Londres amplía el uso de sus bases a Estados Unidos para atacar objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz
Hasta ahora el Reino Unido restringía su utilización a lo que calificaba de acciones “defensivas”

El Reino Unido ha ampliado el margen otorgado a Estados Unidos para emplear las bases militares británicas, permitiendo ahora que sean utilizadas para atacar las instalaciones usadas por Irán para bloquear el tráfico en el estrecho de Ormuz. En una reunión extraordinaria convocada este viernes, el Gobierno de Keir Starmer ha aprobado que las fuerzas estadounidenses acometan “operaciones defensivas” para “neutralizar” los ataques contra buques en el paso estratégico.
Hasta ahora, Londres había restringido el uso de sus bases en el condado de Gloucestershire (al suroeste de Inglaterra) y en el océano Índico a lo que calificaba de acciones “defensivas”, destinadas a impedir que Irán disparase misiles que amenazasen los intereses británicos en la zona o pusiesen vidas en riesgo. Desde este viernes, no obstante, autoriza a Estados Unidos a utilizarlas para arremeter directamente contra emplazamientos de misiles y otras instalaciones empleadas para atacar a los buques que tratan de pasar por el estrecho de Ormuz.
El cambio operado en el Ejecutivo británico supone una victoria parcial para Donald Trump. Desde el inicio del conflicto hace cuatro semanas, el presidente de Estados Unidos se ha mostrado muy duro con Reino Unido y especialmente con su primer ministro por lo que Trump ha denunciado como falta de apoyo por parte de uno de los aliados estratégicos de Washington. La líder de la oposición conservadora británica, Kemi Badenoch, ha calificado la decisión de este viernes como “la madre de todos los giros de 180 grados”, pero el Gobierno insiste en que “los principios tras la posición británica en el conflicto siguen siendo los mismos”.
Las fuerzas británicas no estarán, por tanto, implicadas en los ataques, ni acometerán acciones ofensivas, una negativa que sigue siendo una de las grandes líneas rojas de Keir Starmer. El Ejecutivo ha recalcado tras la reunión de este viernes que permanece “comprometido” con la defensa de sus “ciudadanos, intereses y aliados, actuando de acuerdo con la ley internacional y evitando verse involucrado” en la crisis. En un comunicado, el Gobierno sigue calificando las operaciones estadounidenses desde sus bases como “defensivas” y subraya el objetivo de menoscabar “los efectivos que están siendo usados para atacar a buques en el estrecho de Ormuz”.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha respondido a la decisión de Londres con una amenaza en su cuenta de X: “La mayor parte del pueblo británico no quiere tomar parte en la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. Ignorando a su pueblo, Starmer está poniendo vidas británicas en peligro al permitir que las bases británicas sean usadas para la agresión contra Irán”. Y ha concluido su mensaje con una advertencia: “Irán ejercitará su derecho a la legítima defensa”.
Vast majority of the British People do not want any part in the Israel-U.S. war of choice on Iran.
— Seyed Abbas Araghchi (@araghchi) March 20, 2026
Ignoring his own People, Mr. Starmer is putting British lives in danger by allowing UK bases to be used for aggression against Iran. Iran will exercise its right to self-defense.
Hasta ahora, la aproximación de Starmer había sido mantenerse al margen de la ofensiva y ofrecer solo las instalaciones británicas para “acciones defensivas limitadas y específicas contra instalaciones militares en Irán que estén implicadas en lanzar ataques a aliados regionales”, y se reducían fundamentalmente a depósitos de armas o lanzamisiles. Su posición le generó la ira de Trump, quien en múltiples comparecencias de prensa, entrevistas y publicaciones en su red social, Truth Social, ha venido condenando la tibieza de uno de los socios tradicionales de Estados Unidos.
Del primer ministro, el presidente norteamericano ha dicho que “no es Winston Churchill”, en referencia a la alianza entre el premier británico durante la II Guerra Mundial y los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca, Franklin D. Roosevelt y Harry Truman; y ha repetido reiteradamente su “decepción” con un Reino Unido considerado en el pasado, en palabras de Trump, “el Rolls Royce de los aliados”.
El riesgo de la apuesta de este viernes es, no obstante, que el Reino Unido se vea arrastrado inexorablemente en el conflicto. El Ejecutivo iraní había advertido previamente que consideraba el uso de las bases británicas por parte de Estados Unidos como “participación en la agresión”. La concesión, con todo, sigue sin dar paso a la demanda de Trump de más implicación en materia de efectivos y recursos, especialmente para escoltar a los navíos que cruzan el estrecho de Ormuz. Starmer, sin embargo, tiene a la opinión pública de su lado y, según una encuesta difundida por Ipsos esta semana, un 56% por ciento de británicos no apoya los ataques de Estados Unidos a Irán y seis de cada diez cree que Donald Trump está gestionando mal el conflicto.
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