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Un buque de Pemex que repara ductos estuvo anclado más de ocho días en la zona del derrame en el Golfo

Información pública en poder de EL PAÍS muestra a este barco sobre un oleoducto, con una gran mancha de petróleo alrededor, en uno de los lugares donde el Gobierno ha situado el origen del desastre ambiental en el Golfo de México, y contradice la versión oficial de las autoridades, que negaron que hubiera algún problema en instalaciones de Petróleos Mexicanos

El buque de reparación de ductos Árbol Grande junto a una plataforma mar adentro.

Durante la primera mitad de febrero, Petróleos Mexicanos reparó un ducto, alrededor del que había una mancha de supuesto crudo de más de 50 kilómetros cuadrados, que va de una de las plataformas petroleras del campo Cantarell a las instalaciones de Dos Bocas. El punto de este derrame es uno de los lugares donde el Gobierno ha situado el origen del vertido que afecta ya a 600 kilómetros de costa. Información pública en poder de EL PAÍS revela que el buque Árbol Grande, dedicado al mantenimiento de infraestructura petrolera, estuvo anclado del 9 al 16 de ese mes sobre un ducto en activo que transporta crudo tipo maya. Esto contradice la versión oficial mantenida por las autoridades desde el inicio hace un mes del desastre ambiental en el Golfo de México, que negaron que hubiera alguna fuga o rotura en instalaciones de Petróleos Mexicanos. EL PAÍS preguntó a la petrolera qué ocurrió en ese ducto en esas fechas, pero a cierre de edición no habían contestado.

Mapa del derrame de Pemex
Red de ductos que pasan por la ubicación del derrame.
Mapa del derrame de Pemex
Imagen satelital del 15 de febrero donde se ve el derrame en esa zona de ductos alrededor del barco Árbol Grande.
Mapa del derrame de Pemex

Una imagen satelital tomada el 15 de febrero muestra un barco, rodeado de otras naves más pequeñas, sobre una mancha aceitosa en el mar, identificada como un posible derrame de petróleo por Cerulean, una plataforma de la organización ambientalista SkyTruth que usa imágenes satelitales y aprendizaje automático para detectar derrames petroleros. La plataforma Global Fishing Watch, que monitorea la actividad marítima mundial, identifica que, del 7 al 17 de febrero, 15 naves transitaron en un radio de un kilómetro alrededor de ese punto exacto. Pero solo un barco pasó detenido ahí casi 200 horas, más de ocho días: El Árbol Grande.

Árbol Grande es una embarcación que trabaja para la empresa Diavaz, fundada en 1973 y dedicada a servicios de inspección, mantenimiento y reparación de estructuras e instalaciones petroleras marítimas en las costas de Tamaulipas y en la Sonda de Campeche. De acuerdo a la plataforma de contratos de Petróleos Mexicanos, Constructora Subacuática Diavaz Sa de CV es contratista de la petrolera estatal al menos desde 2018 y, en mayo de 2025, ganaron una licitación pública por casi 11.000 millones de pesos titulada “Administración de integridad y confiabilidad del sistema de transporte de hidrocarburos por ductos marinos”. Anteriormente ya había tenido contratos similares y directivos de Petróleos Mexicanos han presumido en eventos públicos la celeridad con la que el buque Árbol Grande ha realizado “trabajos de sustitución de tramos dañados en líneas submarinas; gracias a su espacio en cubierta y estabilidad, pese a las marejadas y fuerte viento”, en la red de ductos submarinos de la Sonda de Campeche.

Bajo el punto donde el barco de reparación de ductos Árbol Grande estuvo detenido casi 200 horas, pasa un oleoducto que, en un mapa de la extinta Comisión Nacional de Hidrocarburos, se identifica con la clave Old AK C, que va de la plataforma AKAL-C a la terminal marítima de Dos Bocas. Esta instalación, que tiene una longitud de 161 kilómetros y transporta hidrocarburo tipo maya—un crudo más viscoso y difícil de refinar que los crudos ligeros— tuvo ya un derrame hace casi un año, en mayo de 2025.

Todos estos datos contradicen la versión oficial mantenida por las autoridades federales y estatales desde que hace ya casi un mes que llegaron las primeras alertas de que varias playas de Veracruz y Tabasco estaban teniendo problemas por balsas de chapapote. Petróleos Mexicanos dijo a principios de marzo que este derrame no se originó en ninguna de sus instalaciones, términos que apoyó Rocío Nahle, la gobernadora de Veracruz, al asegurar que el problema era “un barco privado de una petrolera privada que no le trabaja a Petróleos Mexicanos”.

Desde su detección, las manchas de chapapote se han extendido por más de 600 kilómetros de la costa del Golfo de México, desde Tabasco, pasando por todo Veracruz hasta su frontera norte con Tamaulipas. Las comunidades costeras que viven de la pesca y el turismo han denunciado afectaciones en los ecosistemas costeros y marinos, y a las playas han llegado tortugas, peces y delfines muertos. En el último comunicado emitido por el grupo interdisciplinario creado para solucionar el derrame petrolero del Golfo de México, se asegura que “se mantiene el control de la contaminación por hidrocarburos en costas del Golfo de México, reportándose playas limpias como resultado de las acciones coordinadas de atención, contención y saneamiento”. Este grupo está formado por la Secretaría de Marina, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Secretaría de Energía, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, Petróleos Mexicanos y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.

En la conferencia de prensa que se dió el jueves pasado por parte de este grupo interdisciplinariocreado, se identificaron como culpables del desastre ambiental un barco y dos emanaciones naturales. “Pemex reportó que un buque había hecho un vertimiento ilegal en una zona cercana al fondeadero de Coatzacoalcos”, dijo Raymundo Morales Ángeles, secretario de Marina. La segunda fuente, de acuerdo al secretario, son las chapopoteras—emanaciones naturales de petróleo crudo y gas metano que brotan desde el subsuelo hacia la superficie— que están a cinco millas del puerto de Coatzacoalcos en Veracruz, que ahora mismo no están activas, y la que se ubica la zona de Cantarell, en el Estado de Campeche. De hecho, en la conferencia, se afirmó que la mancha de petróleo sobre el ducto de Petróleos Mexicanos era fruto de esa emanación natural.

Esta conferencia estuvo encabezada por Alicia Bárcena Ibarra, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales; el secretario de Marina, Morales Ángeles; Luz Elena González Escobar, la Secretaria de Energía; el director general de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla; Andrea González Hernández, flamante directora ejecutiva de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, y Mariana Boy Tamborrell, cabeza de Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.

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