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Israel ataca en Irán el mayor yacimiento de gas natural del mundo mientras Teherán negocia un posible alto el fuego con EE UU

El régimen aclara que no reabrirá el estrecho de Ormuz a cambio de un alto el fuego temporal. Netanyahu celebra la muerte en un ataque del jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria

Un estudiante observa los daños causados por un ataque aéreo en la mezquita de la universidad Sharif de Teherán, este lunes.Francisco Seco (AP)

Estados Unidos e Irán han recibido un borrador de plan para poner fin en dos fases a una guerra que cumple 38 días: primero, un alto el fuego inmediato; después, un acuerdo de paz integral, según una fuente al tanto de la propuesta citada por la agencia Reuters. El jefe del ejército paquistaní, Asim Munir, ha estado “toda la noche” en contacto con el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance; el enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, y el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, para sacarla adelante antes de que expire el nuevo ultimátum del presidente de EE UU, extendido entre insultos y amenazas hasta el martes (miércoles, en horario iraní). “Todos los elementos deben acordarse hoy”, asegura la fuente en una jornada en la que Israel ha vuelto a bombardear Pars Sur, el mayor yacimiento de gas natural del mundo, y sus ataques con EE UU se han cobrado 34 vidas en Irán, entre ellas las de siete niños.

Las evidentes prisas de la Casa Blanca casan mal con los intereses de Teherán, consciente del poder que le confiere el cierre del estrecho de Ormuz y acostumbrado a las bravuconadas de Trump, que comparecerá a las 13.00 hora local (19.00 en la España peninsular) en rueda de prensa. El portavoz iraní de Exteriores, Esmail Baghaei, ha subrayado que “las negociaciones son incompatibles con ultimátums y amenazas de crímenes de guerra”. Baghaei ha añadido que hace días hizo llegar a través de intermediarios su respuesta al plan de 15 puntos de EE UU —que calificó de “extremadamente ambicioso, inusual e ilógico”— y que la desvelará en su debido momento. Un alto cargo iraní ha declarado a Reuters bajo anonimato que no reabrirán el estrecho de Ormuz a cambio de un alto el fuego temporal.

Mientras, la tercera pata del fuego cruzado, Israel —quien lo inició de mano de Washington confiando en tumbar un régimen que sigue en pie— quiere que continúe y aprieta como si no hubiese una vía diplomática paralela. Este lunes, ha matado al jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria, Majid Jademi. El ejército israelí lo describe como “uno de los principales mandos” del cuerpo que hoy más lleva las riendas en Irán. Ya mató a su predecesor en el cargo, Mohamad Kazemi, y a su número dos, Hasán Mohaqeq, en la anterior guerra con Irán, el pasado junio.

El primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha celebrado el magnicidio de Jademi, que se suma a una larga lista en cinco semanas de guerra en la que figuran Ali Jameneí, líder supremo; Ali Larijaní, figura clave del régimen; Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia Basij; o Esmail Jatib, ministro de Inteligencia. “Los líderes de Irán viven con la sensación de ser perseguidos. Seguiremos cazándolos uno por uno”, ha afirmado el ministro israelí de Defensa, Israel Katz.

En teoría, Trump mantiene una moratoria de los ataques a infraestructuras básicas de Irán para dar una oportunidad al diálogo, pero ha bombardeado varias (como puentes) y su aliado israelí lo hace casi a diario.

La última, este lunes, al bombardear de nuevo el complejo petroquímico del gigantesco Pars Sur, el mayor yacimiento de gas natural del mundo y que Irán comparte con Qatar. El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, asegura haber “inhabilitado” ya el 85% de las exportaciones petroquímicas del país, causándole “pérdidas de decenas de miles de millones de dólares”. Ya lo atacó por primera vez el pasado día 18.

“Hemos dañado gravemente la infraestructura siderúrgica y la industria petroquímica”, se ha jactado Katz este lunes. “Continuaremos aplastando la infraestructura nacional iraní y provocando el debilitamiento y colapso del régimen terrorista”. Además de Pars Sur, solo desde la semana pasada ha atacado una planta petroquímica, dos de las mayores fábricas de acero, una central eléctrica y, por cuarta vez, la central nuclear de Bushehr.

Cada vez más voces en Israel abogan por incrementar los ataques sobre instalaciones civiles, como centrales eléctricas para dejar barrios enteros a oscuras. De hecho, según fuentes de defensa citadas por la prensa nacional, solo espera la luz verde de Washington para hacerlo. Consciente de los planes, el portavoz militar iraní, Ebrahim Zolfaghari, advirtió este domingo: “La región se convertirá en un infierno para nuestros enemigos si intensifican los ataques contra la infraestructura iraní”.

Siete menores

Mientras, los bombardeos de EE UU e Israel siguen siendo duros y en distintas partes de Irán. La última oleada, desde la noche del domingo, ha dejado ya 34 muertos. Siete de ellos tenían menos de 10 años, según ha denunciado el portavoz del Ministerio de Salud de Irán, Hosein Kermanpur. En Baharestán, en la provincia de Teherán, el impacto de un misil contra dos viviendas ha matado a 13 personas, informa la agencia Fars.

Los ataques de Israel y EE UU se han cobrado más de 3.500 vidas en Irán desde el inicio de la guerra, según datos de este sábado de la organización opositora iraní de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos. Casi la mitad, al menos, eran civiles. La Media Luna Roja confirma una cifra menor: 1.900 muertos y 20.000 heridos.

Israel, con un avanzado sistema de defensa antimisiles y refugios, vive este lunes su segundo día más letal en esta guerra. Los servicios de rescate han extraído sin vida de entre los escombros a las cuatro personas que permanecían desaparecidas desde que un misil iraní impactó en la víspera en su edificio en la ciudad de Haifa. La confirmación, tras horas de búsqueda, de las cuatro muertes lo convierte en el ataque con más víctimas mortales en un mes, seguido solo de otro, en Beit Shemesh, en los primeros días del conflicto, que causó la muerte a nueve personas.

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