El agotamiento pasa factura a Santiago Auserón: “Me fallaron las fuerzas”
El fundador de Radio Futura suspende sus actuaciones hasta el verano, tras sufrir un episodio de estrés en directo


Ocurrió el pasado viernes. Durante el concierto de Santiago Auserón (Zaragoza, 71 años) en el Real Teatro de San Fernando (Cádiz), los espectadores observaron que el artista parecía sentirse mal: perdía el hilo de sus comentarios y no remataba los temas. Decidió continuar pero el resultado fue insatisfactorio, tanto para el público como para el protagonista, que se presentaba en solitario.
Auserón ha cancelado una próxima actuación en Navarra y suspende sus actividades hasta el verano. Siempre pundonoroso, se ha disculpado en redes: “Me fallaron las fuerzas. Sabía que me arriesgaba a ello, porque me habían aconsejado la baja médica por hipertensión debida a agotamiento extremo y, pese a todo, quise intentarlo. No salió bien. Lo siento mucho. Algunos incidentes técnicos me complicaron aún más la cosa. Pero no valen excusas. En cuanto me recupere un poco, me gustaría corresponder de algún modo a quienes tuvisteis la amabilidad de comprar la entrada. Así lo voy a plantear a la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento. Salud”.
El cantante ha renunciado a su caché y el Ayuntamiento de San Fernando está devolviendo el importe de las entradas. Puede parecer un incidente menor aunque se trata de un aviso serio que ha obligado a su equipo a replantearse toda su actividad. Desde la disolución de Radio Futura en 1992, Auserón ha girado cada año en diversos formatos, bajo el nombre de Juan Perro o con proyectos más fugaces, como Las Malas Lenguas, grupo de versiones compartido con su hermano Luis. Para la segunda mitad del año, tiene agendadas fechas con su última banda de acompañamiento, la denominada Academia Nocturna, aparte de algunas presentaciones de Nerantzi, donde ofrece sus adaptaciones de canciones griegas, grabadas con los instrumentistas Vaggelis Tzeretas y Theodoros Karellas.
Esa última aventura internacional no sorprende realmente. La trayectoria de Santiago como rockero urbano se alteró tras varias estancias en Cuba. Su investigación en la música cubana le empujó a organizar los Encuentros del Son y el Flamenco en Sevilla, aparte de editar en BMG cuidadas recopilaciones sacadas del archivo de la compañía estatal Egrem y protagonizar posteriormente el documental Semilla del son. También rescató y produjo a una figura entonces olvidada como Compay Segundo, que así tuvo un fin de carrera apoteósico. En contra de lo habitual, Santiago compartía sus descubrimientos y proporcionó contactos que facilitaron a Ry Cooder la grabación de su millonario Buena Vista Social Club.
Santiago Auserón ha defendido fieramente su libertad creativa, después del patinazo del primer LP de Radio Futura, lanzado por Hispavox en 1980 como un producto para adolescentes. Su oficina, La Huella Sonora, le ha facilitado compatibilizar sus estudios de filosofía con la materialización de proyectos complejos, como los conciertos —posteriormente plasmados en discos— con la Original Jazz Orquestra del Taller de Músics o la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Tras haber pasado por varias multinacionales, ahora se autoedita sus discos.
Santiago también ha publicado libros sobre la intersección de la música española con los ritmos negros. Con su perfeccionismo, todos estos frentes abiertos le exigen una dedicación extrema. Y uno piensa automáticamente en aquella advertencia del rumbero Gato Pérez: “Se fuerza la máquina, de noche y de día / y el cantante con los músicos se juegan la vida”. Ninguna broma: el gran Gato murió con 39 años.
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