La convocatoria precipita el cambio de Gobierno más difícil: sustituir a María Jesús Montero
Diversas fuentes creen que Bolaños y Cuerpo aumentarán su poder pero la incógnita es si habrá otra vicepresidenta


Las cosas han ido más rápido de lo que se esperaba, aunque Pedro Sánchez lleva mucho tiempo dándole vueltas a esta decisión, una de las más difíciles de sus diversas crisis de Gobierno. La convocatoria de las elecciones andaluzas, bastante antes de lo que se preveía, obliga al presidente a hacer un cambio muy difícil, relevar a María Jesús Montero como número dos del Ejecutivo, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda.
Casi todo en el Ejecutivo pasa por tres personas: Pedro Sánchez, Montero y Félix Bolaños. La ministra de Hacienda está detrás de todas las negociaciones, trabaja sin descanso siete días a la semana, está siempre en todo, como quedó demostrado este viernes, cuando fue ella la que negoció con Sumar, apoyada por Sánchez, para desbloquear el Consejo de Ministros que el grupo de Yolanda Díaz paralizó más de dos horas para incorporar la prórroga de los alquileres.
“Se aproxima el cambio”, ha dicho la propia Montero en una entrevista en Hora 25 de la cadena SER. “La primera medida que tomaré será mejorar la Sanidad”. La todavía vicepresidenta del Gobierno ha hecho hincapié también en la vivienda y la educación como pilares básicos de su programa. “Moreno Bonilla no ha hecho nada en Vivienda”.
Moreno Bonilla convoca ya por dos motivos: porque la crisis de la sanidad pública se lo lleva por delante y porque teme el repunte del PSOE.
— María Jesús Montero (@mjmonteroc) March 23, 2026
Cuanto antes, mejor, Andalucía necesita un Gobierno que resuelva los problemas.
Nos gusta el 17 de mayo: ¡ya hay fecha para el cambio!
Fue Sánchez quien decidió que Montero dejara Madrid para ir a Andalucía, y es de presumir que en ese momento ya empezó a pensar en cómo relevarla. Pero no lo ha compartido con nadie, o al menos eso aseguran las distintas fuentes consultadas. Aun así, dentro del Ejecutivo y del PSOE hay muchas especulaciones, algunas de ellas más sólidas que otras, y en casi todas se apunta que Bolaños aumentará su poder, porque ahora tendrá que liderar en solitario las negociaciones que hasta ahora llevaba a cabo siempre con Montero —y antes con Santos Cerdán, que cerraba el triángulo negociador de Sánchez, al que a veces se incorpora José Luis Rodríguez Zapatero y ahora de forma más discreta Antonio Hernando—.
Que Bolaños ascenderá es casi seguro, aunque no está claro si llegará a ser vicepresidente primero, un movimiento bastante lógico dado que ya controla el Consejo de Ministros al presidir la comisión de subsecretarios. Era un trabajo que en su momento hacía Carmen Calvo cuando era vicepresidenta primera, pero que nunca hicieron ni Nadia Calviño ni Montero.
Bolaños tiene así funciones casi de vicepresidente, pero no parece claro que Sánchez quiera darle esa categoría formal porque hasta ahora el puesto de vicepresidenta primera en sus gobiernos siempre lo ha ocupado una mujer.
Para las atribuciones más económicas y menos políticas de Montero, esto es el Ministerio de Hacienda, el nombre que más se repite en todas las especulaciones internas es el de Carlos Cuerpo, el ministro de Economía.
Cuerpo es un técnico; es por oposición economista del Estado, tiene una trayectoria de familia humilde que emigró a Suiza y ha desarrollado su carrera académica en universidades públicas; no viene del recorrido político tradicional de partido, sino que ha ido ascendiendo como experto con Nadia Calviño como ministra hasta que logró sucederla. Desde entonces, ha ido ampliando su poder, su perfil político y su confianza con Sánchez, que le ha colocado en las últimas semanas en la primera fila de las conversaciones con los sindicatos, con los empresarios, y en la elaboración y la explicación de las medidas para paliar los efectos de la guerra en Irán.
El PP ignoró a Cuerpo durante meses, y ni siquiera le hacía preguntas en el Congreso porque a los populares no parece interesarles especialmente el choque con el Gobierno en economía, pero él ha ido poco a poco buscando foros para intentar mejorar su perfil político y también ha crecido en conocimiento en las decisivas redes sociales con vídeos en los que hablaba en japonés y otras cuestiones llamativas.
Cuerpo ha ido logrando cada vez más protagonismo dentro del Gobierno y es él quien se ha enfrentado con más claridad a Yolanda Díaz por cuestiones ideológicas, como antes hacía Nadia Calviño, especialmente en la reducción de jornada laboral, por ejemplo. Es, por tanto, la apuesta natural para relevar a Montero en Hacienda, incluso con una fusión con Economía, algo que ya sucedió en el pasado con el PP, aunque Sánchez siempre podría sorprender y elegir otra persona para dirigir la gran caja del Estado, como el actual secretario de Estado, Jesús Gascón, y dejar a Cuerpo en Economía.
Quedan así dos incógnitas por resolver: una, si Sánchez buscará una mujer para la vicepresidencia primera, y quién será —el presidente apostó por dar más visibilidad recientemente a Elma Sáiz al colocarla como portavoz—; y sobre todo si el movimiento se limitará a sustituir a Montero o el presidente aprovechará para hacer una remodelación más amplia que algunos sectores del PSOE esperan porque hay varios ministros muy quemados o muy desconocidos.
En La Moncloa señalan que esto último no está previsto y que el presidente ha dado síntomas claros de que solo piensa sustituir a Montero cuando no le quede más remedio, esto es ya, porque se han convocado las elecciones andaluzas, pero está satisfecho con el Gobierno y no está pensando en hacer como en 2021, cuando cambió casi todo el núcleo duro y dio un revolcón profundo al Ejecutivo.
No es lo que esperan en La Moncloa las fuentes consultadas, pero Sánchez es el único que tiene toda la información y puede hacer realmente lo que quiera porque ya no hay ningún contrapoder en el PSOE suficiente como para que el presidente tenga que hacer equilibrios en contra de su voluntad.
Todo está, pues, en manos de Sánchez, pero lo que sí es seguro es que este es el cambio más importante y más difícil dentro del Gobierno en esta legislatura. Montero ha sido un puntal de Sánchez desde el principio y, con la caída de todos los demás, solo quedaban ella y Bolaños como personas clave del núcleo duro desde el principio. Ahora solo quedará el ministro de Justicia, y en breve se sabrá con qué competencias.
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