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27 millones de niños morirán de aquí a 2030 por causas prevenibles, según la ONU, de no mediar cambios

El progreso en la reducción de la mortalidad infantil de los primeros lustros de los 2000 se estanca debido a la crisis climática, los conflictos y la falta de financiación, según un grupo formado por varios organismos de Naciones Unidas, que alerta de que más de 100.000 niños fallecieron por desnutrición aguda. Prevén que los recortes del año pasado agraven la situación

Un grupo de niños frente a sus casas en un pueblo situado junto a la carretera que atraviesa el desierto del Sáhara desde Nouadhibou hasta Nouakchot, en Mauritania, en 2024. Raquel Maria Carbonell Pagola (LightRocket via Getty Images)

En 2024, el último año con datos consolidados, murieron en el mundo alrededor de 4,9 millones de niños antes de cumplir cinco años, la mayoría por causas prevenibles, según un informe del Grupo Interinstitucional de la ONU para la Estimación de la Mortalidad en la Niñez (UN IGME, por sus siglas en inglés) publicado este miércoles. Casi la mitad, 2,3 millones, se produjeron en los primeros 28 días de vida, y dos regiones, África subsahariana y Asia meridional, concentran el 80% de todas las muertes.

Si las tendencias actuales continúan, se prevé que 27,3 millones de niños mueran de aquí a 2030, casi la mitad durante el primer mes de vida. La gran mayoría de estas muertes proyectadas se concentrarán en África subsahariana (16,8 millones) y Asia meridional (6,3 millones).

Los mayores avances en la reducción de la mortalidad infantil se registraron entre 2000 y 2015, período en el que hubo una gran inversión enfocada en reducir las muertes neonatales, infantiles y maternas. Sin embargo, este progreso extraordinario muestra hoy signos de estancamiento. Desde 2015, el ritmo de reducción de la mortalidad infantil se ha ralentizado en más de un 60%.

“Son períodos distintos [2000 a 2015 y 2015 a 2024], con diferentes estrategias de inversión”, explica Danzhen You, jefa de demografía y asesora superior de estadística y monitoreo en Unicef. “También observamos una reducción en los últimos años del apoyo financiero procedente de la ayuda oficial al desarrollo [AOD], que ha podido ralentizar el progreso”, continúa. “Y hay un aumento de crisis y emergencias, desastres relacionados con el clima y conflictos en diversos países, que suponen un desafío adicional”.

Ahora un cúmulo de factores amenaza con revertir los logros alcanzados. Los conflictos, la inestabilidad económica, los impactos del cambio climático, la debilidad de los sistemas de salud y la creciente incertidumbre en la financiación global de la salud y la supervivencia infantil ponen en riesgo estos avances si no se abordan mediante medidas urgentes e integrales.

“De cara a 2025, me preocupa que en el próximo informe podamos ver datos aún peores”, explica el doctor Paul Ngwakum, asesor principal de salud para África en Unicef. “Los recortes han reducido los recursos disponibles, especialmente para llegar a los niños en zonas de difícil acceso, formar a los trabajadores comunitarios de salud y adquirir los suministros necesarios para tratar las principales causas de muerte infantil: antibióticos para la neumonía, tratamientos contra la malaria y antirretrovirales para el VIH, que también contribuye a la mortalidad infantil”, añade.

“El contexto actual de financiación añade un nivel adicional de preocupación”, corrobora You. “La evidencia histórica muestra que cuando la ayuda se interrumpe, la mortalidad infantil y de menores de cinco años puede aumentar entre un 3% y un 4% anual”, enfatiza la experta, que recuerda que varios estudios recientes han intentado estimar el impacto de los recortes en la supervivencia infantil. “Algunos proyectan alrededor de 1,2 millones de muertes adicionales de menores de cinco años para 2030, mientras que otros estiman hasta 4,5 millones. Estos números no son directamente comparables, porque cada estudio utiliza diferentes métodos, fuentes de datos y supuestos. Pero el mensaje principal es consistente: reducir la financiación pone en mayor riesgo la vida de los niños”, explica.

“Ningún niño debería morir por enfermedades que sabemos cómo prevenir. Pero estamos viendo señales preocupantes de que el progreso en la supervivencia infantil se está ralentizando, en un momento en que observamos nuevos recortes presupuestarios a nivel global”, afirmó la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell, en un comunicado.

Ya hay proyecciones, como la publicada a finales de 2025 por la Fundación Gates, que estiman que el año pasado aumentaron las muertes de menores de cinco años por primera vez en 25 años.

Si las tendencias actuales continúan, 27,3 millones de niños morirán de aquí a 2030

Los primeros 28 días de la vida de un niño siguen siendo el período de más riesgo para su supervivencia, con un avance más lento en la prevención de los decesos perinatales. Entre los recién nacidos, las principales causas de la muerte son las complicaciones derivadas del parto prematuro (36%), las complicaciones durante el parto (21%) e infecciones como la sepsis neonatal o las anomalías congénitas.

Después del primer mes de vida hasta los cinco años, la malaria fue la principal causa de la muerte (17%) y la mayoría de estos decesos se produjeron en zonas endémicas de África subsahariana como Chad, República Democrática del Congo, Níger y Nigeria. Otras dolencias, como la diarrea y la neumonía, también contribuyeron a la mortalidad infantil.

Por primera vez, el informe estima las muertes causadas directamente por desnutrición aguda grave. Más de 100.000 niños entre 1 y 59 meses (el 5%) fallecieron por esta causa en 2024. Pakistán, Somalia y Sudán figuran entre los países con mayor número de muertes atribuibles a esta condición.

Sin embargo, la investigación advierte de que esta cifra es, en realidad, mucho mayor, ya que la desnutrición debilita el sistema inmunitario de los niños y aumenta el riesgo de morir por enfermedades como malaria, neumonía y diarrea. Además, los datos de mortalidad no la recogen como causa subyacente de la muerte y los recién nacidos menores de un mes tampoco están incluidos en esa cifra.

Ningún niño debería morir por enfermedades que sabemos cómo prevenir. Pero estamos viendo señales preocupantes de que el progreso en la supervivencia infantil se está ralentizando, y en un momento en que observamos nuevos recortes presupuestarios a nivel global
Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef

El 58% de las muertes se concentra en África

En África, continente que acumula el 58% de los decesos de menores de cinco años, hay tres países que todavía cuentan con más de 100 muertos por cada 1.000 nacimientos: Nigeria, Níger y Somalia.

El 47% de los niños en el continente muere durante el primer mes de vida por problemas relacionados con los nacimientos prematuros, complicaciones durante el parto, infecciones o falta de personal cualificado para atender a los recién nacidos enfermos, explica Ngwakum. Una vez superado el primer mes, las enfermedades infecciosas como la malaria, la neumonía y la diarrea son las principales causas de muerte, sumadas a la desnutrición.

También influye la fragilidad. En África subsahariana, 19 países frágiles o afectados por conflictos concentran el 73% de las muertes de menores de cinco años en la región. “Los niños que viven en esas zonas están expuestos a condiciones que aumentan el riesgo de muerte. Pero incluso sin conflicto, existen sistemas de salud débiles, con falta de personal suficiente y bien distribuido, así como carencias en suministros”, resume. Por último, el experto cita desigualdades económicas, educativas o de acceso al agua y saneamiento como otros de los factores que aumentan el riesgo.

El estudio menciona ejemplos de avances en el continente, como Sierra Leona, que logró reducir su tasa de mortalidad de menores de cinco años en un 65% desde 1990. O Burkina Faso, país que, pese a enfrentar graves crisis humanitarias, conflictos armados y choques climáticos que han afectado al 21% de sus centros de salud, ha logrado reducir la mortalidad infantil en un 26% desde 2015.

El informe también concluye que, en 2024, murieron unos 2,1 millones de niños, adolescentes y jóvenes de entre 5 y 24 años. Las enfermedades infecciosas y las lesiones siguen siendo causas principales de muerte entre los de menor edad, mientras que los riesgos cambian en la adolescencia: las autolesiones son la principal causa de muerte entre los 15 y 19 años, y los siniestros de tráfico, entre los adolescentes varones.

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