Ir al contenido
_
_
_
_

Europa se queda fuera de juego con Venezuela mientras crece la presión de Trump para tomar Groenlandia

La timidez de la Unión sobre la captura de Maduro muestra su debilidad hacia Estados Unidos y su miedo a enfadar al republicano

Lideres Europeos

La Unión Europea ha quedado, de nuevo, fuera de juego en uno de esos momentos históricos que definen qué voces suenan con fuerza en el concierto internacional. En su tónica ya habitual con las acciones de Donald Trump, la UE se ha puesto de perfil sobre el ataque de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. La postura de la cúpula comunitaria y la de los 27 Estados miembros, que tardaron más de día y medio en emitir una declaración conjunta (además, extremadamente débil) que no critica las acciones de Washington y que se limita a pedir respeto por el derecho internacional, ha dejado al descubierto la fractura de la UE sobre Venezuela y sobre Trump. Y muestra que la Unión tiene pánico por enfrentarse al voraz jefe de la Casa Blanca. Esa postura siembra un halo de duda sobre Groenlandia ahora que el presidente estadounidense —que con su intervención en Venezuela ha demostrado que va en serio— ha elevado sus amenazas sobre tomar la enorme isla autónoma, perteneciente a Dinamarca.

Casi todos los miembros de la UE (falta Hungría) piden “a todos los actores” implicados que se “evite una escalada y se asegure una salida pacífica” a la situación creada tras la acción militar. En su comunicado ni siquiera menciona a EE UU. Que hayan pedido “respeto al derecho internacional” tiene una causa: lo ocurrido en Venezuela sienta un precedente muy peligroso. Y aunque no lo airean, diversas fuentes europeas consideran y temen qué pasará, por ejemplo, con Groenlandia, largamente codiciada por Trump.

El estadounidense, que ha llegado a amenazar con recurrir a la fuerza para conseguir la enorme y estratégica isla, insistió en la idea durante el fin de semana. “Necesitamos a Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional, y Dinamarca no va a poder hacerlo”. Y añadió con sorna: “Puedo decirles que aumenten la seguridad en Groenlandia, agregaron un trineo de perros más”. El jefe de la Casa Blanca se permitió incluso justificar su codicia: “La Unión Europea necesita que la tengamos”.

Trump y Zelensky

En un comunicado inusualmente duro, seguido por la férrea defensa de los países nórdicos y el Reino Unido, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, exigió a Trump que cese en sus amenazas. “Tengo que decir esto muy directamente a los Estados Unidos: no tiene absolutamente ningún sentido hablar sobre la necesidad de que Estados Unidos se haga cargo de Groenlandia... Por lo tanto, insto enérgicamente a Estados Unidos a detener las amenazas contra un aliado históricamente cercano”, dijo el domingo en un comunicado.

El miedo está ahí. “Los estadounidenses ya no cuentan con los europeos”, asevera por teléfono Josep Borrell, quien fue alto representante para Política Exterior y Seguridad de 2019 a 2024. “EE UU ya no es nuestro gran aliado. Estamos viviendo un capítulo más de una realidad que nos deja cada vez más claro que tenemos que asegurar nuestra defensa con nuestros propios medios”, afirma. “¿Qué haremos si los marines desembarcan en Groenlandia? ¿Nos limitaremos a decir que hay que respetar la integridad territorial?”, lanza el exjefe de la diplomacia europea, que critica que la UE no haya alzado claramente la voz. “Algunos están satisfechos de que Trump haya adoptado una postura de ‘policía del mundo’ porque se está ocupando de regímenes que no les gustan”, remarca Borrell.

Las palabras del veterano político español se asientan en posturas como las de Friedrich Merz, el canciller alemán, que dijo el sábado que la acción de Trump en Venezuela tenía una “calificación jurídica compleja”. En junio pasado, cuando Israel bombardeó Irán para destruir el programa nuclear del país chií, el democristiano no tuvo empacho en decir que Israel estaba haciendo “el trabajo sucio” para los países occidentales.

Nathalie Tocci, directora del Istituto Affari Internazionali y profesora de la Universidad Johns Hopkins, cree que hay dos posibles razones para la falta de condena unánime de la UE al ataque estadounidense en Venezuela. “Quizá algunos no se han dado cuenta de que ya ha ocurrido y de manera irreversible, pero temen que esa condena ponga a Trump en contra de Europa en el asunto de Ucrania”, dice por teléfono. “También pueden creer que lo ocurrido debilitará a Rusia, dados los vínculos de Maduro con Vladímir Putin”.

Sin embargo, la luz verde de Trump al imperialismo, arrasando lo que queda del derecho internacional “es justo lo que el jefe del Kremlin necesita”, señala Tocci, que remarca también las peligrosas consecuencias de lo ocurrido para la seguridad europea. “Algunos podrían decir que Putin no necesita la autorización de EE UU para invadir a sus vecinos, pero en realidad subestima lo tóxico y peligroso que es para la seguridad europea un sistema internacional en el que EE UU autoriza las ambiciones imperialistas haciendo exactamente lo mismo”, apunta.

Venezuela, Ucrania, Irán, Israel, Nigeria. La llegada del magnate republicano y de su voraz política exterior y comercial han degradado a la UE en un jugador geopolítico de segunda: uno demasiado tímido, débil. De fondo siempre el mismo temor en el último año: perder definitivamente el apoyo de Washington para sostener a Ucrania. Y con ese miedo presente, Europa renuncia a enfrentar los desmanes, los ataques y las vulneraciones de derechos de la gran potencia que, hasta antes de ayer, ha sido su gran aliada y de la que sigue dependiendo para su seguridad.

A esta fragilidad, también contribuye la división y la necesidad de consenso inherente a las instituciones europeas. Las distancia entre capitales se vio el sábado: Merz dijo que “la calificación jurídica” de la acción militar de Estados Unidos era “compleja”; el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, habló de “violación del derecho internacional”; y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, asumió la narrativa trumpista del narcotráfico como motivo de la captura de Maduro.

La falta de una postura contundente de la UE con lo que sucedía en el Caribe se apreciaba desde hace meses. En el Parlamento Europeo, por ejemplo, siempre ha sido un asunto muy ruidoso y simbólico —hace un año los líderes de la oposición Edmundo González y María Corina Machado recibieron el premio Sájarov por la libertad de conciencia—, y en el Consejo de la UE nunca se fue más allá de sanciones al Gobierno y altos funcionarios del régimen. Poco más. La mayor prueba de esto se puede ver en las conclusiones del último Consejo Europeo hace apenas dos semanas: ni una sola mención a la escalada que se estaba produciendo en el Caribe.

Y eso, ahora tampoco da mucho margen de acción. Si bien, como apuntaba Gaspard Estrada, miembro de la Unidad Sur Global de la London School of Economics, la vía elegida por Estados Unidos —la acusación por narcotráfico— tampoco deja hueco para mucho más que las declaraciones. Horas antes incluso de que ese conociera lo que iba a hacer la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, el politólogo mexicano, con bastante experiencia en Europa, interpretaba que si Washington se inclinaba por este camino, para Estados Unidos se limitaría a un asunto de política interna.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_