Carlos Cuerpo, un perfil técnico y sosegado como número dos del Gobierno
El ministro de Economía asume la vicepresidencia primera del Gobierno en sustitución de María Jesús Montero


Tras menos de tres años al frente del Ministerio de Economía, Carlos Cuerpo (Badajoz, 45 años) ha sido nombrado este jueves vicepresidente primero del Gobierno, siguiendo la estela de la que fue su antecesora e impulsora de su salto al Consejo de Ministros: Nadia Calviño. De talante moderado, con un perfil marcadamente técnico y una amplia trayectoria en la administración tanto nacional como comunitaria, Cuerpo tuvo un desembarco discreto en el Ejecutivo, pero con el tiempo ha ganado visibilidad y peso político.
Quienes le conocen de cerca aseguran que, más allá de su trayectoria y experiencia en asuntos económicos y comunitarios —valiosísimas para negociar en Bruselas ahora que han vuelto las reglas fiscales—, posee otra cualidad decisiva para la nueva aventura política: la ambición. Hijo de profesores que emigraron a Suiza, donde pasó parte de su infancia, se licenció y doctoró en Economía y accedió por oposición al Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, considerado la élite económica dentro del funcionariado. Después de tres años como analista en el Ministerio de Economía, en 2011 saltó a Bruselas como analista económico en la Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros de la Comisión Europea.
Cuerpo sustituirá como número dos del Gobierno a María Jesús Montero, quien abandona sus cargos como ministra de Hacienda y vicepresidenta primera del Gobierno para concurrir a las elecciones andaluzas convocadas para el próximo 17 de mayo. Pero no tendrá su mismo papel. Montero, una de las figuras más longevas de este Gobierno y de las más cercanas al presidente Pedro Sánchez, ya contaba con una dilatada carrera política dentro del PSOE antes de llegar a La Moncloa. En su tierra natal, Andalucía, donde ahora vuelve como candidata a la presidencia, ya había ocupado cargos de primer nivel, llevando las riendas de la Consejería tanto de Sanidad como de Hacienda.

El nuevo vicepresidente no tiene pedigrí político. Ni siquiera aparecía en las quinielas iniciales del Gobierno para dirigir Economía cuando Calviño dejó el Gobierno para asumir la presidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI). A su regreso a España en 2014, tras su paso por Bruselas, Cuerpo trabajó en la recién nacida Autoridad Fiscal (Airef), entonces dirigida por el actual gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, donde llegó a ser director de la División de Análisis Económico. Cuerpo volvió al Ministerio de Economía en 2020 y al año siguiente fue nombrado secretario general del Tesoro y Financiación Internacional.
Esos años le sirvieron, sin embargo, para consolidar sus opciones de dar el gran salto a la política. Aunque permaneció alejado del foco político y mediático, se convirtió en hombre de confianza de Calviño, a la que acompañaba de forma regular a los Ecofin, las reuniones de los ministros de Economía y Finanzas europeos, y a los grandes foros económicos globales. Solvente, conocedor de la burocracia comunitaria —otro rasgo compartido con su antecesora—, finalmente fue el elegido para dirigir Economía en diciembre de 2023, con dos claros objetivos a corto plazo: negociar la senda fiscal para España en el marco de las nuevas reglas europeas y seguir con el despliegue de los fondos de recuperación.
En estos tres años, más o menos el mismo tiempo que tardó Calviño en ser nombrada vicepresidenta primera desde su ingreso en el Gobierno —cargo que después asumió Montero—, la política económica sigue ocupando un peso central, pero con la mirada puesta en nuevos desafíos: las disrupciones a escala global, desde la respuesta a la crisis provocada por la guerra en Oriente Próximo a la inestabilidad causada por los vaivenes de Donald Trump en terreno diplomático y comercial.
Durante este tiempo, Cuerpo también ha consolidado su figura en la arena política. Su departamento ha tenido un papel protagonista en la opa del BBVA sobre el Sabadell, en la gestión de la respuesta a la política arancelaria de Washington y de los choques heredados con el Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz. Al mismo tiempo, el nuevo vicepresidente ha logrado ganarse la aprobación de la ciudadanía. Según el último barómetro del CIS, de enero, es el ministro mejor valorado y el único que aprueba del Gobierno, con una puntuación de 5,27.
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