El Gobierno británico se plantea eliminar al expríncipe Andrés de la línea sucesoria al trono
Crecen las voces que reclaman una investigación parlamentaria del escándalo en torno al hermano del rey, que sigue ocupando el octavo puesto para acceder al trono


En el Reino Unido, hasta los terremotos se producen con moderación. Pero es evidente que el arresto policial de Andrés Mountbatten-Windsor ha comenzado a mover los cimientos constitucionales y las costumbres centenarias del país.
En las horas posteriores a la liberación del hermano del rey, después de que pasara más de 10 horas en una comisaría de Norfolk respondiendo preguntas sobre su relación con el multimillonario pederasta Jeffrey Epstein, han sido muchas las voces políticas que han comenzado a reclamar abiertamente una intervención del Parlamento. De manera concreta, para eliminar al expríncipe de la línea sucesoria.
El Gobierno laborista de Keir Starmer, según ha contado la BBC, está considerando la idea de impulsar en el Parlamento la legislación necesaria para que se anule por completo la posibilidad, por remota que sea, de que Andrés llegara al trono, después de que varios diputados relevantes hayan expresado su intención de respaldar una iniciativa así.
A pesar de que Carlos III le despojara de los títulos de príncipe, duque y caballero de la Orden de la Jarretera, Andrés sigue ocupando el número ocho en la lista de posibles herederos. Es casi impensable que su llegada al trono llegara a producirse, pero el hecho en sí de que pueda ocurrir escandaliza a los británicos. Para eliminar esta posibilidad, es necesario un acto concreto del Parlamento, que debería, además, ser refrendado por todos los países pertenecientes a la Commonwealth, que tienen al monarca británico como su jefe de Estado.
“Claramente, este es un asunto que el Parlamento va a tener que tomar en consideración en el momento apropiado. Y será la propia monarquía la que quiera asegurarse de que no existe posibilidad alguna de que [Andrés] sea un día rey”, ha dicho Ed Davey, el líder de los liberales-demócratas, la tercera fuerza parlamentaria del Reino Unido.
La clave reside en la expresión “el momento apropiado”. Hay un consenso general en la idea de que el Parlamento británico debe por fin romper convencionalismos y entrar de lleno en el impacto que el escándalo Epstein ha tenido en la institución monárquica.
La Cámara de los Comunes, así como la Cámara de los Lores, se rige por los usos y costumbres acumulados y concentrados a lo largo de los años en el llamado Erskine May, en referencia al aristócrata Thomas Erskine May, constitucionalista y secretario de la Cámara de los Comunes a mediados del siglo XIX, en el corazón de la era victoriana. Su Tratado sobre la ley, procedimientos, privilegios y usos del Parlamento sigue siendo el manual de referencia.
Y hasta ahora dejaba claro que para debatir sobre personajes de la monarquía en sede parlamentaria era necesario plantear una moción sustantiva, con una propuesta concreta sometida a debate y votación. Además, las acciones debatidas debían guardar relación con algún departamento ministerial.
En la práctica, la costumbre acallaba este tipo de debates, y en más de una ocasión el speaker (presidente de la Cámara de los Comunes) había amonestado a cualquier diputado que hiciera mención al entonces príncipe Andrés (como le ocurrió al diputado laborista Paul Flynn en 2011) o al esposo de Isabel II, Felipe de Edimburgo (el laborista John Hynd fue reprendido en 1969 por criticarle).
Investigación formal
Todo está cambiando. Hay un mínimo común denominador entre los partidos a la hora de reclamar que se debata de modo apropiado en la Cámara la retirada de Andrés de la línea sucesoria, pero algunos van más allá y exigen una investigación formal sobre la casa real y su conocimiento de los presuntos desmanes de Andrés.
“Creo que sería lo más decente”, ha señalado Andrew Bowie, diputado conservador y miembro relevante de la dirección actual del grupo parlamentario. “Si es hallado culpable, el Parlamento está en su derecho de apartarlo de la línea sucesoria”.
El hombre que más revuelo está provocando hoy a la izquierda del Partido Laborista, Zack Polanski, líder del Partido Verde, ha sido el primero en reclamar la puesta en marcha de una investigación oficial sobre todas las preguntas que el palacio de Buckingham debe resolver aún en torno a la relación durante años de Andrés con Epstein.
“Es necesario que el proceso legal [investigaciones de la policía y la Fiscalía] avance, pero también necesitamos una investigación completa sobre determinadas instituciones y figuras públicas, sobre la comisión de posibles delitos o sobre todo lo que sabían los responsables de esas instituciones, así como si es necesario que caigan otras personas responsables”, ha reclamado Polanski.
La reclamación lanzada por los políticos responde en cualquier caso a una demanda popular mayoritaria. La firma sociológica YouGov acaba de publicar una encuesta, al calor de la situación, que muestra cómo un 82% de los ciudadanos británicos debería ser eliminado de la línea de sucesión. Apenas un 6% de convencidos defiende que permanezca en ella.
Por delante de Andrés estarían los tres hijos del príncipe de Gales, Guillermo de Inglaterra (hoy por hoy, el heredero directo), su hermano el príncipe Enrique (alejado de la familia y residente en Estados Unidos) y los dos hijos de este.
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