Ir al contenido
_
_
_
_

Trump amenaza con “eliminar” los buques iraníes que desafíen el bloqueo de Ormuz

EE UU prohíbe el paso de todos las embarcaciones con Irán como origen o destino. Teherán califica la medida de “piratería”. Netanyahu dice que la frágil tregua puede “cambiar de rumbo en un instante”

Un barco en el estrecho de Ormuz, frente a la costa de Omán, este domingo.Stringer (REUTERS)

Poco después de entrar en vigor el bloqueo estadounidense de Ormuz, a las 16.00 (hora en la España peninsular), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con “eliminar inmediatamente” los buques iraníes que lo desafíen. Su ejército no obstaculizará, sin embargo, a las embarcaciones que transiten por el estrecho, lo que supone un paso atrás respecto a la amenaza de bloqueo total que el presidente profirió en la víspera. El portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, Ebrahim Zolfaqari, ha calificado el bloqueo de “piratería” y ha amenazado con atacar los puertos de los aliados de Washington en el Golfo.

En este contexto de tensión y fragilidad del alto el fuego, Pakistán trata de reanimar las negociaciones entre Washington y Teherán, congeladas entre reproches mutuos desde el sábado, pero con el alto el fuego que las acompaña aún en pie. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que no lo quiere y sigue bombardeando Líbano, ha dicho que la tregua puede “cambiar de rumbo en un instante”. También ha apoyado el bloqueo de Trump y destacado la “constante coordinación” con Washington. El presidente de EE UU ha afirmado por su parte que Teherán se ha puesto en contacto con EE UU para reanudar el diálogo. “Nos ha contactado la otra parte”, declaró este lunes. “Quieren llegar a un acuerdo a toda costa”, dijo, sin dar más detalles.

Desde que Israel y EE UU iniciaron la guerra el 28 de febrero, Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz a prácticamente a todos los buques, salvo a los suyos y a otro puñado de barcos sin vínculos con el “enemigo”, y exige reabrirlo bajo su control y cobrando por cada paso, con un “mecanismo permanente”.

Trump ha impuesto este lunes otro bloqueo, este sobre los buques iraníes y sobre cualquiera que acepte pagar los peajes, después de que la jornada de diálogo del sábado en Islamabad concluyese sin acuerdo ni previsión de nuevas reuniones. Amenaza con hundir las embarcaciones del mismo modo que la veintena de lanchas, a las que vincula al narcotráfico, en el Caribe y el Pacífico.

“Lo que no hemos atacado [hasta ahora] es el reducido número de lo que ellos denominan ‘buques de ataque rápido”, ya que no los considerábamos una gran amenaza. Advertencia: si alguno de estos buques se acerca lo más mínimo a nuestro BLOQUEO, será ELIMINADO de inmediato, utilizando el mismo sistema de aniquilación que empleamos contra los narcotraficantes en embarcaciones en alta mar. Es rápido y brutal”, ha escrito el mandatario en su plataforma Truth Social.

Las lanchas de ataque rápido (FAC, por sus siglas en inglés) son buques de guerra pequeños (100-800 toneladas), ágiles y fuertemente armados con misiles antibuque, torpedos o cañones, diseñados para operaciones costeras con maniobras evasivas a alta velocidad. Se las considera una alternativa económica para armadas reducidas, como la iraní.

El contrabloqueo estadounidense requerirá de EE UU un poder naval colosal para llevarse a cabo con éxito, según declaró el almirante retirado de la Marina, James Stavridis, a la CNN. Según el experto, el Mando Central del Ejército estadounidense probablemente solicite dos grupos de ataque de portaviones, respaldados por una docena de destructores y fragatas, en la zona sur del Golfo, además de otro medio centenar de buques de guerra al otro lado del estrecho. “Se trata de una tarea de gran envergadura y de una apuesta arriesgada”, subrayó Stavridis.

Con la tregua de 15 días a poco más de una semana de concluir, el ministro de Exteriores y primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman bin Jassim Al Thani, ha instado al jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araghchi, a “mantener abiertas” las vías marítimas y no usarlas “como herramienta de presión ni como moneda de negociación”.

Con Ormuz —por donde solía transitar alrededor de una quinta parte del petróleo mundial— nuevamente como foco de tensión, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha anunciado que organizará en los próximos días junto con el Reino Unido una conferencia para ayudar a restablecer allí la libertad de navegación. “Esta misión, estrictamente defensiva y distinta de los beligerantes, tendrá por vocación desplegarse tan pronto como la situación lo permita”, ha asegurado.

Punto muerto

El diálogo se ha transformado en apenas 48 horas en pulsos y amenazas, pese a que el acuerdo no estaba lejos, según coinciden las dos partes y el mediador, Pakistán. “Podemos decir que las conversaciones atraviesan un punto muerto, pero no han concluido”, han asegurado a Efe fuentes del Gobierno de Islamabad bajo condición de anonimato. “Han acordado la mayoría de los puntos presentados por cada lado y solo quedan uno o dos pendientes”.

En la misma línea, Araghchi acusó este domingo a EE UU de haber optado por el “maximalismo, objetivos cambiantes y bloqueo” cuando el acuerdo estaba al alcance de la mano. Y Trump escribió en su red social, Truth, que el encuentro del sábado “transcurrió bien” y “se acordaron la mayoría de los puntos”, pero no “el único que realmente importaba: el NUCLEAR”.

El fracaso de las conversaciones deja al presidente de EE UU ante decisiones difíciles. La opinión pública del país se opone a su gestión de la guerra y los precios del petróleo y del gas —que este domingo se dispararon un 7%— puede minar su crédito en vísperas de las elecciones de segundo mandato, en noviembre.

Como varios expertos pronostican, el doble bloqueo de Ormuz solo puede empeorar las cosas, y esta es otra baza a favor de Irán, acostumbrada a una economía de subsistencia tras décadas de sanciones y que ya advirtió el domingo de que EE UU pronto echará de menos pagar cuatro o cinco dólares por galón de gasolina (antes de la guerra rondaba el dólar). “Disfruten de las cifras [precios] actuales en los surtidores”, advirtió en la red social el influyente presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf.

El repunte de la inflación, que ya en marzo mostró el mayor incremento en dos años —algunos analistas hablan ya de warflation, inflación de guerra—, plantea a Trump, con unas cifras de popularidad por los suelos, la disyuntiva de reanudar una guerra impopular, que ha convulsionado los mercados, o ponerle fin expeditivamente, tal vez sin haber arrancado concesiones clave a Teherán. Trump ha desestimado hoy el impacto económico de la guerra asegurando que EE UU no depende del estrecho de Ormuz. “Nosotros no utilizamos el estrecho”, ha dicho, pues su país posee “más petróleo y gas que Arabia Saudí y Rusia”. Es más, aseguró que “muchos países” están recurriendo a EE UU en busca del petróleo “mejor y más dulce”, y sugirió que la situación “podría resolverse por completo [en Ormuz] antes de que eso ocurra”.

Mientras tanto, Irán aprovecha la calma para calibrar la destrucción y reparar las infraestructuras dañadas por los bombardeos. Según la televisión estatal, la infraestructura ferroviaria ya ha sido reconstruida, una semana después de los ataques, en cinco provincias, incluyendo las líneas que conectan Tabriz, en el noroeste, con la capital, Teherán, y con Mashhad, en el noreste, segunda ciudad más poblada del país y centro de peregrinación chií.

La agencia ILNA ha informado además de que los bombardeos impactaron más incluso sobre la aviación civil iraní —sometida a sanciones de EE UU desde la crisis de los rehenes de 1979— que la militar. Durante los cuarenta días de guerra, 60 aeronaves civiles han resultado dañadas, de las que 20 han quedado completamente destruidas. Es el 40% de la flota. Las pérdidas iniciales del sector, sin incluir la cancelación de vuelos, se estiman en el equivalente a 162 millones de euros, informa Ali Falahi.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_