

Este Atlético no se sostiene y entra en barrena tras empatar con el Alavés
Los rojiblancos vuelven a ceder un empate después de ponerse otra vez por delante en el marcador y firmar otro mal partido


Este Atlético no se sostiene. Como ante el Espanyol y el Elche se puso por delante y cedió su segundo empate consecutivo. Dos puntos sobre nueve contando la derrota inicial de Cornellá, que visto lo visto ha hecho mella y ha engendrado a un entrenador que no acaba conformar un equipo fiable para derrotar a conjuntos destinados a priori a la parte media o baja de la tabla. Cuatro goles en contra y tres a favor. Ni se sostiene ni se reconoce a este Atlético.


Nada refleja la confusión y la falta de operatividad ofensiva como su estrella. Julián Alvarez no solo está peleado con el gol, también con la pelota. Baja a zonas intermedias hastiado de que no le lleguen balones limpios y cuando se empeña en organizar el ataque o lo desorganiza o pierde la pelota. Simeone le cambió en el tramo final ante su decepcionante actuación y esta vez mantuvo a Sorloth hasta el final. Tampoco dio resultado ante un Alavés gremial y ordenado, encantado con un arranque de fútbol trabado y exceso de faltas tácticas.
Se puso por delante el Atlético antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora con un gol acorde con el fútbol fricción que se imponía. El tesón de Giuliano para internarse hasta la línea de fondo, centrar, ganar un par de rebotes en el área y ligar un tiro raso con la izquierda, su pierna mala. Una buena resolución para un jugador que debe confirmar su explosión de la temporada pasada. Le vendrá bien el tanto para ello.
Por tercera vez en los tres encuentros disputados, el Atlético golpeaba primero y abría una pregunta. ¿Serían capaces los futbolistas de Simeone de administrar la renta o de aumentarla? La respuesta surgió en apenas dos minutos. No, Una falta de Marcos Llorente por llegar tarde a una disputa y meter el mal el pie generó un caos defensivo. Mal defendido el centro, del que ni se enteraron los diez jugadores rojiblancos metidos en el área. Peor disputado los rechaces y Sorloth que mete el pie para cortar un centro raso a la vez que Tenaglia se le adelantaba. El colegiado apreció contacto y en el VAR se lo corroboraron, aunque la jugada ofrecía dudas a los jugadores del Atlético. Carlos Vicente engañó a Oblak.
Como ante el Elche y el Espanyol, el empate paralizó al Atlético. El Alavés se sentía cómodo en ese paisaje de fútbol de más choque y control que riesgo. Antonio Blanco se imponía a Cardoso y Barrios. La pareja de mediocentros no acaba de mezclar bien. No se sabe bien quién de los dos es la referencia defensiva y quién tiene que asumir el ritmo del juego con la pelota. También es preocupante Almada, sus vueltas sobre sí mismo en busca de un compañero también delatan a este Atlético. Ni se encuentra él ni encuentra al equipo. El partido se fue plomizo al descanso y también regresó gris. Continuaban los dos equipos sin hacer daño con la pelota y molestándose con faltas. La necesidad de atender a un aficionado y de evacuarle fue otro parón más para el juego. Este de quince minutos. Le sentó mejor al Atlético que al Alavés. Simeone dio entrada a Griezmann, Gallagher y Ruggeri y su equipo encadenó medio rato en el que generó tres ocasiones. Un cabezazo de Sorloth lo palmeó por encima del larguero impulsado por un potente vuelo Sivera. Al poco, el meta alicantino midió mal un golpeo de puños y la pelota le cayó a Griezmann en el segundo palo. La media tijera del francés se estrelló en el poste. El propio Griezmann ejecutó una comba diabólica en una falta lateral y Sivera con reflejos acertó a repeler el bote pronto en la línea de gol.
Se jugó ya en campo del Alavés el resto del encuentro. Y apareció la misma incapacidad del Atlético para encontrar agujeros. Y cuando los encontraba emergía la imprecisión en el último pase o la tibieza en el remate de Marcos Llorente en la única combinación potable. Demasiado poco para un equipo que ha entrado en barrena.
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