ONG italianas calculan que un millar de migrantes han muerto en naufragios durante el temporal ‘Harry’
Los datos recabados indican que hubo una oleada “anómala” de salidas desde Túnez, pese al mal tiempo: zarparon 29 embarcaciones y solo se salvaron dos. La guardia costera admite al menos 380 desaparecidos

Cerca de mil migrantes muertos es la estimación que toma forma en el terrible balance de otra tragedia de naufragios en el mar Mediterráneo, cuyo alcance solo se empieza comprender ahora. De confirmarse, sería una de las mayores catástrofes humanitarias en esta ruta migratoria en los últimos años. Basta pensar que en todo 2025 la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) calcula que han muerto 1.500 personas, y en este caso se habla de un millar en unos pocos días. “Se está delineando la mayor tragedia de los últimos años en las rutas del Mediterráneo central y los gobiernos de Italia y Malta no mueven un dedo”, ha denunciado la presidenta de la ONG italiana Mediterranea Saving Humans, Laura Marmorale.
Un millar de desaparecidos es el dato que emerge de las estimaciones de la ONG italiana Refugees in Libya, refrendados también por Mediterranea, tras recabar información de las embarcaciones que zarparon de Sfax, en las costas de Túnez, en los peores días del temporal Harry, que azotó el sur de Italia entre el 19 y el 21 de enero. Causó olas de siete metros y vientos de 54 nudos, y en Cerdeña, Sicilia y Calabria dejó un rastro de destrucción, pero en el litoral magrebí partieron numerosos botes a pesar de todo.
La guardia costera italiana admite al menos 380 fallecidos, considerando que registró ocho embarcaciones que se hicieron a la mar en la costa de Sfax entre el 14 y el 21 de enero y nunca llegaron a su destino. Pero según la investigación de Refugees in Libya, fueron muchas más. Señala que en esos días partieron un total de 29, y solo dos llegaron a tierra: una pudo regresar a Túnez al darse la vuelta ante las condiciones del mar, y solo una llegó milagrosamente a la italiana de Lampedusa. El resto ha desaparecido.
“Hay que tener en cuenta que por la dirección del viento esos días y la posición de Sfax, desde allí el mar parecía en calma”, señala Beppe Caccia, uno de los responsables de Mediterranea Saving Humans, en conversación con EL PAÍS. Esto puede explicar por qué todas esas personas se embarcaron sin temor, pero no la razón por la que se les empujó a zarpar. “Es un número de salidas totalmente anómalo, porque no partían tantas embarcaciones de allí desde el otoño de 2023, hay que entender qué ha pasado en Túnez″, subraya Caccia.
Lo cierto es que el número de llegadas de migrantes irregulares por mar a Italia desde Túnez ha caído drásticamente desde que el régimen autoritario tunecino de Kais Said firmó un pacto con Italia y la UE en septiembre de 2023 para obtener financiación a cambio de frenar las salidas. A finales de 2025, el 89% de las llegadas a Italia habían sido desde Libia.
Sin embargo, de repente a finales de enero partieron 29 botes en el peor momento de los últimos años. La sospecha es que las autoridades tunecinas, conocidas por sus campañas xenófobas y violaciones de derechos humanos en el trato a extranjeros, pretendieran desalojar los numerosos asentamientos de inmigrantes subsaharianos acampados en torno a Sfax. “Los testimonios recopilados en comunidades en Túnez presentan un panorama alarmante. Afirman que, desde el 15 de enero, ante la creciente presión del ejército tunecino, con redadas y la destrucción de campamentos informales en los olivares de los alrededores de Sfax, y una relajación de los controles en las playas, comenzaron a partir embarcaciones”, señala este lunes un comunicado de Mediterranea.
Refugees in Libya ha detallado sus cálculos para obtener la cifra del millar de desaparecidos. Asegura que a partir del 15 de enero, “muchas embarcaciones zarparon desde diferentes puntos alrededor de Sfax, incluidas las zonas localmente conocidas como los kilómetros 19, 21, 25, 27, 30, 31, 33, 35 y 38”. Han ayudado a obtener la información personas que se quedaron en tierra porque en ese momento no tenían el dinero que les pedían, y familiares de las que partieron y no han vuelto a tener noticias suyas.
En concreto, la organización señala que “un solo traficante, conocido localmente como Mohamed Mauritania, impulsó cinco salidas, cada una con entre 50 y 55 personas a bordo”. Otras diez embarcaciones zarparon desde los kilómetros 19 al 21. Y siete desde el kilómetro 30, una fue la que consiguió llegar a Italia. Entre los kilómetros 33 y 38, otras siete, entre ellas la que pudo regresar a tierra.
Otra confirmación ha llegado del rescate que efectuó el pasado 23 de enero el buque mercante Star, que salvó a un náufrago de Sierra Leona, Ramadan Konte, único superviviente del hundimiento de una barca en la que viajaban 47 personas. Llevaba 24 horas en el agua, flotaba en el mar en medio de la tormenta, agarrado a un resto de madera de la nave y, rodeado de cuerpos sin vida. Esta embarcación no estaba en la contabilidad oficial, y es una de las siete que partieron del kilómetro 30.
“El testimonio de Konte es importante no solo por lo que revela sobre un naufragio, sino por lo que confirma sobre el patrón general: las embarcaciones que zarpaban de Sfax durante este período se encontraban en condiciones letales con escasas o nulas posibilidades de supervivencia y sin presencia de personal de rescate proactivo”, señala la ONG. Además, las autoridades maltesas han recuperado decenas de cadáveres en el mismo período.
La organización admite que su información “sigue siendo fragmentada y contradictoria, no por negligencia, sino porque no existe un sistema central que registre las salidas, pérdidas o recuperaciones”. Añade que otras organizaciones ofrecen otras estimaciones, pero en cualquier caso concluye: “Estas discrepancias no se anulan entre sí, apuntan a una misma realidad: la magnitud supera lo que se reconoce oficialmente”.
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