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Los aviones de Qatar se refugian de la guerra en Teruel

Hasta 23 grandes aeronaves cataríes se salvaguardan del conflicto de Oriente Próximo en el aeródromo de Caudé

01:25
Aviones de Qatar Airways aterrizando en Teruel
Aviones en el aeropuerto de Teruel, en una imagen de archivo.Foto: Luis Sevillano | Vídeo: EPV (REUTERS)

Mientras Europa padece la escalada de precios que provoca la guerra en Oriente Próximo y teme los efectos de la inflación, un rincón del sur de Aragón ha visto cómo se incrementaban sus beneficios. Todo tiene cara y cruz, pero en el aeródromo de Teruel es la tercera vez que se le da la vuelta a la moneda. Como ya pasó con la pandemia, y después con la guerra en Ucrania, esta instalación para estación, reparación y reciclaje de aviones ―única en Europa― ha vuelto a convertirse en refugio de aeronaves en peligro.

Fue estallar la guerra, empezar a caer los misiles y comenzar a llegar aviones. En solo un fin de semana llegaron 10 hasta este aeropuerto, huyendo de la zona en conflicto. En este momento son 23 las aeronaves procedentes de Oriente Próximo, la mayoría de la compañía Qatar Airways, que tenían la base en el aeropuerto de Doha y ahora la han cambiado por Teruel, aprovechando los márgenes de apertura del espacio aéreo. La mayoria son aviones de gran tamaño o doble pasillo, como Airbus 330, el A350 o los Boeing 787, con capacidad hasta para 300 pasajeros que escapan así de los peligros de la guerra. Y la cosa va en ascenso.

“Estamos muy orgullosos, para nosotros es un honor que la que está considerada como mejor compañía del mundo tenga ahora mismo el 10% de su flota mundial en Teruel”. Lo dice, más que satisfecho, el director del aérodromo, el ingeniero aeronaútico de origen canario Alejandro Ibrahim, que ha visto crecer este aeropuerto desde hace más de una década. La empresa TARMAC, concesionaria y que precisamente da este servicio de cobijo a las aeronaves, prefiere no hacer declaraciones, sujeta probablemente a duras cláusulas de confidencialidad. “A la situación de peligro por la guerra ―explica Ibrahim― se une también la del elevado precio de los combustibles, que tienen un fuerte impacto en el sector aeronáutico y que ya están provocando suspensión de vuelos en muchas compañías”.

La ecuación está clara. La escasez de combustible sube los costes e incrementa también el precio de los billetes, por lo que la demanda se contrae y los aviones empiezan a quedarse en tierra. “Esto se intensificará ―anticipa el director de Caudé― y los aviones necesitarán estacionamiento y reciclaje”. Pero no solo eso, también avanza que “las compañías están acelerando la sustitución de sus aviones que más consumen”. Y al final, todo tiene como destino Teruel, el único lugar donde “se da servicio a toda la cadena de valor de este sector” apunta casi en modo cuña publicitaria este ingeniero y piloto encantado de su oficio. Ahora mismo hay alojados allí 90 aviones, y cuentan con un centenar de clientes, 15 empresas que dan servicios y más de 150 proveedores. En total, un millar de empleos solo directos.

Y todo ocurre en Teruel, la provincia que sigue luchando por existir, pero cuyas desventajas habituales se convierten aquí en potencialidades únicas. “La despoblación que sufre este territorio y sus condiciones climáticas ―más de 250 días de sol al año― lo hacen idóneo para el alojamiento de larga estancia de los aviones”. Ni nubes que amenazan tormenta ni limitaciones de espacio tiene esta instalación que va ya por la cuarta ampliación. A los cinco millones y medio de metros cuadrados se está sumando un millón más. Y cada vez con más huéspedes.

“La clave de este aeropuerto es la capacidad de adaptación y el poder dar servicio durante toda la vida útil del avión. No existe otra instalación igual en España” subraya Ibrahim, que recuerda cómo durante la pandemia del Covid llegaron a albergar 140 aviones de distintas partes del mundo, o cuando con la guerra de Ucrania les llegaban aviones de compañías rusas que habían entrado en suspensión de pagos y cuyos propietarios, europeos, los estacionaban en el aeropuerto de Teruel a la espera de colocarlos en otras compañías, y mientras tanto los reparaban o reciclaban. El aeropuerto cuenta con la mayor plataforma de estacionamiento de Europa, otra plataforma de mantenimiento y una larga pista que permite incluso vuelos suborbitales, además de incluir el único banco de pruebas español privado de motores de combustible líquido, de la empresa PLD Space, que ahora está probando varios modelos de la familia de motores que se emplean en los cohetes Miura 1 y 5, de la carrera espacial europea.

Los aviones de gran tamaño no tienen aquí problema de espacio. En el aeropuerto existen 18 naves y hangares, seis para albergar aviones según tamaño, que serán dos más a final de este 2026, ya que ahora mismo se está impulsando una nave de pinturas y otra para dirigibles. Por todo esto, la imagen sorprende a los viajeros que estos días circulan por la Autovía Mudejar de camino a las casas rurales buscando la tranquilidad de esta zona de Teruel, alejada de la ruta del tambor y el bombo de la Semana Santa. Justo antes de llegar a la capital del sur de Aragón, la panorámica de aviones enormes en una campa en medio de la nada es lo que menos esperan los turistas despistados. Pero esa quietud es lo que más necesitan estas grandes máquinas del aire.

Y el Gobierno de Aragón (ahora en funciones) saca pecho. “Cuando hay una situación como esta de conflicto bélico ―dice el consejero de Fomento Octavio López― hay compañías que quieren proteger sus inversiones y eso se hace trasladando sus aeronaves a este aeropuerto, y estamos abiertos a que sean muchas mas”. El aeródromo de Caudé empezó a operar en 2013, impulsado en la legislatura del socialista Marcelino Iglesias con críticas entonces por una oposición popular que no acababa de creerse el proyecto, pero fue continuado después por otros gobiernos de distinto signo político hasta llegar al del popular Jorge Azcón.

Y ahora todos presumen de esta joya de la corona, una apuesta que resultó clarividente y de futuro, nada que ver con otros aeropuertos fantasmas y sin vida que salpican otros puntos de España. Sobre las instalaciones de la antigua Base Aérea de Caudé del Ejército del Aire, que acabó vendida al Ayuntamiento de Teruel, se asentó una instalación sorprendente que no para de crecer y ya pide más. Para alimentarla, en el Instituto Segundo de Chomón turolense se imparte la FP de técnicos de mantenimiento en este sector y ahora el Gobierno acaba de dar un paso más anunciando el grado de Ingeniería Aeroespacial en la sede turolense de la Universidad de Zaragoza para el próximo curso. Y el Ministerio de Defensa también le ha echado el ojo. Allí impulsará un nuevo centro integral de entrenamiento y movilidad del Ejército del Aire que supondrá una inversión de 42 millones de euros, la creación de 350 empleos, y cuyo proyecto se está redactando. A la chita callando, Teruel existe y hasta vuela.

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