El inminente juicio contra Marius Borg Høiby tensa la confianza en la monarquía noruega
Unos 200 periodistas se han acreditado para informar sobre el futuro del primogénito de Matte-Marit, acusado de 38 delitos, entre ellos violaciones y maltrato. Su madre y el príncipe heredero, quien se ha encargado de señalar que el joven no pertenece a la familia real, no estarán en la sala


Este martes 3 de febrero está previsto el comienzo de un juicio histórico en Noruega. El acusado es Marius Borg Høiby, de 29 años (recién cumplidos), y responderá a un total de 38 cargos, entre los que figuran cuatro supuestas violaciones, amenazas de muerte, maltrato, violencia y alteración del orden público y acoso a la policía. Ha confesado ya el transporte de 3,5 kilos de marihuana y reconoce haber sido violento con una mujer, pero niega las acusaciones más graves. El protagonista de este caso no es un joven cualquiera: es el hijo que la princesa Mette-Marit de Noruega tuvo de una relación previa a su enlace, en 2001, con Haakon, el heredero al trono. Pero a pesar de que Marius Borg no forma parte de la familia real, como se ha encargado de recalcar esta semana Haakon de Noruega, su caso pone a prueba la confianza ciudadana en la monarquía.
Para el juicio en el Tribunal del Distrito de Oslo se han acreditado cerca de 200 periodistas, según informan los medios noruegos, y está previsto que dure hasta el próximo 13 de marzo. La acusación inicial señalaba 32 delitos que han ido aumentando hasta 38, después de que este enero se declarara culpable de haber transportado en 2020 la marihuana. Dice que lo hizo “de A hasta B sin ganar una corona”. A esto se ha sumado a última hora el hecho de haber quebrantado una orden de alejamiento. Un pliego de cargos tan abultado, y que haya vivido con la familia real como un miembro más —aunque sin derechos sucesorios o cargos públicos—, demuestra que todos los ciudadanos son iguales ante la ley. Sin embargo, para la monarquía, que funda su legitimidad en la confianza y la cercanía, supone uno de sus mayores retos.
Caroline Vagle, reportera especializada en la realeza de la revista noruega Se og Hør, admite en declaraciones a este periódico que “el apoyo a la monarquía ha disminuido” desde el inicio de los problemas de Borg en el verano de 2024, pero sostiene que la institución “sigue siendo fuerte”. Una encuesta efectuada en diciembre de ese año para el rotativo Dagbladet reveló que el 44,7% de la población había perdido confianza en la casa real noruega. Y otro sondeo, realizado para NKR, la corporación de radiodifusión pública, decía que un 45% había adquirido una visión más negativa a lo largo del año.
El pasado mes de diciembre, el rey Harald, que es muy popular a pesar de que ha limitado sus actividades oficiales, aprovechó su discurso en un programa televisivo navideño para solidarizarse “con todos los afectados, no solo en nuestra familia”, por los delitos que pesan sobre Borg. En la misma emisión, Mette-Marit —aquejada de una fibrosis pulmonar crónica que limita su agenda— aseveró que lo que más le molestaba “es que me critiquen por cómo lo hemos gestionado como padres”, incluyendo en esas palabras a su marido. Marius es hijo biológico de Morten Borg, que mantuvo una relación con su madre en los años noventa. Rompieron poco antes de su nacimiento.
A ello, se une que este mismo fin de semana, el nombre de la princesa ha aparecido, en centenares de ocasiones, en los nuevos mensajes filtrados de Jeffrey Epstein, lo que no hace más que avivar el fuego de los problemas que atraviesa la familia real noruega. En los correos se demuestra su estrecho vínculo: hay centenares de ellos, donde ambos se hablan en tono cariñoso y hasta de coqueteo. También se confirma que se vieron en varias ocasiones y distintos puntos del planeta —aunque no en la isla del millonario— y que su relación, pese a que la princesa hizo ver que fue menor, fue intensa y larga en el tiempo.

El 4 de agosto de 2024 fue detenido tras una discusión con su novia, y por haber causado daños en su domicilio en la capital noruega. Puesto en libertad tras una semana bajo custodia policial, desde entonces ha sido interrogado por la policía al menos 14 veces y reconoce solo ciertos delitos de agresión y vandalismo. Diez días después de ese primer arresto, admitió haber actuado “bajo los efectos del alcohol y la cocaína después de una discusión”. También mencionó sus problemas de salud mental y la lucha “durante mucho tiempo contra el abuso de drogas”.
Fue imputado formalmente a finales de junio de 2025. Entre las acusaciones figuran cuatro violaciones y varios casos de maltrato a sus parejas, daños y alteración del orden público y grabación de los órganos sexuales de varias mujeres sin su conocimiento o consentimiento. Hay más de una decena de personas agraviadas, según la policía. El 26 de agosto, durante una visita a una feria petrolera en Stavanger, al sudoeste del país, el príncipe Haakon confirmó que Marius disponía de pasaporte diplomático, como el resto de la familia real. También dijo que conocían “parte” de sus problemas mentales y de adicción. En septiembre, y después de que hubiera sido detenido ya en tres ocasiones y le fuera retirado el carné de conducir “por su seguridad”, el Ministerio de Asuntos Exteriores noruego confirmó que ya no tiene pasaporte diplomático.

En un mensaje por correo electrónico, Vagle explica que ha habido incertidumbre acerca del papel de la princesa respecto a su hijo. Si antepuso su papel de madre al de futura reina consorte. “Entró en contacto con una de las víctimas, y se dice que limpió el apartamento de Marius [en 2024] antes de que llegara la policía”, escribe. Luego señala: “No sé cuál es el caso, pero comprendo lo difícil que debe de haber sido para ella en todos los sentidos”. La familia real noruega ha optado por mantener un perfil bajo, evitando en lo posible hacer más comentarios en público. A pesar de tanta contención, la cercanía del proceso ha cambiado las cosas. Hasta ahora, el príncipe Haakon se había limitado a calificar lo ocurrido de “desafiante y difícil”, y añadir que “esto debe seguir en los tribunales”. Pero el pasado miércoles emitía un comunicado oficial: “Sabemos que muchos están atravesando un momento difícil”, reconocía. Como ya hiciera su padre, subrayó que la situación “no afecta solo a los involucrados, sino también a sus familias”. Después de insistir en que “vivimos en un Estado de derecho regido por la ley”, dejó claro el estatus de Marius: “No es miembro de la casa real y en ese sentido es libre, aunque es una parte importante de nuestra familia”. Haakon y su esposa no tienen previsto acudir al tribunal, y la nota señala que ella permanecerá en su residencia privada durante las próximas semanas. Según Vagle, el heredero noruego no solo ha aclarado qué harán como familia en los próximos días: “También ha mostrado respeto al sistema judicial, y dice que está pensando en todas las personas afectadas en un buen equilibrio”.

El historiador Trond Norén Isaksen escribía en diciembre de 2025 en el diario Aftenposten que las encuestas muestran una mejora en el apoyo a la monarquía. Añadía que lo único que la casa real puede hacer para contrarrestar la publicidad negativa es “mantener un perfil alto y estar lo más posible entre la gente, centrando la atención en lo que hacen”. Para él, la princesa Ingrid Alejandra, de 22 años, y su hermano, el príncipe Sverre Magnus (20), “podrían ayudar a resolver el problema de personal de la casa real”.
El núcleo duro lo componen los reyes Harald y Sonia, junto con los herederos Haakon y Mette-Marit, y su hija Ingrid Alejandra, segunda en la línea de sucesión al trono. Entre “los otros” familiares reales se cuenta Sverre Magnus, y las princesas Marta Luisa (hermana de Haakon) y Astrid (hermana del rey Harald). Para Caroline Vagle, a pesar de que Ingrid Alejandra estudia desde este curso en Australia, que haya participado mucho durante el último año en actos oficiales “es consecuencia de la crisis que afronta la monarquía”. “Necesitan más mano de obra, y las generaciones jóvenes generan titulares positivos en todo el mundo. Ella es el futuro”, manifiesta sobre una princesa que esta semana ha ocupado titulares por su primer viaje oficial en solitario, en el que ha protagonizado estampas en trineo de perros o con auroras boreales por las tierras del norte noruego.
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