Ir al contenido
_
_
_
_
PUNTO DE OBSERVACIÓN
Columna

Canadá, India, Mercosur: la UE y sus valores deben ir más allá de Europa

Hay que sumar a países que aspiren a un modelo en el que rigen las normas del derecho internacional

Frenar empresas tecnológicas en Estados Unidos

Mucho ha cambiado el mundo cuando un empresario como Elon Musk se lanza a insultar a un presidente democrático llamándole tirano y traidor. Cuando el creador de Palantir, un gigante del espionaje digital que se llama Peter Thiel, da una conferencia en la Academia Francesa para hablar del Anticristo. O cuando el cofundador de Meta (antes Facebook) Mark Zuckerberg se convierte en la segunda persona más rica del mundo, con un patrimonio estimado de 216.000 millones de dólares (39.000 millones de dólares más que el año pasado).

En este mundo a veces incomprensible, Europa representa, y debe representar, un conjunto de valores universalizables, es decir, al que se pueden sumar países que no comparten zona geográfica, que no se agotan en la Unión Europea, sino que aspiran a un mismo modelo en el que rigen normas de derecho internacional, reglas para el libre comercio y una cierta multilateralidad. Un modelo al que nunca ha aspirado Estados Unidos. Washington nunca ha reconocido la Corte Penal Internacional, por ejemplo, ni ha enviado soldados como cascos azules (aunque su contribución económica a la ONU fuese crucial). No hizo falta que llegara a la Casa Blanca Donald Trump para que Estados Unidos se negara a ratificar el Protocolo de Kioto sobre el cambio climático. Tampoco las deportaciones de inmigrantes son distintivas de este mandato (aunque sí la brutalidad con la que se llevan a cabo). Bajo el doble mandato del demócrata Barack Obama y el primer mandato de Trump se deportaron, respectivamente, 2.500.000 inmigrantes y 930.000, es decir, que Obama se mereció el apodo de “deportador en jefe”.

Europa no se agota en la Unión Europea ni debe hacerlo, porque es imprescindible dejar abiertas las puertas para que se aproximen y se unan a un cierto proyecto común países como Canadá (sumando lo que su primer ministro, Mark Carney, llama “potencias medias”), los países latinoamericanos interesados en acuerdos comerciales reglados, como el tratado de Mercosur. Incluso, tener las puertas abiertas al comercio con la poderosa (y peligrosa) India, con su creciente nacionalismo hindú, como se acaba de firmar. Lo que importa es que esa aproximación se haga relanzando la idea de Europa como proyecto que implica unos valores claros y a esas “potencias medias” de las que se habló en Davos. Ahora que en la propia Unión Europea algunos países intentan retrasar los proyectos relacionados con el cambio climático y la Europa verde (la cartera que lleva la exministra española Teresa Ribera) o cuando hay cada vez más países dispuestos a copiar las políticas duras de deportación de inmigrantes, es importante que se alcen voces claras pidiendo a las potencias medias que contrarresten esas tendencias y devuelvan a Europa la lista de valores sin la que no puede existir como tal.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se ha convertido en el portavoz más claro de esa Europa como conjunto de valores. Defiende la protección de Gaza y la vigilancia de los crímenes de guerra que comete el ejército israelí en Cisjordania, quiere que el presupuesto de defensa de la Unión se ajuste a las necesidades reales y no a los intereses industriales de Estados Unidos, es un amigo firme de Ucrania y acaba de publicar un artículo en The New York Times explicando por qué España y Europa necesitan inmigrantes, no solo por razones pragmáticas, puesto que representan una mano de obra imprescindible, sino también, y en primer lugar, por razones morales, la famosa lista de valores europeos que ya reclamó en Davos.

Al regularizar la estancia en España de medio millón de inmigrantes indocumentados, lo que hace el Gobierno español es regularizar esos puestos de trabajo que ya existen y que están cubiertos por hombres y mujeres que han perdido sus derechos laborales. Lo que se regulariza son puestos de trabajo, no a las personas que los llevan a cabo y que nunca debieron perder esos derechos.

Viene un año muy difícil. Basta con leer las páginas del Proyecto 2025 elaborado por la Heritage Foundation y que contiene todos los pasos que va a dar la Administración de Trump en los próximos meses para aislar a Europa y desacreditar sus valores. Los primeros y siempre más peligrosos son todos los destinados a impedir que Europa, en su sentido más amplio, se una para lograr que los grandes gigantes tecnológicos estadounidenses se sometan a las normas que establezcan los gobiernos democráticos europeos. Esa será la primera demostración de si las potencias medias existen y tienen claro cuál es su hoja de ruta.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_