La Generalitat marca tres comarcas como prioritarias para concentrar molinos de viento y huertos solares
Alt Empordà, Solsonès y Anoia son señaladas “zona de aceleración” en el plan territorial de renovables para acoger tanto aerogeneradores como plantas fotovoltaicas


Cataluña va arrastrando los pies en lo que refiere a despliegue de energías renovables y solo alcanza el 20% de lo que, teóricamente, debería tener instalado en 2030. La contra reloj echa a correr y la Generalitat pretende “poner orden” a las urgencias que tiene encima de la mesa con respecto a la instalación de aerogeneradores y plantas fotovoltaicas. El plan territorial sectorial para la implantación de energías renovables (Plater) que se ha presentado a los municipios prevé una serie de zonas prioritarias para albergar infraestructuras de energía eólica y fotovoltaica. Los mapas que tiene el departamento de Territorio fijan una cuota mínima para cada comarca y señalan que hay unos territorios que son prioritarios para ver crecer molinos de viento y otros que son adecuados para sembrar extensiones de placas solares. Alt Empordà, Solsonès y Anoia son las tres comarcas marcadas como óptimas para concentrar una potente densidad de instalaciones de los dos tipos.
La distribución del Plater dibuja un mapa catalán de dos velocidades. Todos los municipios tienen que aceptar cubrir una cuota mínima de renovables, pero unos están llamados a cargar con más peso que otros. En cuanto a la solar destaca la Noguera, con más de 2.000 mw previstos. En energía eólica se prevé una fuerte concentración de aerogeneradores en comarcas que ya tienen parques de este tipo, caso de la Ribera d’Ebre, Baix Ebre, Conca de Barberà, Segrià, Garrigues o Anoia, pero introduce en la categoría de zona prioritaria a dos comarcas que, hasta el momento, no tienen ni un molino en funcionamiento. Se trata del Solsonès y el Alt Empordà.
Estas mismas dos comarcas también aparecen identificadas como “zona de aceleración” para las instalaciones fotovoltaicas. Son las únicas, junto con la comarca del Anoia, que aparecen marcadas como áreas prioritarias para el albergar tanto aerogeneradores como huertos solares.
El despliegue de renovables es una fuente habitual de tensiones territoriales por el impacto paisajístico que provocan infraestructuras que, para ser eficaces y rentables, son de grandes dimensiones y ocupan considerables extensiones de terreno. El Icaen subraya que el debate entre comarcas sobre quién soporta más gravámenes “ya se está dando ahora” y defiende que el diseño del Plater mitiga las tensiones vecinales “porque busca la redistribución de las renovables en Cataluña”. Además, se defiende que esta manera de abordar el despliegue empodera a los ayuntamientos porque, cuando haya alcanzado la cuota de renovables que les asigna el Plater, podrán rechazar de plano nuevos proyectos que traten de entrar a tramitación,
El Icaen defiende que para hacer el mapa de la distribución territorial de cuotas de renovables se ha atendido a criterios como el entorno paisajístico, el peso del sector agrícola, el valor medioambiental o cultural de cada área afectada.
En el I Foro Catalán de Energía, la consellera de Territorio y Transición Ecológica de la Generalitat, Sílvia Paneque, ha alertado del “déficit histórico” en el despliegue de energía eólica y fotovoltaica en Cataluña, un lastre que, subraya, impacta en el precio de la energía que afronta la ciudadanía. “Hay estudios que estiman en 10.000 millones de euros anuales el coste en Cataluña por la ausencia de energías renovables”, ha aseverado la también portavoz del Govern, quien ha reivindicado la labor del Plater en esta línea y ha añadido que también incluye el fortalecimiento de la red de distribución catalana.
El 56,7% de la producción eléctrica en Cataluña sigue saliendo de las centrales nucleares, y las renovables apenas tienen una aportación del 21,6% (muy por debajo de la media española, que es del 56%). El resto son ciclos combinados. Hay prisa por invertir la tendencia porque la Unión Europea fija unos límites en cuanto a emisiones y generación energética. La Generalitat trabaja con un primer horizonte en 2030 y otro en 2050. El Instituto Catalán de la Energía concreta que echando mano de “espacios artificializados”, como son embalses, tejados, antiguos vertederos, zonas de riego o arcenes de autopista, “en Cataluña caben 14.000 megavatios (mw) de renovables, y hace falta llegar a los 62.000”. Según el mismo cálculo, la infraestructura eólica y fotovoltaica que se necesita implica “la ocupación del 1,2% del suelo de Cataluña”.
El Icaen lleva meses reuniéndose con todos los ayuntamientos de Cataluña, de los 947 municipios que hay solo en dos casos el encuentro se hizo telemático y no presencial, para dar a conocer esta estrategia y cómo prevé desplegarla, con la previsión de que en las próximas semanas el resultado preliminar se abra a exposición pública durante un periodo de tres meses en el que se podrán presentar alegaciones y con el objetivo de que el Plater entre en vigor en su versión definitiva a principios de 2027.
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