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El hallazgo de restos óseos en nuevas búsquedas de desaparecidos en Ciudad de México y el rancho Izaguirre aviva el debate sobre la tragedia

Familiares de desaparecidos de Jalisco y la capital anuncian el descubrimiento de cientos de piezas de hueso, en plena batalla con el Gobierno por los datos del registro de personas ausentes

Brigada de búsqueda de personas en Guadalajara, el 24 de marzo.Eduardo Verdugo (AP)

Colectivos de familiares de personas desaparecidas de Ciudad de México y Jalisco han anunciado este fin de semana el hallazgo de centenares de trozos de hueso, mientras buscaban alguna pista de los suyos. En el caso de Jalisco, el descubrimiento se ha producido en el tristemente célebre rancho Izaguirre, noticia desde el año pasado, cuando familiares encontraron allí cientos de prendas de ropa, presumiblemente de personas desaparecidas, y denunciaron que el crimen había gestionado allí un centro de reclutamiento y exterminio. En la capital, los restos han aparecido junto a una laguna en la alcaldía Tláhuac, en el sureste de la ciudad.

Los hallazgos ocurren en un momento delicado para la relación entre el Gobierno, que dirige Claudia Sheinbaum, y los colectivos de familiares. Hace unas semanas, el Ejecutivo presentó una reinterpretación del registro de personas desaparecidas en el país. De las más de 132.000 personas que aparecen en la lista, el equipo de Sheinbaum señaló que un tercio había tenido actividad después de que se reportara su desaparición. Es decir, que igual su ausencia no tenía que ver con el crimen. Otro tercio, dijeron, eran registros con datos deficientes, con el nombre incompleto, la edad, el lugar de desaparición, etcétera.

Activistas y organizaciones denunciaron que el movimiento del Gobierno trataba de recortar el registro, y achicar el contorno de una tragedia nacional, de cara al Mundial de fútbol, que se celebra este verano en el país, en Estados Unidos y Canadá, y que colocará a México en el escaparate global. Mientras se daba esta discusión, el Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada (CED) divulgó un informe sobre la situación de las desapariciones forzadas en México, y solicitó al secretario general de la organización, António Guterres, que llevara el tema a la Asamblea General. Las peticiones del CED sentaron mal a México, que negó las conclusiones del informe.

Sobre el terreno, familiares de decenas de miles de desaparecidos han continuado con sus búsquedas, actividad que lideran, ante la desidia, la incapacidad o la negligencia de las fiscalías, retratadas por el mismo Gobierno, cuando presentó su reinterpretación del registro, y también por activistas y organizaciones. Las mismas familias protestan habitualmente por la falta de iniciativa de las dependencias, convirtiéndose, las familias, en los verdaderos investigadores de esta historia. Los hallazgos de este fin de semana así lo prueban.

La lideresa de Guerreros Buscadores de Jalisco, Indira Navarro, ha explicado a EL PAÍS que ella y sus compañeras exigieron a las autoridades que “volvieran al rancho, porque había más indicios”. Hace poco más de un año, su colectivo denunció ante el país entero el hallazgo de restos óseos en el lugar, un predio aislado en el municipio de Teuchitlán, a más de una hora de Guadalajara, espacio que el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) usaba para entrenar reclutas, forzados o no, y asesinar cautivos. Navarro y su grupo exigieron una investigación completa del lugar, ante la sospecha de que el crimen hubiera deshecho restos de personas desaparecidas.

A principios de marzo, la Fiscalía General de la República (FGR) informó de “un avance general del 64.44% en el procesamiento integral del lugar”, durante el primer año de trabajo. En esos meses, dijo la dependencia, los peritos habían encontrado dos fragmentos óseos, cantidad que sorprendió, por menor, dada la expectativa de los primeros meses. Ahora, un mes después del comunicado, Guerreros Buscadores y otros colectivos señalan que en estas semanas, los trabajadores han encontrado “molares, placas y diversos indicios óseos”, en una fosa séptica, junto a los galerones que dominan la entrada del rancho.

“Ahí donde están las palmeras”, dice Navarro, en referencia a la parte media del predio, del lado derecho, “ahí están las fosas sépticas, y ahí es donde se está trabajando. Ahí comienza lo crítico. Y luego hay puntos de interés cerca, igual que una fosa que falta por abrir, que está donde estaban las llantas acostadas, junto a la entrada, en los cuartos de cocina”, añade. Una persona conocedora de los trabajos en el lugar señala que un testigo protegido advirtió de la importancia de abrir las fosas sépticas del lugar, para encontrar restos óseos. “En la fosa séptica había restos que además tienen marcas de calcinación”, dice esta persona.

Los hallazgos de Ciudad de México son igualmente significativos. Una red de colectivos y familias ha informado del hallazgo de 219 fragmentos óseos en una zona lagunar, conocida como Lagunas de La Habana, en el límite de la capital con el Estado de México. “Consideramos que esta área reviste un alto interés forense y deberá ser explotada de manera exhaustiva en las siguientes jornadas, dada la relevancia de los hallazgos obtenidos”, ha dicho la red de colectivos y familias en un comunicado. Según han explicado, todos los fragmentos son de origen humano.

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