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ONG italianas denuncian una “caza” al migrante en Túnez tras la muerte de un millar de personas en el Mediterráneo

Las organizaciones señalan que la tragedia de los últimos días se debe a que los subsaharianos son empujados a “morir en el mar o morir en el desierto” por el acoso policial del régimen tunecino

Migrantes del África subsahariana Tunez

Las ONG italianas que lanzaron la alarma el lunes sobre la muerte de un millar de migrantes en el Mediterráneo el pasado mes de enero, durante los peores días del temporal Harry, han denunciado este martes una “caza al negro” por parte del régimen de Túnez, que acosa a los extranjeros subsaharianos para forzarles a embarcarse hacia Italia. Señalan que este martes se ha producido un ataque a los campamentos en los que viven extranjeros subsaharianos en Sfax, la localidad de la que parten todos los botes hacia Sicilia. Apuntan que es otro indicio del “inquietante hilo negro” que vincula la reciente tragedia en el mar, sin precedentes en los últimos años, con el acoso policial. “Las zonas afectadas por la violencia del régimen son aquellas de donde partieron la mayoría de los desaparecidos”, una catástrofe humana que solo ha empezado a salir a la luz esta semana.

En opinión de Refugees in Libya y Mediterranea Saving Humans, la represión policial del régimen de Kais Said refuerza la sospecha de que los cientos de personas que zarparon a mediados de enero, pese a que la previsión meteorológica era una de las peores de los últimos años, lo hicieron empujadas por el acoso de las autoridades, que deseaban desembarazarse de ellas. Fue una salida masiva “anómala”, según las ONG, pues era la primera vez en dos años en que zarpaban tantas embarcaciones de Túnez hacia Sicilia, un total de 29, según sus estimaciones.

Ambas organizaciones han denunciado en un comunicado, y con un vídeo grabado en Sfax, que a las ocho de la mañana de este martes fuerzas armadas y policía tunecina asaltaron, desalojaron y destruyeron en los olivares de esta localidad un campamento en el que viven cientos de inmigrantes. “Han saqueado tiendas y chabolas para luego incendiarlas”. En “una auténtica caza al negro se han lanzado gases lacrimógenos, ha habido violencia física y muchas personas se han visto obligadas a huir”, señalan. Además, aseguran que un número de individuos aún por determinar han sido capturados y deportados al desierto, a la frontera con Argelia.

“¿Morir en el mar o morir en el desierto?”. Esa es, en opinión de Laura Marmorale, presidenta de Mediterranea, “la alternativa que el régimen de Said en Túnez impone a cientos de mujeres, hombres y niños migrantes”. “La colaboración entre el régimen tunecino, el Gobierno italiano y la Comisión Europea significa esto: redadas y devastación en los campamentos informales en los olivares de Sfax, operaciones militares que obligan a las personas a hacerse a la mar incluso en condiciones de extremo peligro, o que las deportan y las abandonan en el desierto, sin agua ni comida”, acusa.

Los pactos de la UE con el régimen de Said de 2023

El régimen de Said, que gobierna de forma autocrática el país desde 2021, ha dado continuas muestras de brutalidad y graves violaciones de derechos humanos en el trato a inmigrantes. Es una actitud que pone sobre la mesa la responsabilidad de la UE, que desde la firma de un controvertido acuerdo en 2023 financia a Túnez a cambio de que colabore en el control de las salidas por mar hacia Europa.

Estos pactos, con una ayuda de hasta 1.000 millones de euros, han sido impulsados por Giorgia Meloni, deseosa de cortar las llegadas de migrantes por mar a Italia y que ha visitado Túnez cuatro veces en un año. Lo hizo con el apoyo de Ursula von der Leyen, pero el acuerdo está supeditado, tal como ha aprobado el Parlamento Europeo, al respeto a los derechos humanos en el país africano. Es más, la UE planea considerar a Túnez como uno de los “países seguros” en su nueva política migratoria, con el objetivo de acelerar la denegación de peticiones de asilo y forzar las repatriaciones.

Sin embargo, en 2023 Said emprendió una política de mano dura con los migrantes irregulares subsaharianos que llegan a Túnez, con auténticas campañas xenófobas de persecución denunciadas por las organizaciones de defensa de derechos humanos. Se han registrado linchamientos y deportaciones ilegales de cientos de migrantes al desierto, en las zonas fronterizas con Libia y Argelia, donde muchos morían de sed, abandonados a su suerte.

Lo cierto es que a partir de entonces las llegadas a Italia desde el país magrebí, que habían sido de 96.000 personas en 2023, se desplomaron en 2024 y 2025. A finales del año pasado, el 89% de las llegadas a Sicilia habían sido desde Libia, un país mucho más inestable pese a que mantiene acuerdos similares con Italia y la UE, y las embarcaciones procedentes de Túnez ya eran una minoría. Lo ocurrido estas semanas vuelve a cuestionar los métodos de Said, y también evidencia la extrañeza de la repentina salida masiva de botes en unos días en que hacerse a la mar era un suicidio.

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Vídeo difundido en la cuenta de Instagram de Mediterranea en el que se ven los campamentos de migrantes en llamas, este martes en Sfax.

Según denunciaron el lunes estas dos ONG italianas, el balance de desaparecidos en los peores días del temporal Harry, que azotó el sur del Mediterráneo entre el 19 y el 21 de enero, es mucho más trágico del que indican las primeras estimaciones oficiales. La guardia costera italiana admitió al menos 380 fallecidos, tras registrar ocho embarcaciones que se hicieron a la mar en la costa de Sfax entre el 14 y el 21 de enero y nunca llegaron a su destino. Pero la investigación de Refugees in Libya y Mediterranea apunta que fueron muchas más: en esos días partieron un total de 29, y solo dos llegaron a tierra. Una pudo regresar a Túnez al darse la vuelta ante las condiciones del mar, y solo una llegó milagrosamente a la italiana de Lampedusa. El resto ha desaparecido. El balance de muertos estimado por las ONG es de un millar.

La oposición italiana ha pedido la comparecencia en el Parlamento de los ministros de Interior, Matteo Piantedosi, y de Infraestructuras, Matteo Salvini, para que expliquen qué conocimiento tuvieron de los naufragios y cuál ha sido la gestión de las operaciones de socorro tras el temporal Harry, prácticamente inexistentes.

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