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Almeida pone en guardia al PP al sembrar la duda de que se presente a la reelección en 2027: “Es un globo sonda por si se va”

Con casi dos años de mandato por delante, el alcalde de Madrid deja la puerta abierta por tercera vez en 2025 a no ser candidato y da oxígeno a la oposición

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, interviene en un pleno del Ayuntamiento de diciembre de 2024.
Juan José Mateo

Los bomberos del PP de Madrid trabajan para apagar un conato de incendio. “Serpiente de verano. Dejémoslo ahí”, dicen en la dirección regional. “Queda un mundo para esa casilla”, añaden en el Gobierno autonómico. “No valoramos hipótesis, y menos a 20 meses de las elecciones [de 2027]”, rematan en la dirección nacional. Todos intentan que no prenda la chispa de las declaraciones de José Luis Martínez-Almeida, que el lunes, recién estrenada su paternidad, dijo en El Mundo: “No podría garantizar que voy a volver a presentarme a la alcaldía [de Madrid]”. Pero lo cierto, relata una fuente conocedora de las entrañas del partido, es que en Cibeles algunos “no daban crédito” a que el alcalde hubiera regalado ese titular. Que en el PP germina la semilla de la duda que el regidor ya sembró en enero y mayo al no garantizar su continuidad (“ya veremos”). Y que nadie se llama a engaño: en un político tan experimentado, dicen en el partido, dejar tres veces abierta la puerta de salida solo puede interpretarse como un globo sonda.

“Estas cosas no son casualidad, lo que está haciendo Almeida es dejar piedrecitas, miguitas en el camino por si se va”, dice una fuente que lo ha sido casi todo en el PP de Madrid y el nacional. “Es un globo sonda. Adelanta la idea. Sin decir nada, en el último año y medio se va presentando o promocionando a otro. Si él ve que nos descojonamos en las encuestas, se queda y se presenta. Que por cierto, luego nada le obliga a recoger el acta”, añade, asegurando que las declaraciones del regidor no sorprendieron, ni parecieron ni bien ni mal en la dirección nacional. “La que quiere entrar en política es su mujer [Teresa Urquijo]”, comenta.

La realidad es que Almeida, de 50 años, ya coqueteaba con la idea de cambiar de trabajo antes de ser padre por primera vez, y de pensar en el gasto de tiempo y dinero que implicaría la llegada del deseado segundo hijo. Así, la paternidad sirve ahora para edulcorar la posibilidad de una salida que ya rumiaba tras años turbulentos.

Porque la miel de la mayoría absoluta vino precedida de la hiel de la guerra interna entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso, que le costó la portavocía nacional. Porque perdió también la batalla por el modelo organizativo para el PP de Madrid, en el que apostaba por separar el poder institucional y orgánico, recuperando la bicefalia de los tiempos de Esperanza Aguirre y Pío García Escudero, para luego ver cómo la actual baronesa lo acaparaba todo. Y porque el político, al que los conservadores intentaron convertir en el alcalde de España, ha visto que a sus éxitos profesionales les acompañaba el desgaste de gestionar el desastre de Filomena, la pandemia del coronavirus y el día a día de una ciudad de más de tres millones de habitantes.

José Luis Martínez-Almeida, Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso celebran en mayo de 2023 las mayorías absolutas del PP en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid.

“La reflexión [sobre la posibilidad de presentarse a la reelección] está pendiente”, argumentan en el equipo de Martínez-Almeida. “Ahora el alcalde está volcado en continuar su proyecto, con el que ganó por mayoría absoluta y en todos los distritos de Madrid”, expresan. No obstante, que un alcalde ponga sobre la mesa la opción de no presentarse a la reelección con dos años de antelación dibuja un escenario extremadamente complejo. El mensaje tiene una lectura interna (en las filas del PP, donde dos cargos con galones insisten en que “es un activo importante” o en que “tiene un perfil con mucho futuro”) y otra externa (la que hagan los ciudadanos).

“No es un error ni un acierto absoluto. La jugada es arriesgada”, opina Inma Aguilar, una analista con experiencia en la primerísima línea política, donde ha trabajado con el fundador de Ciudadanos, Albert Rivera, o con el exministro Pedro Duque. “Desde la lógica política tradicional, es un error”, razona. “Regalar a mitad de mandato un titular así significa ofrecer munición a la oposición para cuestionar su compromiso con la ciudad”, sigue. “Desde la lógica de la comunicación emocional, es una oportunidad. Humaniza a Almeida, lo hace aparecer como alguien que no vive para el poder, que prioriza a su familia y que se atreve a decir lo que tantos ocultan”, añade.

Y remata: “A mitad de legislatura, la declaración tiene un coste: introduce dudas en su entorno y en la ciudadanía. Pero a la vez le coloca en una posición de libertad narrativa: si finalmente se presenta, lo hará bajo el marco del sacrificio personal en favor de Madrid; si no lo hace, quedará como un líder coherente con sus palabras”.

El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante (i), la vicealcaldesa de Madrid y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz (c), y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (d), durante un pleno en el Ayuntamiento de Madrid, a 29 de enero de 2024, en Madrid (España).

Por encima de cualquier interpretación, sostiene Aguilar, Martínez-Almeida gana una ventaja estratégica al colocar el debate sobre su continuidad en el centro de la agenda política madrileña. De un lado, le humaniza ante el electorado. Del otro, le permite gestionar anticipadamente y desde una posición de poder, su posible sucesión, garantizando el futuro de personas de su máxima confianza, como Inmaculada Sanz o Borja Carabante. Finalmente, asume ahora el desgaste de la incertidumbre institucional, o de que el debate se centre en su vida personal, y no en su obra de gobierno, a cambio de ganar margen de maniobra.

Así lo resume el analista Jordi Sarrión-Carbonell: “Intenta afianzar su posición dentro del PP de Madrid y la política madrileña. Es un movimiento inteligente porque cambia el marco de la conversación y le pone a él en el centro. Por muy espontáneo que parezca lo dicho, siempre hay una preparación y ese titular está pensado de cara a 2027. La principal ventaja es la humanización de su figura, lo que le permite contrastar con Ayuso, la figura que más visibilidad le quita”.

Las cábalas de Díaz Ayuso

A cambio, Martínez-Almeida ha dado munición a la oposición. Lejos en las encuestas, y ahogada por la mayoría absoluta del PP, la izquierda y la extrema derecha encuentran ahora el leit motiv para el inicio de curso, que además incluirá el debate sobre el estado de la ciudad. Del alcalde a tiempo parcial al alcalde que no tiene a la ciudad como su máxima prioridad.

Ser padre no debería ser una excusa, todos tenemos familia, no debería usar la paternidad como cortina de humo”, argumenta en conversación telefónica Reyes Maroto, la líder del PSOE en la capital. “Su salida ya la estaba pensando”, subraya. “La batalla está en el desgaste de su mandato, en que ha renunciado a ser alcalde porque ha delegado en su equipo: está cansado y ahora tiene una excusa [con la paternidad]”, expresa. “Para la izquierda es una oportunidad”, añade sobre la posibilidad de que el actual regidor no se presente a la reelección. “Y desde un punto de vista político, el PP tiene un problema [en el caso de tener que buscar otro candidato]”, comenta.

Esto dice Eduardo Fernández-Rubiño, de Más Madrid: “Hay muchos trabajos exigentes. El compromiso con Madrid no debería ser incompatible con la paternidad, ni ningún trabajo. Tomamos nota, pero nos lo tomamos con prudencia. No entendemos que sea un anuncio oficial”.

¿Y Ayuso? Las palabras de Martínez-Almeida recuerdan que hubo un tiempo, ya superado, en el que la presidenta razonó que con ocho años en el poder tendría suficiente. Y ese plazo se cumple en 2027. “No es tiempo de cábalas”, responde una fuente de confianza de la presidenta regional sobre su deseo de presentarse a la reelección. “Seguirá sin ninguna duda”, añade una fuente del PP nacional que asegura haber visto una encuesta interna que en estos momentos garantizaría a la baronesa una nueva mayoría absoluta, y al PSOE ser segunda fuerza en la región, por delante de Más Madrid.

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Sobre la firma

Juan José Mateo
Es redactor de la sección de Comunidades y está especializado en información política. Trabaja en EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.
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