Ir al contenido
_
_
_
_
Barça BAR
78
Fenerbahce FNB
82
1234T
BAR 14 27 15 22 78
FNB 29 24 20 9 82
FINALIZADO

El Barcelona se lo cree, pero no llega ante el Fenerbahçe

El equipo de Pascual, sometido durante tres cuartos, firma un ‘sprint’ final que por poco le alcanza (78-82). Noche aciaga con las derrotas del Madrid, Valencia y Baskonia

Clyburn protege la pelota ante Horton Tucker.

Cuando el ahora entrenador del Fenerbahçe Sarunas Jasikevicius pisó el parqué -último en traer un título al Palau, la liga de hace tres cursos ante el Madrid-, la afición se entregó a una ovación cerrada, al punto de que el técnico, visiblemente emocionado, se llevó la mano al pecho y devolvió los aplausos. Tiempos pretéritos mejores y que la crisis económica del club, derivada por el derroche del expresidente Josep maría Bertomeu y la exigencia del Fair Play financiero, además de las altas pretensiones del lituano, rompieron el hechizo, un adiós que desde entonces ha completado de sinsabores al club, de vacío con Grimau y después con Peñarroya; ahora focalizado en recuperar el rumbo con Xavi Pascual. Pero el equipo ni empieza ni acaba, ya con cuatro derrotas de carrerilla (Tenerife y Murcia en la liga; Olympiacos y Fenerbahçe en Europa), por más que este Barça se empeña en bramar que puede competir contra cualquiera. Incluso con el todopoderoso Fenerbahçe (78-82).

Como le ocurriera en el último envite europeo contra el Olympiacos, el Barça palideció de buenas a primeras frente al desfile de brillantes rivales, toda vez que en el Fenerbahçe no hay jugador mediocre. Así, de tembleque fácil ante contrincantes con más caché, el equipo azulgrana se encasquilló desde la periferia -1 de 8 triples para empezar- y se precipitó en las entradas a canasta, en ocasiones bien tapados los pasillos y en otras por el síndrome de la muñeca torcida. Una rémora explicada con dos palmeos en seis minutos y medio (ambos de Vesely) que se convirtió en una sucesión de cachetazos, primero de Horton Tucker -que se llena las manos de puntos como si nada, como quien se preparara despreocupado una tostada con mermelada- y después de Biberovic y Baldwin, dos francotiradores que explicaron por qué el conjunto turco es el mejor desde la línea de tres. Un abrasivo 14-29 que ponía al Barça contra las cuerdas como aperitivo.

Actual campeón de la Euroliga y líder en esta, el Fenerbahçe parecía disputar un partido de patio de colegio -por la facilidad con la que se deshacía del rival y por lo sencillo que veía canasta; no por su virguería o cachondeo, cosa que jamás permitiría Jasikevicius, recto y exigente como pocos- que solo Punter quiso voltear. Desafinado Clyburn como pocas veces, el líder del vestuario quiso poner al Barça en el mapa, dar alguna señal de vida con 14 puntos en el cuarto. Pero no había tutía, demasiada diferencia entre los protagonistas, y 41-53 al entreacto.

Vesely no metía sus habituales lanzamientos de media distancia, tampoco Laprovittola encontraba la rampa a la canasta ni los triples, amén de un Clyburn que se estrellaba sin remisión ante el muro rival, el precio de la inactividad. Poco se sabía de Brizuela y del esforzado Parra, por lo que de nuevo Punter se enfrentaba con el mundo. Y dos manos no pueden contra 10 (o 24 en este caso). La pelota naranja descifraba que, por más que el equipo azulgrana pusiera intensidad, no había partido que no fuera un padres contra hijos. Las diferencias se ampliaban (56-73 tras el tercer cuarto) y tan solo se trataba de llegar al final lo más enteros posibles. O eso parecía hasta que el Barça dictó lo contrario.

Resulta que este equipo de Pascual cree en imposibles y, sobre todo, no arroja la toalla antes de tiempo, un carácter que hacía tiempo se había perdido. Así, de nuevo con Punter al frente y con Brizuela ya entonado, el Barça entró en combustión a la vez que el Palau en llamas. Mordisco a mordisco, canasta a canasta, el Barça se metía en el duelo frente a un rival al que, extrañamente, se le encogía la muñeca. De 61-78 a 73-78. Incluso por entonces los colegiados parecían estar de favor del Barcelona, ya que cambiaron una falta en ataque por otra en defensa para enfado de Jasikevicius, que firmó una protesta porque eso no se puede hacer a no ser que haya un acto de violencia de por medio. Pero la reacción se quedó corta, llegó tarde, y el Fenerbahçe sumó otro triunfo para lamenta azugrana. Algo muy similar le ocurrió al Madrid, que cayó en la pista del Panathinaikos sobre la bocina (82-81), para después completar la noche aciaga del baloncesto español con las derrotas del Baskonia ante el Milano (109-89) y del Valencia frente al Efes (107-90).

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_