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Cómo Nvidia puso el mundo a sus pies: el secreto de un asalto al poder tecnológico y financiero

La compañía, mayor empresa del mundo capitalización, defiende la adopción masiva de la inteligencia artificial ante las especulaciones y temores en el mercado sobre una nueva burbuja

Nvidia se ha convertido en 2025 en el líder tecnológico global y en la referencia en los mercados financieros con el poder de sus chips de inteligencia artificial (IA), en un momento de revolución económica gracias a esta tecnología. La compañía dirigida por Jensen Huang ha llegado a cotas donde nadie lo había hecho con anterioridad. A finales de octubre, y tras una revalorización del 1.300% en los últimos cinco años, Nvidia superó los cinco billones de dólares (unos 4,25 billones de euros) en capitalización bursátil, una cifra que no ha alcanzado ninguna otra empresa. Con anterioridad, en el mes de julio, también fue la primera en sobrepasar los cuatro billones en valor de mercado.

Pese al castigo de las últimas semanas, derivado los temores a una nueva burbuja tecnológica en torno a la IA, lidera la clasificación global de empresas por capitalización bursátil, por delante de Apple, Alphabet y Microsoft. A su favor tiene la implantación masiva de esta tecnología revolucionaria, que va a absorber unas inversiones en infraestructuras y centros de datos de 500.000 millones de dólares en 2026 (430.000 millones de euros), según las estimaciones de Bloomberg Intelligence.

Ikhlaq Sidhu, decano de IE School of Science and Technology de IE University, recuerda que Nvidia, fundada en 1993, comenzó como una empresa de coprocesadores gráficos, y se benefició de la aceleración de los videojuegos. “Resulta que, con el surgimiento de la IA, la misma tecnología pudo reutilizarse para los grandes modelos de lenguaje (LLM), y todo eso es necesario para la IA generativa”, señala el experto.

A su vez, Íñigo Laucirica, directivo del fondo de inversión en start-ups Samaipata, cree que Nvidia es hoy un actor central en la tecnología porque sus unidades de procesamiento gráfico (GPU) se han convertido en la base de la IA. Su hardware es el más idóneo para entrenar modelos avanzados de IA, y su liderazgo sostenido en rendimiento y eficiencia complica la aparición de competidores para proveer a centros de datos dedicados a IA. Además, en su opinión, la compañía ha construido un ecosistema de software que refuerza su posición en hardware. Así, CUDA, su sistema operativo integrado, es el más avanzado para optimizar procesos con GPUs, que son procesadores especializados en renderizar imágenes, vídeos y gráficos complejos.

Luz Adell, de la red de inversores Bigban Investors, defiende que Nvidia ha logrado ocupar una posición central en el ecosistema tecnológico por una combinación muy acertada de visión estratégica, especialización arquitectónica y creación de un ecosistema de software propietario. “Supo anticipar con años de ventaja la necesidad de una potencia computacional masiva”, señala la directiva, quien añade que a esta posición se suma su modelo de negocio. Adell explica que Nvidia opera como compañía fabless, es decir, se centra en diseño y arquitectura de los chips y deja la fabricación en manos de empresas de referencia como TSMC, líder mundial en fundición de semiconductores, o como Samsung. “Este enfoque le ha permitido escalar con rapidez, reducir fricción operativa y destinar recursos a las áreas de mayor valor estratégico, especialmente innovación y software”, dice.

Laucirica destaca que, de forma complementaria a su negocio principal, Nvidia ha llevado a cabo inversiones estratégicas en la cadena de valor de la IA. Y es que, durante 2025, la empresa no ha dejado de protagonizar operaciones corporativas espectaculares, sacudiendo al conjunto de la industria tecnológica global, especialmente en el segundo semestre. En pocas semanas, Nvidia cerró una alianza con OpenAI, creadora de la conocida ChatGPT, con un compromiso de inversión de 100.000 millones de dólares, que agitó a la industria al unirse dos líderes en el ámbito de la IA.

Además, Huang, que con la revalorización de Nvidia ha pasado a formar parte de la lista de las diez personas más ricas del mundo, con una fortuna superior a 150.000 millones de dólares, impulsó la entrada de la compañía en Intel, en plena reestructuración para tratar de hacer frente a una grave crisis financiera y operativa. Así, Nvidia comprometió una inversión de 5.000 millones de dólares en un proceso en el que también participaron la Administración estadounidense y SoftBank, dentro de una alianza dirigida también a mejorar las prestaciones de Intel en el mundo de la IA. Poco después, anunció una inversión de 1.000 millones de dólares en Nokia, con la que tomaba una participación del 3% del capital, con la futura telefonía móvil 6G de fondo.

Dentro de sus operaciones, Nvidia se unió a BlackRock en la adquisición de Aligned Data Centers, la mayor de la historia en los centros de datos, valorada en 40.000 millones de dólares, y en la que también participaron Microsoft y los fondos soberanos de Kuwait y Singapur. De igual forma, en las últimas semanas del año pasado participó, junto a Microsoft, en una inversión de 15.000 millones en Anthropic, competidora de OpenAI; ha comprometido una inyección de 2.000 millones en Synopsys, proveedor de programas para el diseño de semiconductores —con el objetivo de acelerar la introducción de su tecnología de computación de IA en más industrias—; y ha adquirido hace poco SchedMD, desarrolladora del sistema de gestión de cargas de trabajo de código abierto Slurm. Además, casi en el último suspiro de 2025, cerró un acuerdo de licencia no exclusiva con la conocida start-up Groq valorado en 20.000 millones de dólares, en la que sería una de las mayores operaciones corporativas de la historia de Nvidia.

La actividad inversora de la empresa de Huang, nombrado persona del año por el diario Financial Times, ha sido muy intensa en empresas innovadoras. Nvidia, considerada como uno de los grandes creadores de unicornios (start-ups tecnológicas que alcanzan los 1.000 millones de dólares de valoración), ha participado en cerca de un centenar de rondas de financiación de estas empresas tecnológicas durante los últimos tres años. Sólo en 2025, las inversiones y acuerdos con start-ups han superado los 140.000 millones. Entre ellas figuran compañías destacadas como xAI, la empresa del mundo de la IA que impulsa Elon Musk, al que Huang admira por la innovación de sus proyectos; Nscale, desarrollador de centros de datos para IA; Thinking Machines Lab; Scale AI; o Perplexity. Con los acuerdos, Nvidia busca asegurarse la utilización de su tecnología por parte de estas empresas innovadoras. José Lizán, gestor de Rreto Magnum Sicav, destaca que, con una gran capacidad de generar efectivo en sus operaciones (su free cashflow es de aproximadamente el 45%), Nvidia puede actuar como financiador del ecosistema, apoyando a socios como CoreWeave e invirtiendo en proveedores para asegurar la capacidad.

Con esta posición, Nvidia se ha convertido en una de las referencias de los mercados financieros. Cada anuncio o presentación de Huang concita la atención de los inversores de todo el mundo. Cuando alcanzó la valoración de cinco billones, en el mercado se bromeaba con que, cada movimiento de solo un 1% suponía 50.000 millones. Ahora, la incertidumbre se centra en la posibilidad de que se dé una nueva burbuja tal y como sucedió a principios de siglo con las empresas puntocom. Desde su máximo histórico de 212 dólares, alcanzado a finales de octubre, las acciones han caído hasta el entorno de los 187 dólares (llegó a descender hasta 170 dólares a mediados de diciembre), llevando su valor actual al entorno de los 4,5 billones. Es decir, en dos meses se evaporó casi un billón, si bien ahora, al calor de los posibles pedidos de sus chips en China, las acciones están frenando su corrección. La firma, que creció un 38% en 2025, ha vivido una montaña rusa. Tras caer un 37% entre enero y principios de abril, con la irrupción a principios de año de la china DeepSeek, se disparó un 146% hasta finales de octubre con la euforia de la IA, para, desde entonces, dejarse un 11%.

Las inversiones de Nvidia han suscitado preocupación por los acuerdos circulares que impulsan las valoraciones de ciertas empresas y ponen dinero en manos de los clientes, quienes a su vez compran sus chips. Fuentes del mercado, que citan las incertidumbres ante las perspectivas de grupos como OpenAI y Oracle, advierten de que estas preocupaciones no se limitan a Nvidia y han alimentado temores más amplios de una burbuja de IA.

Los movimientos de algunos inversores han contribuido a esta incertidumbre. Entre otros, el gestor de fondos de cobertura (hedge funds) Michael Burry, conocido por haber apostado contra el sector inmobiliario de EE UU en la crisis de las subprime, tomó posiciones bajistas, a través de su fondo Scion Asset Management, en Nvidia y Palantir. Además, a finales de octubre, SoftBank comunicó la venta de todas sus acciones en Nvidia por 5.830 millones de dólares, con el objetivo de captar recursos para financiar otras inversiones en IA, entre las que figura OpenAI. En la misma línea, el hedge fund Thiel Macro, controlado por el conocido inversor y emprendedor Peter Thiel, cofundador de PayPal, vendió toda su participación en Nvidia durante el tercer trimestre, en pleno rally de la firma.

Amenazas

En este sentido, José Lizán señala que la perspectiva sigue impulsada por el multiplicador de “IA de razonamiento” que facilita su arquitectura de chips Blackwell, aunque advierte de que la empresa de circuitos integrados Broadcom puede ser una gran amenaza a medio plazo. “Pensamos que la clave está en vigilar los márgenes y no tanto el múltiplo de cotización. Como el mercado perciba erosión de márgenes, la acción puede sufrir con dureza una corrección”, señala. Este gestor no ve a Nvidia como un fabricante de hardware, sino como una plataforma verticalmente integrada que abarca toda la economía de la IA. “A diferencia de sus comparables como AMD, Intel o Broadcom, que buscan ser proveedores de componentes con márgenes brutos de entre el 20% y el 50%, Nvidia abarca toda la arquitectura de todo el centro de datos, lo que le permite obtener un margen bruto muy superior, entorno al 73%, y un margen operativo del 60%”, señala.

La evolución de sus cuentas ha sido muy positiva durante 2025. En el tercer trimestre, Nvidia anunció unos ingresos récord de 57.000 millones de dólares, un 62% más en términos interanuales y por encima de las previsiones del mercado, con un crecimiento del área de centros de datos del 66%. El gigante prevé unos ingresos de 65.000 millones de dólares para el cuarto trimestre, con lo que la cifra global del conjunto del año superaría los 212.000 millones.

La empresa también se está apoyando en esta fortaleza financiera para retribuir a los inversores. Durante 2025, Nvidia ha acelerado en los planes de recompra de acciones, su principal vía de remuneración al accionista. En los nueve primeros meses del año, la compañía devolvió a los partícipes más de 37.000 millones de dólares, de los que 36.271 millones fueron a través de recompra títulos (el resto mediante dividendos), un 40% más que en el mismo periodo del pasado año, y un 427% más que en los nueve primeros meses de 2023. Huang prometió a los inversores que la empresa mantendría esta estrategia.

Apoyo sin fisuras

De momento, Nvidia tiene un fuerte respaldo del mercado. El precio objetivo medio de los analistas que siguen a la compañía es de 255,80 dólares por acción, valor que supone un potencial de revalorización del 37% sobre el precio actual. Entre las casas de Bolsa más optimistas destacan Evercore ISI, con 352 dólares; Loop Capital, con 350 dólares; Melius Research y HSBC, con 320 dólares; New Street Research, con 307 dólares; y Cantor Fitzgerald, con 300 dólares. De alcanzar los 352 dólares de valoración de Evercore, la capitalización de Nvidia superaría los 8,55 billones.

Ajay Rajadhyaksh, presidente global de Investigación de Barclays, cree que las comparaciones de lo que ocurre ahora con el bum del período 2000-2002 son exageradas, aunque el gasto total probablemente sea mayor. El experto recuerda que ha habido algunos sustos, como la citada irrupción de la china DeepSeek, o un artículo del MIT publicado este verano que minimizaba los casos de uso de la IA. “Pero en cada uno de ellos, los mercados se recuperaron, impulsados ​​considerablemente por las ganancias. Los hiperescaladores tienen márgenes y beneficios impresionantes; en marcado contraste, las telecomunicaciones estadounidenses en la década del 2000 eran un negocio de bajo margen”, destaca Rajadhyaksh en un amplio informe, en el que añade que los casos de uso de la IA son cada vez más visibles en los sectores de servicios. “No vemos que la oferta de computación sature la demanda, como en la década del 2000. Creemos que los temores a un colapso de la narrativa de la IA son exagerados y prevemos que la expansión económica continuará un año más”, dice el experto de Barclays.

Adell, por su parte, también se refiere al debate sobre una posible burbuja en la inteligencia artificial. “Es evidente que vivimos un periodo de inversión extraordinaria y altas expectativas. Habrá proyectos que no maduren y veremos ajustes. Más que una burbuja clásica, es previsible una fase de consolidación. Sobrevivirán las soluciones que aporten eficiencia, valor real y capacidad de escalar de forma rentable”, afirma.

En esta línea, Ikhlaq Sidhu cree que es muy posible que se observe volatilidad en el futuro cercano. “Desconocemos el resultado a largo plazo. Las empresas de alta calidad seguirán creciendo, tal como lo hicieron las empresas líderes 10 años después del colapso de la burbuja puntocom en 2001”, afirma. A su vez, casas de análisis como Bernstein piensan que el precio de la acción de Nvidia es inusualmente bajo al analizarlo en profundidad y compararlo con los beneficios que genera.

Mapa de riesgos

Otro de los riesgos que encara Nvidia es el crecimiento de la competencia en el ámbito de los chips por parte de grupos como Alphabet, que trabaja en un amplio acuerdo con Meta, y Amazon, que anunció un nuevo chip de IA. En un escenario en el que las tecnológicas quieren desarrollar chips personalizados más baratos, Amazon destaca que sus servidores equipados con chips Trainium 3 son cuatro veces más rápidos y más eficientes en términos de consumo energético que aquellos con chips de la generación anterior.

A su vez, Ikhlaq Sidhu cree que Nvidia tendrán una competencia seria por parte de Google, que ha creado su propia oferta de Unidades de Procesamiento Tensorial (TPU), que es un hardware especializado para inteligencia artificial. En este marco, Laucirica defiende que, a día de hoy, el único rival para los chips de última generación de Nvidia son los TPUs más avanzados de Google. Su matriz Alphabet ha dado también un fuerte impulso con el lanzamiento de su modelo de lenguaje Gemini 3, que ha venido a desafiar al ChatGPT de OpenAI. Sin embargo, según el experto de Samaipata, por el momento, Google sigue una estrategia de integración vertical que no busca la competencia frontal con Nvidia. “No se observan por ahora otros actores con la escala o las capacidades necesarias para amenazar de forma inmediata la posición de Nvidia”, dice Laucirica, quien advierte de que China es probablemente el frente a vigilar. El experto señala tanto sus grandes esfuerzos de I+D para adquirir las capacidades punteras en chips como la política de exportación de chips del Gobierno americano. “Este trasfondo tiene una derivada geopolítica en Taiwán. La tensión entre China y Taiwán afecta a un punto crítico de la cadena de suministro global, dada la elevada concentración de la fabricación de chips avanzados en la región. Esta vulnerabilidad afecta a toda la industria y añade incertidumbre al ritmo de innovación y despliegue”, señala.

Dentro de los últimos movimientos, Estados Unidos acaba de permitir a Nvidia la comercialización de sus productos H200 a clientes autorizados en China y otros países, eso sí, bajo condiciones que garanticen la seguridad nacional y con un arancel del 25% sobre el precio de venta. Los primeros pedidos para clientes chinos de estos equipos podrían llegar en el mes de febrero. La propia Nvidia no descarta elevar la producción para atender esta demanda. Pero el camino no ha sido fácil. En la última presentación de resultados, Jensen Huang reconoció que la compañía no estaba asumiendo ningún ingreso por computación de centros de datos procedente de China, añadiendo que no se concretaron pedidos importantes durante el trimestre como consecuencia de los problemas geopolíticos y de la creciente competencia en este mercado.

Precisamente, las compañías chinas del sector están ganando posiciones ante las restricciones de EE UU a sus empresas, y cuentan, además, con un fuerte respaldo inversor. Moore Threads Technology, fabricante líder chino de chips de IA, se disparó en su debut bursátil en Shanghái hace un mes, en la que ha sido la segunda OPV en la China Continental de 2025. En esta línea, Baidu, gigante chino de búsquedas en internet, también planea sacar a Bolsa, en Hong Kong, su filial de chips de IA Kunlunxin. Y hay más nombres. MetaX Integrated Circuits Shanghai, Yangtze Memory Technologies y ChangXin Memory Technologies aspiran a hacerse fuertes en estos ámbitos.

En cualquier caso, tanto el aumento de la competencia como la incertidumbre sobre la rapidez en la implantación de los negocios vinculados a la IA va a continuar. Las previsiones de Nvidia son de fuerte crecimiento gracias a esta nueva revolución tecnológica que el gigante de los chips encabeza actualmente y que aspira a liderar en los próximos años. El examen de los inversores, no obstante, será exigente.

Una red de alianzas casi infinita

Nvidia tiene claro que su mercado va a seguir creciendo a caballo de la implantación de la inteligencia artificial (IA). En la presentación de los resultados del tercer trimestre, sus directivos aseguraron que la empresa espera que sus clientes gasten más de 500.000 millones de dólares en sus chips avanzados como Blackwell y Rubin en los próximos 14 meses.

Además, la compañía no ha dejado de defender sus múltiples alianzas y acuerdos, tanto en el ámbito de la tecnología como de otras industrias, que prueban la implantación masiva de la IA. Nvidia cuenta con acuerdos con start-ups de esta nueva tecnología como OpenAI, xAI, Anthropic, Mistral, Reflection, Safe Superintelligence y Thinking Machines Lab, que están incrementando su gasto en computación, además de gigantes de la industria como Google Cloud, Microsoft y Oracle.

El tamaño de la inversión es formidable: la compañía dijo entonces que las expectativas de los analistas sobre el gasto de capital (capex) agregado de los principales proveedores de servicios en la nube (CSP) e hiperes­caladores para 2026 habían seguido aumentando y se situaban en el entorno de los 600.000 millones de dólares, más de 200.000 millones por encima de las previsiones fijadas a principios del año.

De igual forma puso en valor los múltiples acuerdos a los que ha llegado con el Departamento de Energía de EE UU; con TSMC para revitalizar sus fábricas en EE UU. También ha lanzado su procesador Nvidia BlueField-4 para factorías de IA con compañías como CoreWeave, ­Dell Technologies, Oracle Cloud Infrastructure, Palo Alto Networks, Red Hat y VAST; ha impulsado la alianza con Nokia, para las nuevas tecnologías de móvil, incluyendo la futura generación 6G, tecnología que también va a apoyar en EE UU con Booz Allen, Cisco, MITRE, ODC y T-Mobile.

El grupo trabaja con Palantir Technologies para construir una pila tecnológica integrada pionera para la IA operativa; va a construir una nueva infraestructura de IA en el Reino Unido con CoreWeave, Microsoft y Nscale; ha lanzado la primera nube de IA industrial con Deutsche Telekom para la modernización de la industria germana; y está trabajando con el Gobierno de Corea del Sur y con líderes de la industria como Hyundai, Samsung, SK Group y Naver para expandir la infraestructura nacional de IA.

Por si fuera poco, también ha cerrado alianzas con Uber, para ampliar la red de movilidad; ha firmado acuerdos con Agility Robotics, Amazon Robotics, Belden, Caterpillar, Foxconn, Figure, Lucid Motors, Skild AI, Toyota, TSMC y Wistron para acelerar la reindustrialización de EE UU; y trabaja con empresas como Belden, Caterpillar, Foxconn, Lucid Motors, Toyota, TSMC y Wistron para acelerar la fabricación y la automatización impulsadas por IA. Nvidia defiende que empresas de otros sectores están integrando su tecnología, como SAP, ServiceNow, Palantir, Salesforce, Unilever y la farmacéutica Eli Lilly, en este caso para el descubrimiento de nuevos fármacos, que contará con el centro de datos más potente de la industria farmacéutica.

Nubes agotadas

“Al ejecutar nuestra cadencia anual de productos y ampliar nuestro liderazgo en rendimiento mediante un diseño integral, creemos que Nvidia será la mejor opción para la construcción anual de infraestructura de IA, que estimamos que alcanzará entre tres y cuatro billones de dólares a finales de la década. La demanda de infraestructura de IA sigue superando nuestras expectativas. Las nubes están agotadas y nuestra base instalada de GPU, tanto de generaciones nuevas como anteriores, incluyendo Blackwell, Hopper y Ampere, está plenamente utilizada”, dijo ante los analistas Colette Kress, vicepresidenta ejecutiva y directora financiera de Nvidia.

La empresa destacó también ante los inversores los crecimientos, por encima del 30%, de áreas como el gaming, superando los 4.300 millones de dólares, o la automoción, junto con la creciente apuesta por la robótica.

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Sobre la firma

Santiago Millán
Es periodista de la sección de Empresas, especializado en Telecomunicaciones y Tecnología. Ha trabajado, a lo largo de su carrera, en medios de comunicación como El Economista, El Boletín y Cinco Días.
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