De la comedia a soldado de élite, todos los rostros de Omar Chaparro
El actor mexicano presenta ‘Venganza’, su primer estelar en el cine de acción, y conversa sobre el proceso que lo ha llevado a probar con géneros como el drama y a una incursión en la música


Omar Chaparro recuerda que la primera vez que se empezó a interesar por el mundo del entretenimiento fue gracias a Pedro Infante en A toda máquina (1951): “Lo vi en la moto y dije: ‘Yo quiero hacer lo que hace ese señor”. El actor, figura televisiva y también cantante, dice que siempre fue inquieto. No es que se haya trazado un plan para ser comediante, un género que le ha dado muchos éxitos en el cine. Al contrario, su objetivo siempre fue divertirse, gozar, expandirse, aprender y salir de su zona de confort. Bajo el paraguas de sus otros referentes, a quienes veía de niño y los imitaba, como Bruce Lee, Michael Jackson y Mario Moreno, Cantinflas, su carrera de más de 30 años lo ha llevado, de ida y vuelta, al mundo de las artes marciales, la comedia, el drama y la música. A sus 51 años, el intérprete nacido en Chihuahua sigue con el desafío de jugar a meterse en la piel de alguien más. En Venganza, su papel más reciente, encarna al capitán de las Fuerzas Especiales de México Carlos El Toro Estrada, su primer protagónico en el cine de acción, una película “dura, cruda y sangrienta”, según describe.
Chaparro, que llega a la entrevista a la oficina de su agencia de relaciones públicas en Ciudad de México en su motocicleta Triumph 660, con un atuendo tipo motero —chamarra de mezclilla, pantalón jean y botas de cuero—, dice que Rambo, el popular personaje del cine de acción protagonizado por Sylvester Stallone, fue el primer personaje de ese género de cine que lo impactó. Incluso recuerda que en la secundaria ese era su apodo. Lo asumió de tal forma que, incluso, se “cambió el nombre” a “Obmar” y les corregía a los profesores. “Esto nomás con el fin de que cuando los maestros pasaran lista, yo sabía que ‘Obmar’ leído al revés era Rambo”, afirma sonriente.

Salvando las diferencias con el personaje exveterano de la Guerra de Vietnam, en su nueva película nos presenta al Toro, un soldado de élite cuya vida cambia tras desmantelar una red de tráfico de armas y es testigo del asesinato de su esposa a manos de un brutal mercenario, interpretado por el actor búlgaro Vasil Simeonov. Determinado a buscar justicia, emprende un peligroso viaje de venganza, alimentado por el dolor y armado con una lotería que cambia su vida.
El equipo de ‘John Wick’
Venganza, en la que Chaparro es también uno de los productores ejecutivos, fue “muy divertida y retadora”, cuenta el actor, porque le permitió dar un giro de 180 grados lejos desde la comedia y la comedia romántica. Aunque no es muy sabido, es la tercera película de acción en la que participa, pero la primera con rol estelar. Al también protagonista de No manches Frida le encantan las artes marciales. Su padre lo inscribió a sus 7 años en Shotokan, uno de los estilos de karate más populares y practicados del mundo. A los 21, se convirtió en cinturón negra y llegó a competir representando a México en Milán, Italia, en 1997.
Películas como Unión y lucha (2021) o Amnésico (2022), con Josh Duhamel, lo introdujeron a la práctica de otros tipos de combate como el box o el krav maga, respectivamente. Venganza, dirigida por Rodrigo Valdés, contó con el trabajo de Hristov Diyan y Georgi Manchev, quienes participaron en la saga de John Wick, franquicia que revolucionó el cine de acción al mezclar el judo, el jiu-jitsu brasileño y el tiro táctico en un estilo de “deporte sangriento” de ritmo rápido. Ambos estuvieron a cargo del diseño coreográfico de las escenas de combate que Chaparro y sus coprotagonistas, Alejandro Speitzer, Natalia Solian y Simeonov, realizaron en la película.

“Todas esas disciplinas me dieron las herramientas para poder interpretar a un personaje como el Toro. Sí hice algunas películas de acción, pero nunca a este nivel. Me sentía como niño en juguetería aprendiendo de ambos [Diyan y Manchev]. Poca gente sabía esta parte de mí. Los que me conocen superficialmente piensan que solo me dedico a la comedia. Una vez que empiezan a conocerme, se dan cuenta de que, como todos los seres humanos, no somos solo una cosa, somos muchas”, complementa.
El cine de acción en México no es un género que suele abordarse con frecuencia por los altos presupuestos que requiere. Sin embargo, películas como Contraataque (2025), producida por Netflix y estrenada en su plataforma el pasado año —donde alcanzó a meterse en el top 10 global—, han demostrado que pueden trascender fronteras.
“Es muy bello ver que películas como Contraataque apuesten por un género que casi no se hace en México, porque es castigado por el público porque involuntariamente se compara con el de Hollywood y es muy injusto porque las dimensiones de presupuesto son abismales. Creo que Venganza está ahí en medio. No es el presupuesto hollywoodense, pero sí se apuntó más alto a pensar fuera de la caja, a atrevernos. A contar una historia de acción donde no se habla del narco, se habla de personajes y héroes que existen en el Ejército y que sí retratan una realidad", explica.

‘Inesperado’, su apuesta por la música
Los últimos años han sido de diversificación para Chaparro. No solo ha dado sus primeros pasos en el cine de acción, ya que próximamente será el antagonista del actor Kiefer Sutherland en otra producción de este género, sino también en el drama con películas como Un viaje al corazón (2024) o La celda de los milagros (2025). El intérprete dice que no existe un cambio en su rango actoral a la hora de abordar un drama o una comedia. “La actuación es jugar a meterte en la piel de alguien más, que puede ser muy divertido, que se dedica a matar o que tiene roto el corazón; es el mismo proceso. Cuando dicen acción, está el actor, ya no está Omar; sea drama, sea comedia, sea acción”.
Si Chaparro no está físicamente en la pantalla del cine, su voz se puede escuchar en la labor de doblaje. Uno de sus primeros trabajos fue poner voz al oso Po, el protagonista de la popular saga animada Kung Fu Panda, para el mercado latinoamericano; o recientemente a Yoka, una versión del villano Joker, en Batman Azteca: Choque de Imperios, una reinterpretación de los orígenes del caballero de la noche durante la Conquista española de México.

Pero no es solo la pantalla grande donde se desenvuelve Chaparro, también la pantalla chica como conductor en programas de concurso y reality como ¿Quién es la máscara? o en la música, otra de sus inquietudes. Siguiendo la estela de su ídolo Pedro Infante, ha decidido apostar por otra de sus facetas con un álbum titulado Inesperado, con 18 canciones, 17 de ellas coescritas por él, que se lanzará el 26 de marzo.
“Cada canción es un capítulo de mi vida. Me ayudaron compositores que han grabado con Carín León, con Alejandro Fernández, que entendieron mi viaje. Todavía en 2026, curiosamente, la gente te encasilla y dice: ‘No, tú eres comediante, no puedes cantar. No puedes hacer drama’. Cuando uno deja de aprender, empieza a caer en la mediocridad. Hay que aventurarse. La emoción es para mí la señal de que estás haciendo bien las cosas, pero también incluye miedo. El miedo lo transformas en emoción, pero si no hay algo que te robe el aliento y te haga sudar las manos, no lo hagas. Tiene que haber esa adrenalina, ese riesgo y lo voy a seguir haciendo así“, sentencia.
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