Los socialdemócratas alemanes pierden por primera vez en 35 años las elecciones en el pequeño Estado de Renania-Palatinado
La Unión Cristianodemócrata (CDU) ha ganado a los socialdemócratas en los comicios de este domingo, según las primeras proyecciones


La Unión Cristianodemócrata (CDU) ha ganado a los socialdemócratas en las elecciones celebradas este domingo en el Estado de Renania-Palatinado, en el oeste de Alemania, según las primeras proyecciones de la cadena pública ARD.
La CDU, con Gordon Schnieder a la cabeza, obtuvo un 30,6% de los votos, lo que supone un aumento del 2,8% con respecto a los comicios anteriores, celebrados en 2021. Mientras tanto, el Partido Socialdemócrata (SPD) se quedó en un 26,9%, un 8,8% menos de los apoyos logrados la última vez. Con este resultado, pierde el liderazgo de una región que gobernaba desde 1991, los últimos diez años en coalición con los Verdes y el Partido Liberal (FDP), que en esta ocasión también registraron menos votos que en el pasado: un 7,7% (-1,6%) y un 2,1% (-3,4%) respectivamente.
El otro ganador de la noche fue el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) que continúa con su carrera imparable en los comicios regionales y que este domingo registró un gran apoyo con un 20% de los votos (+11,7%) en unas elecciones en las que 2,99 millones de personas estaban llamadas a las urnas.
AfD ha sacado provecho del descontento de muchos votantes que se encuentran en situaciones precarias en un land sede de BASF, una de las mayores empresas químicas del mundo, que actualmente atraviesa serios problemas y que ha puesto en marcha un programa de recorte de puestos de trabajo.
Durante mucho tiempo, los conservadores lideraron las encuestas con Schnieder, de 50 años, antiguo funcionario de Hacienda y, hasta hace poco, jefe del grupo parlamentario de la CDU en el Parlamento regional, que comparecía por primera vez en unos comicios regionales. Pero al final se transformó en una carrera reñida en una campaña centrada, sobre todo, en el estado y el equipamiento de las escuelas, las precarias finanzas de los municipios, el futuro de los hospitales y la asistencia sanitaria en las zonas rurales.
Asimismo, una mayoría del electorado está preocupada por una posible desindustrialización de la región, que cuenta con numerosas empresas medianas en el sector industrial, a lo que se suman las dificultades de los viticultores -esta zona produce más del 70 % del vino de Alemania- que tienen que hacer frente a un descenso del consumo de vino y a las adaptaciones climáticas. Durante la lucha electoral los dos grandes favoritos no mostraron evidencias de diferencias irreconciliables, posiblemente, conscientes de tener que formar un futuro Gobierno de coalición.
El actual presidente, Alexander Schweitzer, del SPD, gobernaba el land de poco más de cuatro millones de habitantes desde que Malu Dreyer dimitiera en 2024 por motivos de salud dejando así el camino libre al entonces ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, de 52 años, que este domingo se presentaba por primera vez como jefe de Gobierno en las elecciones al Parlamento regional, pero con unos índices de popularidad muy alejados de los de su predecesora.
La derrota del SPD es un reflejo de cómo el partido ha perdido el apoyo de la clase obrera en las últimas décadas. “La clase obrera industrial se siente cada vez menos representada por el SPD, que se ha convertido en un partido de los titulados universitarios del sector público”, explicaba esta semana el politólogo Uwe Jun de la Universidad de Trier.
A nivel nacional, estas elecciones eran importantes. Después de no haber ganado finalmente las elecciones de Baden-Württemberg, que la CDU perdió por la mínima ante los Verdes, los conservadores necesitaban esta victoria para reafirmar su papel como líderes en Berlín. Pero esta victoria, complica las cosas para su socio de Gobierno, el SPD, que en Baden-Württemberg se quedó en un desastroso 5,5 % y que ahora pierde uno de sus bastiones. “La decepción con el SPD como partido de Gobierno está ahora muy extendida. Dicen que el SPD no consigue nada en el Gobierno, que es demasiado débil y que no es capaz de abordar de forma decisiva los problemas fundamentales”, indica el politólogo.
El resultado de los dos primeros comicios regionales de este año electoral puede complicar las ya de por sí difíciles negociaciones sobre las anunciadas reformas en materia de pensiones, impuestos y seguridad social en Berlín. El SPD tendrá que hacer frente ahora probablemente a duros debates internos sobre el rumbo del partido y su dirección en el que su copresidente y vicecanciller Lars Klingbeil tenga que dar la cara.
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