Un informe de Amnistía Internacional constata el avance del autoritarismo en el mundo
España se erige como gran ejemplo de resistencia frente a un escenario global en el que poderosos “depredadores” intensifican las violaciones de los derechos humanos y la represión de las protestas


El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, son los más destacados ejemplos de lo que Amnistía Internacional llama “depredadores” de los derechos humanos. “Saqueadores brutales a la caza de trofeos injustos”, precisa el informe anual de la ONG, publicado este martes. Son líderes políticos, corporaciones y otros agentes “que han desplegado una ofensiva de conquista para lograr el dominio económico y político mediante la destrucción, la represión y la violencia a escala masiva”. Y están ganando terreno. “Las prácticas autoritarias se han intensificado en todo el mundo”, sentencia.
El 2025 fue, según la organización, un mal año para los derechos humanos. “Se está reemplazando la diplomacia por la guerra, se militariza la policía y se criminaliza la solidaridad”, ha resumido Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, en la presentación de documento en Londres este lunes.
La organización ha documentado un panorama generalizado de violaciones del derecho internacional y ausencia de rendición de cuentas. En este sentido, cita “el genocidio de Israel contra la población palestina en Gaza, los crímenes de lesa humanidad perpetrados por Rusia en Ucrania” y también aquellos cometidos en los contextos de guerra como Myanmar o Sudán.
Además de estos ejemplos, Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España, pone el foco en otras geografías que también recoge el informe: “En Irán se ha asesinado a miles de manifestantes y en Afganistán ha crecido la lista de leyes represivas contra mujeres”. Casi el 70% de la población vive en regímenes autoritarios en el mundo y las democracias se debilitan, señala. “Estados Unidos ha cometido más de 150 ejecuciones extrajudiciales con el bombardeo de lanchas en el Caribe. Y no pasa nada”, apunta.
En EE UU, personas detenidas en centros de Florida como el “Alligator Alcatraz” contaron a la ONG que se sentían como si hubieran sido “secuestradas”, encerradas en diminutas celdas de castigo con forma de jaula, inmovilizadas con grilletes, insultadas y sometidas a miedo e incertidumbre constantes. Además, la campaña antiinmigración de Trump, ejecutada principalmente por el ICE, mantiene a buena parte de la población atemorizada ante la posibilidad de ser detenida y deportada. Y quienes protestan en favor de las personas migrantes enfrentan una violenta respuesta que ha acabado, en este 2026, con la vida de dos manifestantes, tiroteados por agentes.
Quienes osan protestar contra los abusos de estos depredadores se enfrentan al mazo de la represión. “Los gobiernos de Afganistán, China, Egipto, Estados Unidos, India, Irán, Kenia, Reino Unido y Venezuela, entre otros, han empleado la violencia para reprimir movilizaciones de la sociedad civil, han criminalizado la disidencia mediante leyes de seguridad y antiterroristas o han hecho uso de desapariciones forzadas, ejecuciones y tácticas abusivas de actuación policial”, cita el informe.
Un ejemplo doloroso es el de Reino Unido, donde se ha producido una “restricción sin precedentes de la protesta”, en palabras de Kerry Moscoguiri, directora de la ONG en ese país. Especialmente contra quienes se han manifestado en favor de los derechos del pueblo palestino y contra la masacre en Gaza perpetrada por Israel, “incluso con el uso de los mecanismos antiterroristas”, ha recordado en una comparecencia ante la prensa. “Hemos visto 2.700 arrestos en protestas pacíficas, mientras las armas siguen fluyendo hacia los conflictos contra los que estas personas protestan”.
Mientras, el orden internacional basado en normas es diana de ataques constantes. Beltrán señala que los autores de estas embestidas antiderechos no solo buscan erosionar el sistema de reglas que ha regido desde la II Guerra Mundial, sino que quieren hacer que colapse por completo. Con vehemencia afirma: “Nos enfrentamos al momento más difícil de nuestra época”.
Ataques y resistencia
La respuesta generalizada ante la voracidad de los depredadores ha sido, hasta 2025, apaciguadora, denuncia la organización. Una estrategia que cree que se puede calmar a estos líderes y las corporaciones que los apoyan. “Una política que no cuestiona esos ataques, por ejemplo, lo que hace Israel en Cisjordania. Que se conforma”, critica Beltrán.
Salvo España. El Gobierno de Pedro Sánchez se ha convertido en “el ejemplo global de que hay alternativa al seguidismo de los cobardes”, ha subrayado Callamard. “Ha sido el único gobernante que ha hablado alto y claro de la importancia de la rendición de cuentas a nivel internacional”, ha dicho en referencia a la pública denuncia del Ejecutivo español contra el genocidio en Gaza y la aplicación de un embargo de armas a Israel. “España se trata de un país que está por encima del doble rasero”, ha llegado a decir, porque no solo se ha opuesto a los deseos anexionistas de Groenlandia por parte de Estados Unidos, que sí desató un rechazo generalizado de la comunidad internacional, sino también a que Israel haga lo mismo con Cisjordania; y ha dicho “no a la guerra” de Netanyahu y Trump contra Irán y Líbano. “Otro ejemplo sería Sudáfrica, pero no tanto”.
La secretaria general de Amnistía Internacional ha alabado a Sánchez por su firme defensa del sistema multilateral frente a quienes quieren sentenciarlo a muerte porque ya no sirve a sus intereses. Pese a que la mayoría de los Estados “son cobardes”, en opinión de Callamard, en tanto que no se plantan contra los depredadores, hay algunos que sí encuentran espacios en los que resistir, en los que no se tienen que enfrentar directamente, pero pueden defender un sistema basado en derechos.
Beltrán señala otros focos de esperanza para los derechos humanos en Dinamarca, Feroe o Noruega, que han ampliado el derecho al aborto, por ejemplo. Y además de España, un nutrido grupo de países han decido no apoyar la guerra de EE UU Israel contra Irán. También, en una decena de países, entre ellos Perú, Nepal, Marruecos, Bulgaria o Bangladés, la generación Z ha protagonizado movimientos en contra de la corrupción, el autoritarismo de sus gobernantes y para reclamar más derechos. “No está todo dicho. Ha habido una resistencia”, observa el representante de la ONG en España. “La respuesta es la violencia y la criminalización, pero la consolidación de las prácticas autoritarias no es inevitable”, zanja. Y el de la resistencia, concluye el informe, es el camino para ganarle la batalla al autoritarismo.


























































