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Los iraníes, ante las amenazas de Estados Unidos de devolverles a “la Edad de Piedra”: “No le debemos nada a Trump“

Las reacciones de la población y la diáspora iraníes frente a las advertencias de la Casa Blanca oscilan entre la cautela, la indignación y el escepticismo

Una mujer pasa junto a una valla con el mensaje "El estrecho de Ormuz permanecerá cerrado" en la plaza Enghelb de Teherán, este domingo.ABEDIN TAHERKENAREH (EFE)

La retórica belicista de Donald Trump contra Irán ha generado reacciones que van de la preocupación a la indignación entre los iraníes, dentro y fuera del país, especialmente la amenaza de aniquilar a la República Islámica a bombazos. “En las próximas dos o tres semanas les asestaremos golpes duros”, advirtió el presidente de Estados Unidos en un discurso el pasado miércoles. “Los devolveremos a la Edad de Piedra, a donde pertenecen”, añadió. Este domingo, a horas de que este lunes se cumpla el ultimátum que lanzó para reabrir el estrecho de Ormuz y llegar a un acuerdo, Trump repitió que puede desatar “todo el infierno” sobre territorio iraní.

“Cuando muchas naciones aún estaban en la Edad de Piedra, Irán ya construía ciudades, redactaba leyes y daba forma a la civilización. A un pueblo con semejante historia no se le puede hacer retroceder mediante amenazas”, escribió en X Yashar Soltani, periodista residente en Irán, en respuesta a las amenazas del republicano.

Las declaraciones del republicano reavivaron, además, las críticas a los iraníes que apoyan la ofensiva de Trump y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. “Algunos iraníes que graban explosiones dicen ‘Thank you, Trump”, cuenta en un intercambio de mensajes Shirín, una profesora jubilada residente en Teherán que pide que no se revele su nombre real por miedo a represalias, como el resto de las personas consultadas para este reportaje. La mujer reconoce que “muchas veces” ha rezado para que “los asesinos de los manifestantes recibieran su castigo”, pero añade: “Los iraníes no tenemos ninguna deuda con Trump”. Y se pregunta: “¿Siguen agradeciéndole quienes lo apoyan ahora que quiere desatar el infierno sobre nosotros?”.

También hay quienes consideran que las amenazas de Trump forman parte de su retórica y confían en que no se cumplirán. “No me sorprendería que el lunes Trump vuelva a extender el plazo o incluso diga que ha alcanzado un acuerdo con la República Islámica”, afirma Laden, desde Shiraz, capital de la provincia de Fars, en el sur del país. “Es muy probable que Trump se esté tirando un farol y que sepa que bombardear las infraestructuras de Irán solo empeoraría la situación”.

“Quieren devolver a Irán a la Edad de Piedra. ¿Es posible la democracia en la Edad de Piedra?”, cuestionó Mohsen Milani, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Florida, en X. El académico criticó a los partidarios de la guerra: “Los traidores dirán que no hay motivo de preocupación, porque Trump se refiere solo a la República Islámica”.

Otros señalan al presidente estadounidense por atacar a la población civil. Setayesh, una maestra de primaria en Teherán, sostiene que “Estados Unidos e Israel no deberían atacar infraestructuras eléctricas o petroleras. Estos ataques dañan a la población civil, no al régimen”. Reticente ante el lema inicial de Trump, “Hagamos a Irán grande otra vez”, añade: “Pero la escuela de Minab fue bombardeada y murieron niñas inocentes. Ahora atacan las infraestructuras y, además, dicen que quieren abrirnos las puertas del infierno”.

Sin embargo, no todos los iraníes lo ven igual. Shahram, estudiante de ingeniería mecánica en Teherán, asegura que “la mayoría de los ataques se han centrado en objetivos militares o relacionados con proyectos de misiles y nucleares” y añade que “es la República Islámica la que, con su obstinación en la destrucción de Israel, está llevando irresponsablemente al país hacia el desastre”.

“El infierno en el siglo XXI es vivir sin internet”, comenta Shayan, ingeniero informático. Trabaja para una empresa extranjera y se ha visto obligado a residir temporalmente en Turquía. “Muchos han perdido sus empleos debido al corte de internet, y eso con esta inflación descontrolada y el desempleo generalizado”, lamenta. Irán registra ya uno de los apagones de internet más prolongados del mundo, después de que la República Islámica cortara el acceso a la red durante casi 40 días y prohibiera también el uso de terminales de Starlink.

Desde fuera del país atacado, Yassamin Ansari, congresista demócrata de origen iraní, calificó las declaraciones del presidente de “horribles y diabólicas”. En una publicación en redes sociales, Ansari recordó a Trump de que habla de un país de 90 millones de habitantes y describió sus palabras como “viles, aterradoras y perversas”.

También la oposición a la República Islámica marca terreno. Saeed Ghassemineyád, asesor de Reza Pahlavi, hijo del último shah de Irán, escribió en X: “El clero criminal viene de la Edad de Piedra y, junto con sus guardias revolucionarios, regresará a ella. Irán, sin el clero, alcanzará rápidamente el lugar que merece: las puertas de una gran civilización”.

Alireza Faghani, árbitro internacional de fútbol residente en Australia, reaccionó en una historia de Instagram a las amenazas de Trump y evocó las dificultades que enfrentaba la población antes del conflicto: “Edad de Piedra significa aire contaminado por mazut [un combustible pesado y de baja calidad] cancerígeno, sequías deliberadas y un aumento de la inflación cada hora”.

Faghani, cuyos bienes fueron recientemente confiscados por la República Islámica, agregó: “Edad de Piedra significa comprar carne y pollo a plazos, asesinar a manifestantes, violar a prisioneros y enfermeras, disparar el tiro de gracia en hospitales, apagones de internet y una línea de pobreza por debajo de 80 millones de tomanes al mes (unos 440 euros, un tomán son 10 riales)”. Según datos recientes sobre el mercado laboral, el salario mínimo oficial en Irán ronda 166 millones de riales (unos 93 euros), tras ajustes recientes para afrontar la inflación.

Intimidación pública

Muchos iraníes han compartido en redes sociales un mensaje que se ha convertido en símbolo de la indignación popular: “Si tu hermana menor de edad también estuviera presa y bajo pena de muerte, ¿te preocuparías tanto por la infraestructura?“. La frase refleja la frustración de amplios sectores de la sociedad ante la represión, las detenciones y la percepción de que las autoridades priorizan su supervivencia sobre la seguridad y los derechos básicos de la población.

“Es evidente que, cuando se pretende lanzar a toda una población a la Edad de Piedra mediante bombardeos, la ejecución de algunos presos políticos o la detención de miles de manifestantes deja de suscitar una preocupación real”, señaló Shadi Sadr, jurista y activista de derechos humanos, en redes sociales. “Esto es lo que hace la guerra con los derechos humanos: la vida humana pierde valor y los responsables de la muerte actúan con mayor impunidad”.

Sadr se refería a la reciente sucesión de ejecuciones de presos políticos, llevadas a cabo mediante procesos judiciales opacos, sin acceso libre a abogados y de forma acelerada, lo que ha reforzado la sospecha de que la República Islámica está utilizando la pena de muerte como herramienta de intimidación pública.

Nasrin Sotoudeh, destacada abogada y activista de derechos humanos, antes de su detención en Irán en la noche del pasado miércoles, en una entrevista concedida a Iran Wire, expresó su preocupación por la situación en las cárceles: “Hay pocos agentes en las prisiones. La mayoría se ha ido y solo quedan unos pocos para proporcionar agua y comida a los reclusos. Las autoridades, en contra de la ley, se niegan a liberar a los presos en tiempos de guerra. Solo se preocupan por salvar sus propias vidas”.

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