Irán mantiene la amenaza en el estrecho de Ormuz pese a abrir el paso a algunos buques de países no enemigos
Petroleros con destinos a los mercados asiáticos y mercantes griegos y chinos han cruzado el estratégico estrecho en la última semana, pese al peligro de los ataques. Si no cesan la ofensiva, Teherán mantendrá la “presión contra el enemigo”

Irán ha comenzado a permitir el paso a discreción de ciertos buques por el estratégico estrecho de Ormuz, consciente de que es su principal baza en la guerra contra Estados Unidos e Israel al estrangular la vía por la que circula un 20% de los hidrocarburos que salen a los mercados internacionales. Se trata en su mayoría de petroleros y buques cisterna que se dirigen a países asiáticos como China, India y Pakistán, y cargueros con destino o que habían recalado en países ribereños del golfo Pérsico.
Fuentes iraníes consultadas por EL PAÍS aseguran que Ormuz no está ni ha estado en ningún momento cerrado de forma oficial, y que hay barcos que están transitando en la actualidad. Estas fuentes mantienen que el criterio para dejar cruzar el paso que separa la costa iraní de sus vecinos del Golfo responde a la ley internacional, y que seguirán vetando la navegación de cualquiera embarcación que pueda “beneficiar” a los agresores, en referencia a Estados Unidos e Israel.
Las autoridades iraníes, que han reiterado tanto desde Teherán como desde sus cancillerías, que no acepta en la actualidad un alto el fuego, sostienen que mantendrán la situación en Ormuz hasta que no haya un cese “completo” de las hostilidades contra el país: “Si es así [si hay un alto el fuego], la situación podría normalizarse hasta en un 90% al nivel previo a la guerra”. Pero si la ofensiva contra el régimen persiste, el escenario en las aguas del Golfo se mantendrá como está: “Mantendremos la presión sobre el enemigo”, afirman las mismas fuentes.
El pasado domingo, el petrolero Karachi, de la Corporación Naviera Nacional de Pakistán, cruzó el estrecho de Ormuz cargado con unos 700.000 barriles de crudo. También pasaron el Stellan y el Nora, cargando entre ambos más de dos millones de barriles con destino a China.
Al día siguiente, varios cargueros de propiedad griega, china e india transitaron por el paso de Ormuz. Según datos de la web especializada Marinetraffic, estos buques utilizaron el canal entre los islotes de Larak y Qeshm, frente al puerto iraní de Bandar Abbas, en lo que el analista marítimo Martin Kelly asegura que podría ser un “proceso de verificación” de las autoridades iraníes para confirmar que ni los buques ni su cargamento están relacionados con Estados Unidos, según publicó en la red social X.
Datos facilitados a EL PAÍS por Kpler muestran que en la última semana han atravesado Ormuz 34 buques en una u otra dirección: 13 petroleros, cuatro buques cisterna cargados de gas licuado y, el resto, cargueros. Una decena son de navieras griegas, otros nueve, de armadores chinos y, a más distancia, les siguen empresas iraníes, indias y emiratíes, según ha podido comprobar este diario a través de la base de datos Equasis.
“Los indicios muestran que la Guardia Revolucionaria iraní ha establecido un punto de control donde los buques en tránsito pueden ser inspeccionados. Y parece que los buques con destino a India y China, o propiedad de estos países, tienen más probabilidades de obtener permiso para el paso”, explica Tomas Alexa, analista senior de la empresa de inteligencia marítima Ambrey, a EL PAÍS. “Al restringir selectivamente el acceso en lugar de cerrar completamente el Estrecho, Irán está señalando dos puntos clave: primero, que mantiene el control operativo sobre la vía marítima; y segundo, que puede diferenciar entre Estados, ejerciendo presión sobre Estados Unidos y sus aliados mientras permite que otros, como China e India, continúen transitando”, añade el analista.
Amenaza de ataques
Desde el inicio de la ofensiva contra el régimen iraní de los ejércitos israelí y estadounidense el pasado 28 de febrero, al menos 17 buques han sido atacados en aguas del golfo Pérsico y del golfo de Omán, según datos recopilados por el medio especializado en información marítima Lloyd’s List. El último es un buque cisterna kuwaití fondeado en aguas cercanas al puerto de Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos, alcanzado por un proyectil de origen desconocido la noche del lunes al martes.
Según información de la Administración estadounidense, las fuerzas armadas iraníes también ha empezado a colocar minas en Ormuz, cuya anchura mínima es de 34 kilómetros, con algo más de tres kilómetros de ancho navegable. Washington ha dañado o destruido alrededor de una treintena de estos barcos de colocación de minas y ha bombardeado la isla de Jarg, el principal puerto de aprovisionamiento de petróleo iraní.
Esto ha provocado que el tráfico a través del crítico estrecho se desplome un 90-95%, que las primas de las aseguradoras se tripliquen y que muchas navieras aleguen causas de “fuerza mayor” para anular encargos, lo que —sumado a los daños sufridos por la infraestructura petrolífera y gasística en la región— ha disparado los precios de los hidrocarburos. En torno a un millar de buques han quedado atrapados a uno u otro lado del estrecho, esperando poder cruzarlo. “Esta estrategia busca imponer un coste a Estados Unidos y sus aliados tras el reciente ataque. Incluso una interrupción parcial del tráfico a través del estrecho de Ormuz tiene importantes repercusiones en los precios mundiales de los hidrocarburos. Con las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos a la vuelta de la esquina y la presión constante sobre el costo de vida en Europa y otras regiones, cualquier aumento sostenido en los precios del crudo representa una importante herramienta de presión”, argumenta Alexa.
Es por este motivo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pedido sin éxito la colaboración de países aliados para garantizar la seguridad en el estrecho. Fuentes oficiales del Gobierno iraní sostienen que cualquier barco militar que pueda entrar en la zona para apoyar a Washington en su misión sería considerado un “objetivo”.
El crudo iraní navega
El cruce de datos de Kpler y Equasis permite estimar que los petroleros iraníes han seguido navegando y han sacado una cantidad estimada de algo más de seis millones de barriles de petróleo en la última semana, todo él con destino a mercados asiáticos. Y ello a pesar del bombardeo estadounidense de la isla de Jarg el pasado día 13. Fuentes del régimen sostienen que la exportación de crudo desde la isla nunca se ha detenido. La empresa de monitoreo del tráfico marítimo TankerTrackers.com, a través de imágenes satelitales, ha informado este martes de que, en efecto, Teherán sigue cargado crudo desde las instalaciones en Jarg.
Los buques chinos que han transitado por Ormuz, con todo, no son los de navieras grandes como Cosco, sino de empresas pequeñas que operan algunos de los buques considerados parte de la flota fantasma: embarcaciones viejas, que navegan con banderas falsas, a menudo sin los seguros necesarios y que suelen apagar el transpondedor que permite a otros barcos y puertos conocer su posición.
Según ha podido comprobar el periódico norteamericano The Wall Street Journal, estos buques transmiten mediante altavoces y radio de onda corta el mensaje “Somos un barco chino, somos amigos” para notificar su presencia a la Guardia Revolucionaria Iraní, que controla las acciones armadas en el Golfo, y evitar así cualquier ataque.
Grecia ha sido uno de los países europeos que más claramente se ha distanciado de la propuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, de formar una coalición militar que abra el paso de Ormuz. “Bajo ninguna circunstancia tenemos previsto involucrarnos en la guerra”, ha manifestado el portavoz del Gobierno griego, Pavlos Marinakis. Los armadores helenos poseen un cuarto de los cargueros y un 30% de los petroleros de todo el mundo, aunque a menudo navegan bajo pabellones de conveniencia, y el negocio marítimo es uno de los pilares de la economía griega.

También otros países europeos como Francia e Italia estarían tratando de negociar con Irán el paso a sus buques mercantes, según una información de Financial Times, que asegura que Turquía, Pakistán o China ya han establecido canales de comunicación con Teherán. No en vano, la pasada semana, el Ministerio de Transporte turco notificó que uno de sus buques atrapados en el estrecho lo había traspasado para cargar en un puerto iraní, a la vez que informó de que otros 14 siguen esperando luz verde de Irán.
Pero Ormuz no es solo clave para los hidrocarburos: también es la principal vía de aprovisionamiento para algunos estados sin otra salida al mar que el golfo Pérsico como Qatar, Baréin o Kuwait. “Desde el comienzo de la guerra no enviamos a la zona nada por barco porque las grandes navieras exigen primas por guerra y, aun así, cancelan casi todos los encargos”, explica una fuente de una empresa logística turca.
En su lugar, estas compañías envían mercancías a los países del Golfo en camión, a través de Siria, Jordania y Arabia Saudí (porque la extensión del conflicto a Irak hace imposible esa ruta). “La ruta en camión es más cara, pero algo más segura que por mar. Pese a ello, le digo a los clientes que no les podemos asegurar nada, porque también los tiempos se están alargando: hay tantos camiones haciendo la ruta, que en la frontera turco-siria tienen que esperar hasta cinco días para cruzarla”, continúa esta fuente.
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