Cultura asegura que la Colección Gelman regresará a México “en unos dos o tres años”
La secretaria Claudia Curiel anuncia que ya están negociando más exposiciones en México para cuando termine la cesión al Banco Santader, una polémica en la que ha entrado la propia presidenta Sheinbaum


Entre las insistentes quejas de parte de la comunidad del arte, la entrada a escena de la presidenta y las últimas declaraciones de la secretaria de Cultura, el futuro de la Colección Gelmán va quedando un poco más claro. El anuncio a principios de año de la cesión de uno de los acervos de arte moderno más valiosos de México al Banco Santander, con la consecuente salida del país, ha provocado una intensa polvareda, con preguntas con una respuesta poco clara. Sobre todo, cuál era el plazo de la cesión para las joyas de la colección, los Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros y, sobre todo, los 18 Frida Khalo, que están protegidos por una estricta ley de Patrimonio. En una entrevista radiofónica, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel, aseguró este viernes que la colección volverá a México “en unos dos o tres años”.
La polémica llegó esta semana a la mañanera, donde Claudia Sheinbuam instó a la secretaria Curiel a dar más información, además de dejar claro que “nuestro deseo es que se quede en México”. Ese ha ido el corazón de toda la polémica, que más allá de estos últimos capítulos, tiene un largo recorrido de fondo. Al menos tres décadas, desde la muerte de la pareja de propietarios, los Gelman, unos misteriosos millonarios europeos. El Estado mexicano ha tratado en varias ocasiones de encontrar fórmulas para mantener la colección, de propiedad privada, en un museo mexicano. De hecho, actualmente está siendo exhibida en el Museo de Arte Moderno (MAM) de la capital. Un movimiento con el que Cultura buscaba contrarrestar la polémica sobre la cesión al banco español.
La exposición de parte del acervo en el MAM estaba prevista hasta mayo, para después viajar a Santander como plato fuerte de un nuevo centro cultural en la ciudad del norte de España. Pero otra de las novedades anunciadas este viernes por Curiel es que estará un mes más, hasta junio, en México, coincidiendo con el Mundial. Durante las últimas semanas se han sucedido las cartas abiertas, firmadas por figuras relevantes de la escena del arte, acusando al Instituto de Nacional de Bellas Artes (Inbal), el responsable de velar por las obras protegidas, de “opacidad” y de fomentar el “mal uso de la ley”.

Una de las demandas más repetidas era conocer los términos del acuerdo, sobre todo el plazo de la cesión. En un primer momento, el Inbal comunicó que era de cinco años, despertando suspicacias en el mercado ya que lo habitual son plazos más cortos, de uno o dos años. La secretaria habló de nuevo de una cesión de “hasta cinco años”, sin dar el plazo exacto. Curiel señaló además que en ese periodo de cinco años, la colección “tiene que estar yendo y regresando” porque “estamos en gestiones, definiendo fechas, para tener en unos dos años, tres años, otra exposición en otro de nuestros museos mexicanos”.
Hasta ahora, la cuestión de cuánto tiempo estarían fuera de México había sido ambigua. Desde la Fundación Banco Santander habían adelantado que las negociaciones incluían cierta “flexibilidad” para evitar el riesgo para la conservación de las obras que suponen los viajes constantes. El Inbal, por su parte, ante preguntas de EL PAÍS por el mismo tema responde que “actualmente, las obras permanecen en territorio nacional, por lo que no se ha emitido ningún permiso de exportación. Una vez definidas las itinerancias internacionales, dichos permisos se otorgarán conforme a la legislación en la materia”.
El acervo de los Gelman, una pareja adinerada que llegó al país a mitad del siglo pasado, ha estado rodeado de intrigas desde muy pronto. Sobre todo desde la muerte del marido, Jacques Gelman, un poderoso productor de cine, y la entrada en escena del curador estadounidense Robert R. Littman. Una figura clave que contribuyó a aumentar la colección como asesor de confianza de Natasha Gelman. Pero las cosas se fueron enredando más tras la muerte de la viuda a finales de los noventa. Littman anuncia que el testamento establece que él es el albacea y que la colección debía quedarse en México. Tras un intento fugaz de alojarla en un museo del país a principios de este siglo, una lluvia de supuestos herederos empezaron a pelear por los derechos del acervo. Fue entonces cuando Littman puso a girar la colección por medio mundo. La última noticia que se tenía era que en 2024 Sotheby’s puso a la venta un lote con varias obras. Entre ellas, de David Alfaro Siqueiros y María Izquierdo, protegidas por la ley de Patrimonio mexicana. El Gobierno paralizó la subasta.
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