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Estados Unidos amenaza con tomar Groenlandia por la fuerza

El asesor de Trump Stephen Miller justifica la anexión de la isla ártica: “Somos una superpotencia”

Stephen Miller hablaba con periodistas sobre Venezuela en la Casa Blanca, en Washington, el pasado lunes.Foto: Kevin Lamarque (Reuters) | Vídeo: EPV

El ataque a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro son solo el inicio de los planes de la Administración Trump en el continente americano. Groenlandia se perfila como el objetivo siguiente. En un comunicado, la Casa Blanca confirma que el presidente y su equipo de seguridad nacional debaten distintas alternativas para hacerse con el territorio, y que recurrir a las Fuerzas Armadas para conseguirlo “siempre es una opción”. Esas declaraciones llegaban después de que el influyente asesor de política interior de Trump, Stephen Miller, hubiera defendido la anexión de la isla bajo soberanía de Dinamarca incluso si resulta necesario recurrir a la fuerza para conseguirla: “Somos una superpotencia. Y con el presidente Trump, nos comportaremos como tal”.

“El presidente Trump ha dejado saber que adquirir Groenlandia es una prioridad de seguridad nacional para Estados Unidos y es fundamental para disuadir a nuestros adversarios en la región ártica”, indica la Casa Blanca en su comunicado. Y agrega: “El presidente y su equipo abordan una serie de opciones para conseguir esta importante meta de seguridad nacional y, por supuesto, recurrir al ejército siempre es una opción que está a disposición del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas (el presidente del país)”.

Miller, uno de los asesores de más confianza del presidente estadounidense —el artífice de su política de inmigración—, había respaldado en términos desafiantes los deseos de Trump, haciéndose eco de una retórica cada vez más amenazante desde la captura de Maduro.

“Vivimos en un mundo donde se puede hablar todo lo que se quiera sobre sutilezas internacionales y todo lo demás, pero vivimos en un mundo, en el mundo real... que se rige por la fuerza, que se rige por el poder”, advirtió el jefe adjunto de gabinete de la Casa Blanca al presentador de CNN Jake Tapper. “Estas son las férreas leyes del mundo”, añadió.

Sea intencionadamente o no, Miller se hacía eco en esa frase de una idea que ya había expresado Trump en su rueda de prensa el sábado sobre la operación en Venezuela, en un indicio de hasta qué punto la cúpula de la Casa Blanca piensa al unísono: “El futuro vendrá determinado por la capacidad de proteger el comercio, el territorio y los recursos fundamentales para la seguridad nacional”, declaraba Trump entonces. “Estas son las férreas leyes que siempre han determinado el poderío global, y vamos a mantenerlo así”, apuntaba en aquella rueda de prensa, en la que anunció que Estados Unidos va a gobernar Venezuela “hasta que haya una transición fiable”.

Para defender sus tesis anexionistas, Miller recurría incluso al papel de EE UU en la OTAN. Algo paradójico, dado que Dinamarca es un país miembro de la Alianza: ni Groenlandia ni Copenhague representan una amenaza para la seguridad nacional de Washington, que, de hecho, cuenta con una base militar en la isla, Pituffik.

“Estados Unidos es la potencia de la OTAN. Para que Estados Unidos asegure la región ártica, proteja y defienda los intereses de la OTAN, obviamente, Groenlandia debería formar parte de Estados Unidos”, declaró el asesor en la entrevista.

El éxito de la operación en su objetivo inmediato, de capturar a Maduro sin bajas estadounidenses, parece haber dado alas a una Administración que desde el sábado ha endurecido de modo notable su retórica para reclamar sin ambages la hegemonía en el continente americano. “Este es NUESTRO hemisferio”, escribía el Departamento de Estado, en un mensaje en redes sociales con la foto en blanco y negro de Trump.

Groenlandia

Este domingo, Trump redoblaba nuevas advertencias. Entre las naciones que se ven amenazadas está Colombia, cuyo líder, Gustavo Petro, ha sido uno de los primeros en condenar el ataque a Venezuela, y del que el estadounidense ha venido a decir que será el siguiente en su lista; México, donde el presidente dijo que “algo va a tener que hacerse” porque, según él, ese país está “controlado por los carteles” de la droga; Cuba, que sostiene que “está a punto de caer” porque ya no recibirá apoyo económico de Venezuela; y Groenlandia.

La semana pasada Trump, que a lo largo del año pasado atacó Irán y ordenó acciones militares en Nigeria, Siria, Somalia y Yemen, también avisó de que intervendría en Irán en caso de que sus gobernantes repriman con sangre las protestas en el país.

Pero es sobre la isla ártica sobre lo que se ha mostrado más tajante. “Necesitamos a Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional”, aseguró Trump a bordo del Air Force One el domingo, rumbo a Washington.

No está claro que esas amenazas vayan a derivar en una acción concreta para anexionarse el territorio, como el republicano había amenazado a comienzos del año pasado. Pero sus declaraciones y las de Miller —el ideólogo de esta Casa Blanca— inmediatamente después de la intervención en Venezuela obligan a tomarlas en serio. Tanto el Gobierno groenlandés como el danés, así como los grandes países europeos, han reiterado con firmeza que no permitirán que EE UU se haga con ese territorio estratégico.

En un comunicado en la red social Facebook, Jens-Frederik Nielsen, el primer ministro de Groenlandia, exigió: “Basta de presiones. Basta de insinuaciones. Basta de fantasías sobre la anexión”. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, subrayó: “Dejaré claro que si Estados Unidos elige atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se detiene, incluida la OTAN y, por lo tanto, la seguridad que se ha establecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, en una entrevista con la emisora danesa TV2, en la que también reconoció que “uno debería tomar en serio al presidente estadounidense cuando dice que quiere a Groenlandia”.

Presencia estadounidense

La gran isla ártica es uno de los objetivos de Trump desde antes de regresar a la Casa Blanca hace ya casi un año. Su ubicación estratégica, junto a la riqueza del territorio en recursos naturales, como minerales —litio, níquel, cobalto y cobre— y tierras raras, la perfilan como un tesoro a ojos del republicano, siempre dispuesto a aprovechar oportunidades de explotación económica.

En marzo del año pasado, el vicepresidente de Trump, J. D. Vance, visitó la base espacial de Pituffik en una polémico viaje, acompañado de su esposa, Usha, y del consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Mike Waltz. En aquella visita, Vance se pronunció de modo muy duro contra la gestión danesa de la seguridad del territorio de 56.000 habitantes: “No han hecho un buen trabajo”, sentenció.

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Sobre la firma

Macarena Vidal Liy
Es corresponsal de EL PAÍS en Washington. Previamente, trabajó en la corresponsalía del periódico en Asia, en la delegación de EFE en Pekín, cubriendo la Casa Blanca y en el Reino Unido. Siguió como enviada especial conflictos en Bosnia-Herzegovina y Oriente Medio. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.
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