Detenido en Quintana Roo El Milo, presunto operador del grupo Mafia cubano-americana
El criminal cuenta con una orden de extradición de Estados Unidos por los delitos de tráfico de personas, droga y contrabando internacional


Agentes federales, estatales y elementos de las Fuerzas Armadas han detenido este lunes a Remigio N, alias El Milo. El hombre es señalado como presunto “coordinador operativo y financiero” del grupo delictivo Mafia cubano-americana. Fue capturado en una urbanización de Cancún, Quintana Roo, la joya turística del Caribe mexicano, de acuerdo con un comunicado del Gobierno de Claudia Sheinbaum. Junto con El Milo, fue arrestada otra persona y los uniformados se incautaron de “38 dosis de marihuana y una camioneta gris”.
Los agentes trasladaron a El Milo a Ciudad de México en el momento en el que se dieron cuenta de su identidad. La detención fue resultado de “trabajos de inteligencia e investigación para el seguimiento de organizaciones criminales”, detalló la entidad, sin dar más detalles sobre el perfil del detenido.
Los medios mexicanos, por otro lado, han ampliado su currículo criminal. Según el diario La Razón, Remigio N se encargaba de operar las rutas de traslado ilegal de migrantes hacia Estados Unidos. También añadió que la Mafia cubano-americana exigía pagos de hasta 10.000 dólares por persona para cruzarlas por la frontera. Milenio ha revelado la identidad de la otra persona detenida, Joseline N, quien presuntamente trabaja para el mismo grupo.
El nombre utilizado por las autoridades mexicanas coincide parcialmente con el nombre La Mafia Cubana en Quintana Roo, un grupo identificado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. De acuerdo con el Gobierno estadounidense, esta organización opera en Cuba, México, España y EE UU desde 2009. La Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida ha asegurado que el grupo se financia a través de esquemas de tráfico y extorsión de cubanos retenidos en México, de acuerdo con Los Angeles Times.
De concretarse la extradición de El Milo, se trataría de un nuevo capítulo en la colaboración en seguridad entre los dos países desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca el año pasado. Washington ha tensado las relaciones con su vecino del sur —más de una vez ha amagado con hacer incursiones militares—, a quien ha acusado de no hacer lo suficiente para evitar que las drogas, especialmente el fentanilo, pasen hacia el lado estadounidense.
El republicano ha usado esa baza para presionar a México en distintas áreas, como las amenazas en material comercial. Como respuesta, el Ejecutivo de Sheinbaum ha dado gestos con un giro de 180 grados en la estrategia de seguridad, con un regreso a la política de descabezar organizaciones y ampliar el intercambio de información con los norteamericanos. El mayor gesto, sin embargo, se dio en enero, cuando México envió a 37 presos mexicanos que pertenecen a organizaciones criminales a Estados Unidos.
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