Ir al contenido
_
_
_
_

México confirma que la Colección Gelman volverá al país en 2028

La presidenta Sheinbaum defiende que en ningún caso se está “permitiendo la venta de la colección” y que será parte de la oferta cultural del Mundial para después salir temporalmente cedida al Banco Santander

Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, este lunes. Moisés Pablo Nava

La polémica alrededor de la Colección Gelman no se apaga y este lunes volvió a ocupar la agenda de las conferencias matutinas del Gobierno mexicano. La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido que en ningún caso se está “permitiendo la venta de la colección” y denunció que las críticas a la gestión del acervo “tienen como objetivo hablar mal del Gobierno”. Desde el anuncio a principios de año de la cesión de una de las colecciones de arte moderno más valiosas de México al Banco Santander, con la consecuente salida del país, el movimiento ha provocado una intensa polvareda, con respuestas poco claras por parte tanto de los propietarios, coleccionistas privados, como del Gobierno.

La secretaria de Cultura, Claudia Curiel, también participó en la mañanera de este lunes para explicar de nuevo los detalles. “No se vendió, no se va a desarticular, solo sale de forma temporal México y es parte de la oferta cultural del Mundial”, insistió la secretaria a manera de resumen de algunos de los puntos más calientes de una operación acusada de falta de transparencia por parte de la comunidad artística del país. La colección, que puede verse actualmente en el Museo de Arte Moderno (MAM), incluye más de 30 obras de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros y, sobre todo, 18 Frida Kahlo, que están protegidas por una estricta ley de patrimonio nacional. Desde el anuncio de la cesión se han sucedido las preguntas sobre los términos y los plazos, que según ha detallado este lunes el Gobierno mexicano serán por un total de cinco años, pero con regresos temporales cada dos.

“Esta colección ha salido más de 30 veces del país, no es la primera vez que va a itinerar, siempre con los permisos correspondientes”, ha insistido Curiel sobre al periplo de una colección rodeada de misterio. Sobre todo desde los noventa, cuando la muerte de la propietaria desató una guerra legal entre herederos que empujó al albacea a sacarla del país para ponerla a girar por medio mundo.

La secretaria ha recordado que, por primera vez en más de dos décadas, puede verse en la capital del país parte de la colección (unas 100 obras de un total de 300). “Pudimos colaborar con los coleccionistas para que se presenten en el MAM con absoluta transparencia con los permisos”, añadió la funcionaria, que confirmó también lo que dijo la semana pasada en entrevistas. “La exposición se va a extender hasta julio porque queremos que sea una de las exposiciones relevantes durante el Mundial y los turistas puedan ver esta colección”, añadió.

La secretaria insistió en varias ocasiones en que “la Colección Gelman está en manos de coleccionistas mexicanos”, una constante del discurso del Gobierno para enfatizar que su tarea en este caso se limita a la supervisión y conservación de las obras protegidas como Patrimonio. “La responsabilidad del Instituto de Nacional de Bellas Artes (INBAL) es supervisar el estado de su conservación por ser Monumento Artistico y supervisar que regrese en tiempo y forma”, añadió la secretaria. En concreto, el permiso será por cinco años, como ya se había adelantado, coincidiendo con lo que queda de sexenio.

Críticas de la comunidad artística

Durante las últimas semanas se han sucedido las cartas abiertas, firmadas por figuras relevantes de la escena del arte, acusando al Inbal de “opacidad” y de fomentar el “mal uso de la ley”. La polémica llegó la semana pasada por primera vez a la mañanera, donde Sheinbuam instó a la secretaria Curiel a dar más información, además de dejar claro que “nuestro deseo es que se quede en México”.

Las explicaciones de la secretaria a los pocos días provocarón más revuelo. La secretaria habló de nuevo de una cesión de “hasta cinco años”, sin dar el plazo exacto. Curiel señaló además que en ese periodo de cinco años, la colección “tiene que estar yendo y regresando” porque “estamos en gestiones, definiendo fechas, para tener en unos dos años, tres años, otra exposición en otro de nuestros museos mexicanos”. Los rumores se dispararon entre la comunidad artística y la prensa mexicana, con especulaciones que apuntaban a una venta encubierta por la vía de prórrogas indefinidas de la cesión.

Ya desde el anuncio de la cesión de la colección, que se exhibirá este junio en un nuevo centro cultural, el Faro Santander, comenzó a esparcirse la confusión. Una fuente del banco adelantó que no parecía lo mejor para las obras los traslados cada dos años y que estaban estudiando con el Inbal “alguna fórmula que garantice la mejor conservación y el menor estrés para las obras”. Ante la confusión, la secretaria explicó este lunes de nuevo el esquema con más claridad: el convenio marco con el Banco Santander dicta una cesión de 5 años pero la ley de aduanas obliga a regresos temporales, cada dos años, para evaluar la conservación.

El acervo de los Gelman, una pareja adinerada que llegó al país a mitad del siglo pasado, ha estado rodeado de intrigas desde muy pronto. Sobre todo desde la muerte del marido, Jacques Gelman, un poderoso productor de cine, y la entrada en escena del curador estadounidense Robert R. Littman. Una figura clave que contribuyó a aumentar la colección como asesor de confianza de Natasha Gelman.

Pero las cosas se fueron enredando más tras la muerte de la viuda a finales de los noventa. Littman anuncia que el testamento establece que él es el albacea y que la colección debía quedarse en México. Tras un intento fugaz de alojarla en un museo del país a principios de este siglo, una lluvia de supuestos herederos empezaron a pelear por los derechos del acervo. Fue entonces cuando Littman puso a girar la colección por medio mundo. La última noticia que se tenía era que en 2024 Sotheby’s puso a la venta un lote con varias obras. Entre ellas, de David Alfaro Siqueiros y María Izquierdo, protegidas por la ley de Patrimonio mexicana. El Gobierno paralizó la subasta.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_