El ejército israelí amplía el alcance de sus ataques en Líbano pese al alto el fuego
La aviación bombardea la Becá, mientras el ministro de Defensa advierte de que “no habrá una realidad de tregua” si Hezbolá sigue atacando a las tropas israelíes que ocupan el sur del país
El frágil alto el fuego en Líbano se asemeja cada vez más a una guerra abierta. Por primera vez desde su inicio, el pasado día 16, el ejército israelí ha bombardeado este lunes el valle de la Becá, en el este del país. La ofensiva israelí ha causado ya más de 20 muertos en Líbano desde el domingo. La tregua, impuesta por Donald Trump, redujo significativamente el ritmo de los ataques israelíes al principio, pero el intercambio de fuego ha ido creciendo, con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenando el sábado “fuertes” bombardeos; el líder de Hezbolá, Naim Qasem, prometiendo continuar la lucha “para responder a la agresión” y la milicia lanzando de nuevo proyectiles contra el norte de Israel.
Este lunes, mientras las autoridades sanitarias libanesas elevaban a 2.521 los muertos en la guerra en Líbano iniciada el 2 de marzo, la aviación militar israelí lanzó una oleada de bombardeos en la Becá, uno de los tres puntos con más presencia de Hezbolá, junto con el sur del país y Dahiye, a las afueras de Beirut.
Israel no ataca la capital desde hace dos semanas. Pocos días antes, reaccionó al acuerdo de tregua entre EE UU e Irán lanzando un brutal ataque en Dahiye para dejar claro su rechazo a aplicar el alto el fuego en Líbano. Fue parte de una ofensiva a escala nacional con 160 bombas en 10 minutos que mató a más de 300 personas.
Trump exigió entonces a Netanyahu bajar el ritmo y eximir la capital, por lo que se ha centrado desde entonces en bombardear el sur y, sobre todo, en destruir sistemáticamente las aldeas en la primera franja fronteriza. Es casi un 6% del país que alberga 55 localidades. Como hizo en Gaza, el ejército se ayuda de contratistas privados para echar abajo las infraestructuras, incluidas todas las casas, de forma que solo queden en pie un puñado de localidades cristianas.
La escalada resulta casi inevitable porque Netanyahu ha impuesto mantener tropas durante el alto el fuego en esa zona, que va del Mediterráneo hasta la frontera con Siria y penetra hasta a ocho kilómetros de la frontera. Y Hezbolá insiste en que combatirá a las tropas mientras sigan en territorio libanés, lo que viene derivando un lento aumento del fuego cruzado.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, ha asegurado este lunes: “No habrá una realidad de alto el fuego en Líbano mientras se siga disparando contra nuestras fuerzas y las comunidades de la Galilea [en el norte de Israel]”. Y ha amenazado de nuevo al líder de Hezbolá: “Está jugando con fuego”.
El titular de Exteriores, Gideon Saar, ha cifrado este lunes en torno a 10.000 los cohetes, misiles y drones lanzados por la milicia desde que reabrió el frente contra Israel, el 2 de marzo, en represalia por 15 meses de un alto el fuego anterior en los que Israel mantuvo una ofensiva a baja escala pero ininterrumpida, matando a 400 personas, y por haber matado al líder supremo iraní, Alí Jamenéi.
Tras adherirse a la tregua durante los primeros días del cese, la milicia retomó las hostilidades contra las tropas israelíes en Líbano, después de constatar que se acogen a la “libertad de acción” que les garantiza el acuerdo de alto el fuego, en una especie de carta blanca unilateral.
En los últimos días, con el recrudecimiento de las hostilidades, la milicia ha retomado los cohetes y drones contra el norte de Israel, tras unos primeros días más centrada en emboscadas contra las tropas, como la de este domingo, que mató a un soldado e hirió a otros seis. Luego, durante la evacuación médica, la milicia les lanzó un dron. Luego, durante la evacuación médica, la milicia les lanzó un dron.
Sin alternativa a la guerra
Hezbolá reiteró el lunes su rechazo a un alto el fuego que permite a Israel seguir atacando Líbano. En un discurso emitido por la televisión Al Manar y la radio Al Nur, los medios afiliados al movimiento chií, el secretario general de la organización ha desmarcado a Hezbolá del proceso diplomático que el Gobierno libanés ha iniciado con el israelí, y ha sugerido que la milicia seguirá en pie de guerra hasta que el ejército israelí desaparezca “del último centímetro” que ocupa en el sur.

Los ataques en territorio libanés, que Israel vincula a objetivos de la milicia, están provocando ahora más víctimas mortales. Este lunes, un misil en Souaneh, un municipio a cinco kilómetros de la frontera, ha matado a dos personas, incluyendo una mujer, y herido a otras cuatro —todos, de niños a abuelos, de la misma familia―. El domingo, el Ministerio de Sanidad registró 14 cadáveres, en la jornada más letal de la tregua.
Mientras Beirut intenta cortar la guerra en la mesa de negociaciones y el sur se vacía nuevamente de población civil, Hezbolá —que el domingo advirtió que las convenciones internacionales le permiten responder a las acciones israelíes— da señales de estar preparándose para llevar la confrontación al siguiente nivel.
Este lunes, un “líder militar” de la organización declaró al medio catarí Al Jazeera, bajo condición de anonimato, que el grupo activará escuadrones suicidas para impedir que el ejército israelí arraigue en Líbano. Será, según precisó esa fuente, “un regreso a las tácticas de la década de los 80”, cuando Israel ya ocupó el sur de Líbano durante dos décadas en un proyecto en el que se embarró, con unos 675 soldados muertos. “Grandes grupos de atacantes suicidas serán desplegados en el sur de Líbano ocupado”, ha advertido el miliciano. Allí, anticipa, “se enfrentarán a los soldados enemigos en las aldeas ocupadas”.


























































