México se pinta con miles de murales por el Mundial para recuperar los espacios públicos
Más de un millón de jóvenes han participado en las jornadas impulsadas por el Instituto Mexicano de la Juventud para crear comunidad ante una Copa del Mundo marcada por la opulencia


El jolgorio que desata una Copa del Mundo marca al país que lo organiza. El 11 de junio, en el arranque del Mundial, México podrá decir que es el único país del mundo en hospedar el máximo torneo de fútbol tres veces, cuatro si se contempla el femenino de 1971. Sin embargo, a diferencia de 1970 y 1986, el negocio alrededor del balón ha despuntado y, con ello, también se ha encarecido todo. De camisetas a las entradas para ver un partido, mismas que alcanzan cifras de más de 50.000 pesos. Hasta para ver los partidos en la televisión cualquier aficionado debe pagar hasta 1.000 pesos para seguir los 104 partidos. Ante la opulencia, miles de jóvenes mexicanos han preferido sumarse a la ola mundialista a través de casi 5.000 murales y todo tipo de actividades para no quedarse fuera de la fiesta.
El Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve) ha impulsado desde 2025 una serie de jornadas llamadas tequio, que en náhuatl quiere decir la construcción de una comunidad a través de la recuperación de espacios. La idea era vincular a los jóvenes en los 32 Estados mexicanos. Hace unos meses convocaron a adolescentes a competir en un torneo lúdico de cascaritas de fútbol y de dominadas. “Hicimos el torneo para todas y todos, para quienes nos guste el fútbol y, probablemente, no sepamos jugarlo. Solo jugar por convivir. Participaron 850.000 jóvenes, fueron 56.000 equipos que jugaron de manera simultánea en todo el país”, cuenta Abraham Carro, director del instituto, a EL PAÍS. Todas las actividades que han hecho ya suman más de un millón de participantes (1.058.265). La meta del Gobierno mexicano es que a final del año participen dos millones, aunque no hay techo.
Una de las actividades que ha hechizado a los jóvenes y a los directivos es la de los murales. “La presidenta nos pidió hacer un Mundial social. Bajo esa lógica, hicimos la propuesta: juntemos la idea del Mundial, fútbol y los murales. Han salido unos murales que... Estoy muy emocionado por conocer [en persona] los casi 5.000 murales. Ahí están los próximos muralistas. Nos han preguntado: ¿Vino alguien aquí a pintarlos? No, no, no, fue una joven de 15 o 16 años. Estamos impulsado la creación de un laboratorio de artes que empiecen con el muralismo. Para que nos ayuden a captar a las próximas Frida Khalo o Siqueiros.





En los miles de murales por todo rincón de México lucen mensajes. Se usaron bardas abandonadas, canchas de fútbol y paredes de algunas escuelas. En la localidad de Naco, en Sonora, hay uno que dice: “El cambio empieza conmigo. No somos espectadores”, en referencia a un joven jugando fútbol en un campo verde, lleno de flores. O por ejemplo en Guerrero donde en una barda hay un niño con balón en mano viendo germinar una planta. Otro de los temas que intentaron plasmar fue la unidad entre los países, uno de los principios de la FIFA y que hoy se ve amenazada por los distintos conflictos globales.
La última actividad se realizó el pasado 22 de abril y coincidió con el Día de la Tierra. Cientos de jóvenes tomaron pinceles y pinturas para combinar las temáticas del Mundial y el medioambiente. “Estamos ante una juventud muy consciente de su entorno, consciente de cuidar su planeta. La presidenta Sheinbaum tenía y tiene mucha confianza en los jóvenes. El tiempo le ha dado la razón: los jóvenes hoy salen a ser protagonistas de su tiempo”, considera Carro. Cientos de estudiantes y profesores se dedicaron a reforestar parques y plazas públicas en Tlaxcala, Michoacán, Durango, Chiapas y Sinaloa.







































