El tiroteo en la joya arqueológica de Teotihuacán golpea de nuevo la imagen de México
El ataque causa una turista canadiense muerta y 13 heridos, dos de ellos menores, en uno de los complejos de pirámides prehispánicas más visitados


Las imágenes de turistas agazapados al lado de un hombre armado con un revólver en lo alto de la pirámide de la Luna, en el sitio arqueológico de Teotihuacán, ha asestado un duro zarpazo a la imagen exterior de México como un destino seguro en el año en el que el país espera recibir a cinco millones de viajeros solo para el Mundial de Fútbol, del que es uno de los anfitriones. En el ataque murió una mujer canadiense y hubo siete heridos de bala ―dos de ellos, niños de 6 y 13 años― y otros seis por fracturas al huir. Todos eran extranjeros. El agresor, que llevaba una mochila con cartuchos y un arma blanca, se pegó un tiro allí mismo.
Antes, varias patrullas habían disparado contra él cuando corría pirámide arriba, a 43 metros de altura, mientras los visitantes trataban de bajar entre las piedras y volaban las balas, tal y como se ve en este vídeo. La Fiscalía identificó al agresor como Julio César Jasso Ramírez, mexicano de 27 años.
El momento de terror que se vivió en uno de los lugares más visitados del país ocurre a dos meses de que se celebre la gran cita deportiva para la que las autoridades llevan meses preparándose con inversiones millonarias en infraestructuras y en la que habrá 100.000 agentes desplegados en estadios, hoteles y aeropuertos. La enorme zona arqueológica de Teotihuacán, que ha quedado clausurada indefinidamente tras el ataque, es la que suelen visitar quienes llegan a la capital, donde se jugarán cinco partidos, por estar a 44 kilómetros de Ciudad de México.
El Gobierno está volcado en mostrar al mundo que México es un país seguro, pese a algunos episodios recientes que han puesto en duda la capacidad en seguridad de las autoridades como ocurrió hace dos meses, cuando el narco sembró una oleada de violencia en varias ciudades del país después de que el Ejército matara al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Desde entonces, en México se han celebrado sin incidentes actos masivos, como el concierto gratuito de Shakira en el Zócalo, en Ciudad de México, al que acudieron 400.000 personas, o los partidos de repechaje para el Mundial en Guadalajara y Monterrey. Sin embargo, ataques como el de este lunes, en un centro turístico, convoca de nuevo las sombras y las dudas sobre la seguridad.
Pese a que todavía no se conoce la motivación del ataque ―que sigue un patrón poco habitual en México―, que el agresor haya escogido el sitio arqueológico de Teotihuacán, que el año pasado recibió 1,6 millones de visitantes, golpea directamente uno de los pilares de la imagen exterior del país. Bajo el lema “México está de moda”, el Gobierno había depositado en 2026 la esperanza de consolidar el impresionante atractivo del país como potencia turística. Hace un mes, el Ejecutivo celebraba las cifras de visitantes de enero, cuando se registró un récord histórico con 8,84 millones de turistas, un 10% más que en 2025. “Va a ser un muy buen año en todos sentidos y particularmente en turismo”, dijo la presidenta el 18 de marzo, cuando se hicieron públicas las cifras.
El anterior acto que más dañó los esfuerzos por proyectar una imagen de país seguro se desató tras la ofensiva contra El Mencho, el narco más buscado hasta el momento. Durante 48 horas, ardieron coches y comercios, hubo tiroteos en las calles, se pidió a la población que se encerrara en su casa y se paralizó el transporte en polos neurálgicos como Guadalajara, una de las mayores ciudades del país, motor económico y sede del Mundial. En Puerto Vallarta, destino internacional de sol y playa, las redes sociales mostraban a los turistas resguardados en hoteles y restaurantes, atrapados en una situación insólita en la que los aeropuertos suspendieron los vuelos. Sheinbaum tuvo que salir a repetir que existen “todas las garantías” de seguridad y reveló que había tenido una llamada con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien le reiteró su confianza.
Décadas de violencia
Los mexicanos sufren desde hace décadas el impacto de la violencia del narco y de los grupos criminales presentes en todo el país, aunque la extorsión, los asesinatos y las desapariciones golpean más en los Estados donde los carteles tienen más poder y mayor penetración en las estructuras económicas y sociales. Pese a que el Gobierno de Sheinbaum ha logrado este marzo reducir los homicidios a 51 al día, el promedio mensual más bajo en una década, el 63,8% de la población urbana en México se siente insegura en su ciudad, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística.
El descenso de los homicidios y los mensajes de calma del Ejecutivo se estampan contra esa percepción y contra los casos que conmocionan a la sociedad. El último, el hallazgo de nueve cadáveres de los diez mineros secuestrados en el Estado de Sinaloa, uno de los más violentos.
Pero en materia de violencia, la mayor crisis social y política que afronta México es la de los más de 130.000 desaparecidos. La causa de sus familias para encontrarlos, y en particular la de los colectivos de madres buscadoras, abocadas a remover la tierra ellas mismas para hallar los restos de sus hijos sin apenas ayuda del Estado, trata de hacerse más visible cuando todo el mundo mira a México para el evento futbolístico.
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