Perfil | Azcón, un “profesional de la política” que mira más allá de Aragón
Con 52 años, es un líder experimentado. Fue cachorro de Nuevas Generaciones y confió en Pablo Casado en la pugna interna con Díaz Ayuso. En estas elecciones ha pedido ayuda a la presidenta


Durante el último debate a ocho de la campaña, en la televisión pública aragonesa, el candidato del PP, Jorge Azcón, se dirigió al de Teruel Existe, Tomás Guitarte, en el descanso. “Espabila, Guitarte, ¡espabila!“, le instó, porque le veía con poco fuelle. No fue el único consejo que le dio. Antes de ese día, Azcón, con 26 años de experiencia política a las espaldas, ya había recomendado a Guitarte, un arquitecto de estilo tranquilo y con mucha menos trayectoria, que se aprendiera de memoria el minuto inicial y el final, porque en el primer debate los había leído y así no había forma de que conectara con el electorado. Guitarte le hizo caso a medias, aunque se le vio haciendo esfuerzos por no leer.
El asesoramiento de Azcón a su rival en las urnas ejemplifica bien cuál es la personalidad política del candidato del PP: astuto, posibilista y ambicioso. El presidente de Aragón adelantó las elecciones de este 8 de febrero buscando la jugada de un pacto con los regionalistas ―el Teruel Existe del candidato demasiado tranquilo y el Partido Aragonés― que le evitara volver a depender de Vox. Por eso le desesperaba que Guitarte no pusiera más de su parte. Aunque, según avanzaba la campaña, ha ido asumiendo que tendrá que volver a entenderse con la extrema derecha. Si hace falta, además, planea meterlos en su próximo Gobierno con consejerías fuertes para que se desgasten con la gestión.
A sus 52 años, Azcón es un líder experimentado. No en vano lleva toda su vida profesional dedicado a la política. Estudió Derecho en la Universidad de Zaragoza y un máster en Urbanismo, según su currículo oficial, y trabajó unos años en una empresa de viviendas de protección oficial. Pero enseguida se convirtió en un cachorro del PP (presidió las Nuevas Generaciones de Aragón) y con solo 26 años ya era concejal de Juventud en el Ayuntamiento de Zaragoza. Después, ejerció como el líder de la oposición en el Consistorio. Muy pronto apuntaba maneras. “Nos hizo una oposición muy bronca, como un hooligan. Es un tío listo e inteligente y sabe cómo moverse, ahora encima tiene a todo el poder mediático de Aragón de cara”, cuenta un antiguo rival político del Ayuntamiento de Zaragoza que prefiere mantener el anonimato.
En 2019, se convirtió en alcalde de Zaragoza por un pacto con Ciudadanos y Vox, aunque aquellas elecciones las ganó Pilar Alegría. Con la socialista ha vuelto ahora a cruzarse en el camino, y se ha comprobado que no se guardan ningún aprecio: en la campaña, bronca y sucia, ella le ha acusado de tratar de “deshumanizarla”. Y él ha afirmado que “Alegría se merece obtener el peor resultado que haya obtenido el PSOE en la historia”.

Azcón es el menor de cinco hermanos y el primero en la familia que se dedicó a la política. Empezó a interesarse al final del felipismo, en los años de plomo de ETA. Uno de esos días, recuerda que su madre le dijo que estaba pensando en votar a José María Ruiz Mateos. Aquello le escandalizó, pero lo rememora ahora como el ejemplo de que el cabreo es una de las emociones que más mueve el voto, lo que cree que sucede en este tiempo con Vox.
En la batalla interna en el PP apostó por la línea dura de Pablo Casado. Después, cuando Casado se enfrentó en una guerra abierta contra Isabel Díaz Ayuso, le respaldó frente a la presidenta de Madrid. “Confío en Pablo Casado, la verdad pondrá las cosas en su sitio”, dijo en plena pugna, en la que muchos se pusieron de perfil. Ahora, en estas elecciones, ha pedido ayuda a Ayuso, que ha participado todo un fin de semana en su campaña. “Azcón es un producto de Nuevas Generaciones, un profesional de la política. Es un práctico y un posibilista con mucha ambición”, relata una fuente del PP de Aragón.
“Él juega la carta de ser como una tercera vía entre Ayuso y Juanma Moreno”, opina Ignacio Urquizu, sociólogo, exalcalde de Alcañiz (Teruel) y exdiputado del PSOE por Teruel. “Se intenta llevar bien con todos, va haciendo equilibrios. Tiene como una doble personalidad: te está hablando y parece Juanma Moreno y, de repente, se convierte en Ayuso”, analiza. “Ideológicamente no sabría definirle, es un camaleón. Él quería pactar con Teruel Existe, pero no tendrá problema en pactar con Vox”.
El barón aragonés guarda también buena relación con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, al que informa de sus pasos, aunque actúa con cierta libertad. Y está muy relacionado con el PP de Galicia. Cuando se produjeron las riadas en Aragón en junio del año pasado, Azcón tardó tres días en visitar las zonas inundadas porque se encontraba en una boda en Galicia de un alto cargo del PP. “Estaba a 1.000 kilómetros de Aragón y no tengo un Falcon”, se justificó.
Tanto en la adscripción a las familias internas del PP, como en su perfil ideológico, es difícil definirle, aunque algunos observadores de la política aragonesa creen que ha evolucionado. “Azcón pertenecía a la familia política de Pepe Atarés, que era la parte más moderada del PP, frente a la gente de Luisa Fernanda Rudi [expresidenta de Aragón], más beligerante y de la cuerda de Aznar. Pero la llegada de Vox transforma al personaje”, opina la politóloga zaragozana Cristina Monge. “Con los años, pero sobre todo desde que pactó con Vox, ha ido perdiendo carácter dialogante y se ha convertido en un perfil mucho más derechista, con un nivel alto de beligerancia”, relata. “Ha pasado de ser la cara más centrada del PP, a un giro en las formas y a asumir los postulados de Vox”.
Su primer pacto con Vox fue en 2019, cuando se convirtió en alcalde de Zaragoza, pero la relación más intensa con los ultras llegó en 2023, cuando los metió en su Gobierno de Aragón. Fruto de ese acuerdo, Aragón derogó la ley de memoria de la comunidad y aprobó un “Plan para la Preservación de la Concordia” que evita referirse al franquismo o la Guerra Civil y solo hace una referencia general a las víctimas de la violencia y que fue cuestionado por los relatores de la ONU.
De su gestión estos dos años y medio en la presidencia de Aragón, el profesor de sociología de la Universidad de Zaragoza David Pac Salas destaca que “se ha centrado mucho en Zaragoza, y hay un mito en Aragón que es: Zaragoza contra Aragón, porque la ciudad es muy centrípeta. No ha tenido muy en cuenta la ordenación territorial”. El sociólogo cree que Azcón “lo ha apostado todo a los centros de datos, que tienen un fuerte impacto medioambiental sin que se sepa cuál es su impacto social” y “ha explotado el anticatalanismo con la financiación autonómica o las pinturas de Sijena, algo que también hacía su predecesor, el socialista Javier Lambán”.
Las inversiones en centros de datos han puesto a Azcón en el mapa de la política nacional. Y muchos en la política aragonesa sostienen que ansía dar el salto a la primera línea, aunque él lo niega. “No voy a abandonar la política autonómica. Si la pregunta es si mañana Feijóo me llama para ser ministro, aceptaría, la respuesta es no”, dijo en la entrevista en EL PAÍS.
Los que le rodean cuentan que trabaja sin descanso y que se exige mucho a sí mismo y a los demás. “Es un político de raza y es muy trabajador, sus días son inagotables, le gusta rodearse de gente que trabaje tanto como él”, relata la alcaldesa de Zaragoza, la popular Natalia Chueca. “Se estudia los expedientes, conoce los datos, mira qué pasa en otras ciudades. Tiene mucho olfato político, combina la capacidad política con la capacidad de gestión como el CEO de una empresa ”, añade.
Ante los cantos de sirena de la política nacional, la sucesora de Azcón en el Ayuntamiento cree que su compañero de partido hará lo que le pidan, pero asegura que todavía le queda tiempo en Aragón, si las urnas le permiten revalidar como presidente. “La ilusión de su vida era ser alcalde de Zaragoza”, cuenta Chueca. “Cuando le pidieron dar el salto a la política autonómica lo hizo, aunque no era fácil, porque entonces todavía estaba Javier Lambán y podía sacrificar el Ayuntamiento sin ganar el Gobierno. Pero es una persona muy de partido. Dio el salto y ha crecido mucho. Hará lo que el partido le pida, pero quiere culminar el proyecto en Aragón que está empezando, lleva solo dos años y medio”.
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