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Sheinbaum frena por ahora el apetito intervencionista de Trump

La presidenta aguanta la presión del mandatario republicano de enviar tropas al país y accede a que su Gobierno “puede hacer más” para combatir al narcotráfico

El nuevo balón de oxígeno para México ha llegado en una llamada telefónica de 15 minutos. La conversación de este lunes entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump ha permitido a la presidenta mexicana salir a descartar que Estados Unidos vaya a intervenir en el país, como ha amenazado en al menos tres ocasiones el político republicano, tras la incursión ilegal de Washington en Venezuela y la andanada de amagos a la región. La mandataria ha aguantado la presión de Trump, que, tanto en público como en privado, ha propuesto enviar tropas estadounidenses para “ayudar” en el combate al narcotráfico. Sheinbaum ha rechazado la propuesta. “[Él] tampoco insistió, más bien fue en el tono de: ‘si ustedes quieren que los ayudemos más con nuestras fuerzas en México...’, ‘no, ya se lo he comentado otras veces que eso no está sobre la mesa”, ha relatado la presidenta desde Palacio Nacional. La mandataria sí ha reconocido, en la llamada y después públicamente, que su Gobierno puede apretar más al crimen organizado: “A él le parecía que se podía hacer más, dije: ‘sí, en efecto, se puede hacer más, pero seguimos trabajando”.

Desde el 3 de enero, las piezas del Gobierno de México se mueven de manera milimétrica. El ataque de Trump a Venezuela, con la captura de Nicolás Maduro, volvió realidad las amenazas del republicano de intervenir militarmente en la región para “defender” los intereses de Estados Unidos y “su hemisferio”. México ha sido, desde que el político regresó a la Casa Blanca, una de sus piñatas favoritas. Ante ese asedio, Sheinbaum es cuidadosa. No le queda otra opción. Así, la presidenta rechaza discutir con Trump en público —a diferencia de otros dirigentes como Gustavo Petro en Colombia— y apuesta por sus conversaciones uno a uno. Este mismo lunes lo ha reivindicado: “En estas condiciones siempre es mejor buscar un diálogo en vez de hacerlo a través de los medios”.

En este año de Gobierno de Trump, los presidentes han hablado en 15 ocasiones y se han encontrado una vez, en Washington, para el sorteo del Mundial de Fútbol 2026, que hospedan ambos países. Reconocido por altos funcionarios mexicanos, desde la pelea por los aranceles, “todo se decide en esos minutos de conversación”. Además de esa prudencia en público, Sheinbaum lleva un año entregando los deberes, en materia de seguridad y migración. Así lo resumía a EL PAÍS un cargo cercano a la presidenta: “Nosotros no hemos cometido ni un solo error”.

En la llamada con Trump, Sheinbaum hizo un repaso por los avances de México en el combate a la inseguridad, especialmente en lo que respecta al tráfico de fentanilo (cuyo cruce a EE UU, según ha dicho, se redujo un 50%), la captura de líderes criminales y la destrucción de laboratorios de producción de drogas. Momentos antes de la conversación entre los dos jefes del Ejecutivo, el Gobierno de México informó del decomiso de 700 kilos de droga en tres laboratorios en Durango, Sinaloa y Michoacán. La cifra de asesinatos en México también ha caído a los niveles más bajos en una década; solo con respecto a octubre de 2024, cuando Sheinbaum tomó posesión, los homicidios dolosos se han reducido un 40%. Además, en un escenario de 40.000 detenciones en 14 meses y una frontera norte asegurada con 10.000 militares, también se ha hundido la migración irregular hacia Estados Unidos, otra de las principales peticiones de Trump.

Con este trabajo entregado, México también ha pedido su parte. El Gobierno ha exigido a la Administración de Trump tomar medidas para reducir el contrabando de armas que terminan en manos de los grupos criminales, un tema que también fue parte de la conversación de este lunes entre los dos mandatarios, que Sheinbaum definió como cordial. Especialmente, la mandataria ha pedido respeto a la soberanía del país.

Esta exigencia estuvo presente durante toda la plática con Trump, que ha amenazado con atacar a los carteles de la droga directamente en el territorio del vecino del sur. “El pueblo de México tiene que saber, primero, que su presidenta nunca va a negociar la soberanía ni la integridad territorial. Jamás. Segundo, que buscamos coordinación sin subordinación, como iguales. Y tercero, que esto es permanente”, informó en conferencia de prensa tras la llamada. La tarde del domingo, el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, y el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, sostuvieron a su vez una conversación telefónica como antesala a la llamada de los dos mandatarios. La conversación del domingo versó sobre “la necesidad de una cooperación más sólida para desmantelar las violentas redes de narcoterroristas de México y detener el tráfico de fentanilo y armas”, según un comunicado del Gobierno estadounidense.

Sheinbaum refirió que ella misma pidió a De la Fuente gestionar la plática con Trump luego de sus reiteradas amenazas de violar la soberanía de México. La mandataria ha agregado que su homólogo estadounidense le preguntó directamente cuál era su postura sobre la incursión de Washington en Venezuela y el secuestro de Maduro. Sheinbaum le dijo —de acuerdo con su relato— que la Constitución de México es clara en su rechazo a la violación de la soberanía de los países. México y otros países latinoamericanos, además de España, han alzado la voz contra el intervencionismo revitalizado de EE UU y los riesgos de desequilibrio geopolítico en la región.

La presidenta dijo que otros asuntos quedaron pendientes para una próxima llamada, como el de las inversiones conjuntas y la situación de los migrantes mexicanos en EE UU. Además, informó de que el 22 o 23 de enero se reunirá en Washington, por tercera vez, el grupo de altos funcionarios de ambos países que da seguimiento a los asuntos bilaterales. La continuación de estos encuentros afianza la posición del Gobierno de Sheinbaum frente a un escenario que, desde dentro de su administración, reconocen como “delicadísimo”: “Cooperación sí, subordinación no”.

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