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Sánchez centra el eje del Gobierno en la economía con Cuerpo como vicepresidente primero y Arcadi España en Hacienda

Bolaños se queda como vicepresidente ‘in péctore’ con el peso político de las negociaciones pero sin el estatus

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, a su salida de una sesión plenaria del Congreso este jueves antes de la remodelación del Gobierno. César Vallejo Rodríguez (Europa Press)

Pedro Sánchez repite el esquema de los tiempos de Nadia Calviño y pone todo el foco en la economía colocando como vicepresidente primero a Carlos Cuerpo, un independiente sin carné del PSOE y que viene de un perfil técnico, pero que ha ido ganando mucho peso en el entorno del presidente. Cuerpo da un triple salto y pasa en poco tiempo de secretario de Estado apenas conocido a vicepresidente y figura clave del nuevo Ejecutivo tras la salida de María Jesús Montero, que deja el Gobierno para ser candidata en Andalucía.

La otra gran novedad es que Sánchez evita el superministerio con el que se especulaba y mantiene Economía y Hacienda separados, como los ha tenido en sus ocho años en La Moncloa. Para este último elige a Arcadi España, también de peso técnico pero con un perfil mucho más político, porque sí es del PSOE, fue la persona de máxima confianza de Ximo Puig en la Generalitat valenciana, es miembro de la ejecutiva federal del partido y ahora era secretario de Estado de Política Territorial. España ya fue conseller de Hacienda en la Comunidad Valenciana y tiene dilatada trayectoria política y respeto interno en el PSOE.

El cambio de Montero por Cuerpo es muy relevante. Sánchez pasa de una política de raza, que es la número dos del PSOE y sonó en alguna ocasión como posible sucesora, a un independiente que ha desarrollado toda su carrera en puestos técnicos como economista de élite en la Comisión Europea o en la Airef. Cuerpo es economista del Estado por oposición.

El extremeño Cuerpo viene de una familia muy humilde: su abuelo fue minero de wolframio y empezó a trabajar a los nueve años. Sus padres, maestros, emigraron a Suiza cuando él era un niño para buscar oportunidades, y después lograron volver a Extremadura. El economista ha hecho toda su trayectoria académica con becas en universidades públicas. Todo un símbolo de meritocracia y de defensa de lo público hasta llegar a la vicepresidencia económica. Desde ayer, a Cuerpo ya se le veía visiblemente contento con las quinielas que le situaban en la vicepresidencia. Hoy, para el día clave, cuando ya sabía que sería el elegido, se puso una corbata que fue de su padre, fallecido en 2009, que no pudo ver a su hijo llegando al máximo cargo imaginable para un economista.

Sara Aagesen, la otra vicepresidenta del sector socialista, tampoco es militante, por lo que Sánchez tiene ya a varios dirigentes de perfil técnico al máximo nivel, como sucedió con Calviño.

El mensaje político de Sánchez es claro: apuesta por la excelencia profesional y foco total en la economía, en la que el Ejecutivo se siente más cómodo, y también una renovación del Gobierno con una cara relativamente nueva como la de Cuerpo y otra también poco conocida por el público como España, que sin embargo sí tiene mucha trayectoria interna y conoce bien todos los recovecos de la administración, porque ha estado en todas las negociaciones relevantes con las autonomías.

En La Moncloa señalan que Sánchez no está de salida, que pretende seguir no solo hasta 2027 sino también después, y por eso apuesta por perfiles con futuro como Cuerpo o España, que dan una señal no simplemente de ajuste quirúrgico sino de apuesta para lo que viene. En cualquier caso, como decían en La Moncloa, Sánchez no ha aprovechado esta salida de Montero para un cambio en profundidad del Gobierno, solo ha relevado lo imprescindible, lo que ella ocupaba: la vicepresidencia y el ministerio de Hacienda. El Gobierno no se reduce ni se amplía, se queda igual, aunque sí baja en paridad porque sale una mujer y entra un hombre.

El que se queda sin esa vicepresidencia primera para la que también sonó en alguna quiniela es Félix Bolaños, con un perfil político mucho más potente que el de Cuerpo. Hasta ahora, la lógica de que ese puesto era para una mujer ―todas lo han sido con Sánchez― dejaba fuera al ministro de Presidencia que en realidad es como una especie de vicepresidente in péctore y lo va a seguir siendo, porque controla el Consejo de Ministros, dirige todas las negociaciones políticas y ocupa el despacho en el llamado edificio de vicepresidencia en La Moncloa. Bolaños ocupa mucho poder, y ahora tendrá más, no menos, porque con la salida de Montero él será el protagonista absoluto de las negociaciones, pero se queda sin el estatus de la vicepresidencia primera.

Sánchez opta así por una vicepresidencia económica y no política, que forzará al PP a hablar de economía en las sesiones de control en el Congreso, en las que hasta ahora ha evitado el asunto todo lo posible hasta el punto de que Cuerpo estuvo meses sin recibir una sola pregunta. Lo que sí pierde el Gobierno claramente es peso político con la salida de Montero, un peso pesado del núcleo duro acostumbrada a mil batallas y negociaciones y a trasladar mensajes fuertes a la prensa para marcar la agenda. En el Ejecutivo insisten en que Cuerpo tiene ganas de jugar en política, pero es algo que se irá comprobando con el tiempo y hasta ahora él se ha concentrado en un tono más técnico que evita los rifirrafes duros con la oposición. En la Moncloa creen que su capacidad de contestar siempre con calma a cualquier ataca, sin alterarse lo más mínimo, será muy útil para intentar rebajar la tensión en las sesiones de control.

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