La apertura del Círculo de Bellas Artes, una explosión de irreverencia y creatividad
La exposición ‘Eclosión’ recorre la historia de la institución en los últimos años del siglo XX tras décadas de censura


A inicios de los ochenta, tras la Transición española y en la recta final de la Guerra Fría, en el centro de Madrid se planificaba la apertura al público del Círculo de Bellas Artes, un espacio cultural que había cerrado sus puertas con la Guerra Civil y, durante la dictadura franquista, se había convertido prácticamente en un casino de apuestas. Para asumir la tarea del nuevo ciclo, se convocó a un grupo de artistas de diferentes disciplinas para conformar la junta directiva: el escultor Martín Chirino como presidente, acompañado de algunos como Lucio Muñoz, Rafael Canogar, Juan Genovés, Basilio Martín Patino, Tomás Marco y Pedro García Ramos. Además, por primera vez se integraron mujeres, entre ellas, Marisa González, Josefina Molina, Amalia Avia y Carmen Hermosilla. La nueva junta asumió el 7 de mayo de 1983 regida por las directrices de Chirino de convertir el Círculo en un “centro de protección de las Bellas Artes y una entidad de utilidad pública, potenciando las artes en general y dándole el carácter de modernidad necesario para que se opere el cambio”.
A 100 años de la inauguración del edificio de Alcalá 42, la Sala Picasso presenta Eclosión, la exposición que recorre las décadas posteriores a la apertura del Círculo con material de archivo, vídeos, pinturas, fotografías y audios que suman 480 piezas. Olivia María Rubio, la comisaria, dedicó alrededor de un año a revisar más de 9.000 elementos que narran la historia en una muestra abierta al público hasta el 10 de mayo.
Para Rubio, esta exposición no es de arte, sino de historia. Ha sido un trabajo de recuperar la del Círculo y de quienes han hecho posible el proyecto. Por ejemplo, de las mujeres: “He tenido muy en cuenta de que en todo haya representación de mujeres, porque lo hubo, no me lo estoy inventando”. También la puesta en valor del equipo coordinador, que muchas veces actúa desde la sombra. “Yo creo que esta institución fue la primera escuela de gestores culturales de España”.
La resurrección del Círculo no fue fácil. Además de décadas de censura y dictadura, y de un entrampado desarrollo de la cultura nacional, había deudas que saldar y un edificio que reacondicionar. “Esto estaba hecho polvo”, dice Rubio al inicio del recorrido. Pero había intención de sobra. Las puertas se abrieron con la Fiesta del Resurgimiento el 31 de mayo de 1983 donde asistieron alrededor de 4.000 personas según la prensa de la época. “Se transformó en un símbolo de la transformación cultural que se dio en nuestro país con la venida de la democracia”, explica la comisaria.

A poco caminar, las paredes de la Picasso se llenan de fotografías en blanco y negro —casi todas hechas por Enrique Castellano, el fotógrafo del Círculo entonces—, donde están todas las personalidades culturales de la época. En una de ellas, Rafael Alberti aparece en el Recital de Poesía Erótica acompañado de Ana Rossetti, en una imagen acompañada con el sonido del poema a través de auriculares. En otras aparecen Javier Vallhonrat, Julio Le Parc, Pilar Miró, Gabriel García Márquez, Pilar González España... Rubio lo resume así: “Realmente consiguieron a lo largo de las dos décadas que por aquí pasaran todos los grandes intelectuales, artistas, ensayistas, directores de teatro, directores de cine... Fue impresionante”. Todos querían estar, porque seguramente comprendían la importancia política y social de hacerlo después de una larga noche en España.

En 1984 se hace el primer festival de video de España y, en el 85, el primer festival de fotografía Foco. Un afiche rojo y negro con estética ochentera anunciaba el primer Taller del Arte Actual, “un exitazo desde el comienzo”, dice Rubio, donde maestros de distintas áreas hacían cursos en estrecha relación con sus alumnos. En aquella versión, por ejemplo, los nombres eran Alfonso Fraile, Juan Hernández Pijuán, Antonio Saura, Dario Villalba, Josep Guinovart, Eduardo Arroyo y Pablo Palazuelo. Eran años de locura, apertura, irreverencia, y el Círculo logró incorporarlo al convertirse un centro de modernidad y vanguardia por donde pasaban todos los nombres de arquitectura, cine, danza, lectura y literatura, teatro, diseño, música... Todas las disciplinas se encontraban en la casa de Minerva. “Era ese momento en que todo el mundo estaba entusiasmado, dispuesto a hacer cualquier cosa, a romper moldes, a romper esas estructuras que los habían tenido absolutamente acorazados”, recuerda Rubio.
En cuanto a estas estructuras, 22 artistas pintaron un cadáver exquisito de 20 metros de largo por uno de alto, en las jornadas Cultura y disidencia, la lucha por las libertades durante la dictadura, celebradas del 17 al 23 de 1997. Ahora luce a lo largo de toda una pared, donde invita a identificar a los pintores. “Hay algunos que los distingues, otros cuesta”, dice Rubio mientras observa la pieza. Al fondo, un puñado de firmas no tan legibles los delata. Algunos de ellos son Alfredo Alcaín, Marta Cárdenas, Óscar Estruga, Abraham Lacalle, Patricia Gadea, Miguel Condé y Mercedes Gómez-Pablos.
En 1993, mientras se atravesaba una gran crisis económica y el Círculo nuevamente estaba con problemas financieros, decidieron hacer una convocatoria abierta a la que llegaron más de 400 proyectos. Alcalá 42 fue tomado durante seis semanas por artistas de todas las ramas en la muestra Cultura Crisis Cultura. Esto no es una crisis. “Todos los rincones estaban llenos de performances, de exposiciones de fotografía, arte, conferencias, música, de todo”. Ahí fue que Marisa González expuso por primera vez Estación Fax - Fax Station. Incluso, un vídeo proyectado en una televisión muestra a un joven Almodóvar en una mesa de conversación del evento.

Una de las tareas que se puso el Círculo en su reinvención fue recuperar lo truncado por la Guerra Civil y la dictadura franquista, como el trabajo de Federico García Lorca o los bailes de máscaras del carnaval. El afiche para el baile de 1936 ya estaba diseñado pero, en medio de la crispación política, no se pudo celebrar. En 1984 lo recuperaron, idéntico, en lo que se puede leer como un acto de reparación con el pasado.
Un espacio de pensamiento
Un proyector muestra el vídeo del ciclo El cuerpo. Escenarios para la libertad, organizado por Antonio Bernabeu en medio de la crisis del VIH/sida. En él participó Jean Baudrillard, Julian Barnes, Alain Finkielkraut, Guillermo Cabrera Infante, Susan Sontag, Gianni Vattimo y Pedro Laín Entralgo. “Todos ellos hablando del cuerpo desde diferentes perspectivas”, cuenta la comisaria. “Para mí es uno de los grandes hitos, porque al convocar en España, en 1987 y en el Círculo, a todos estos personajes para hablar de un tema tan importante en ese momento, muestra que la apertura no era solo en temas de arte, sino también de pensamiento”.
El cierre del recorrido es en una sala oscura con unas cuantas sillas y un vídeo sobre el programa que hace canal Arte en el Círculo de Bellas Artes en 1993, días antes de las elecciones donde ganó el Partido Socialista con Felipe González tras enfrentarse a José María Aznar. Las imágenes muestran a unos jóvenes franceses hablando de política en la azotea del edificio: “Los oyes hablar y es como si estuviéramos hablando ahora mismo. El problema de la vivienda, el problema de la corrupción, que no queremos a los políticos”, reflexiona la comisaria, quien descubrió este registro a última hora y no pudo dejarlo fuera de la exposición. “Refleja muy bien ese momento. Por una parte, la importancia del círculo en el extranjero como lugar de referencia en España y, por otra, la situación política que se vivía”.
Rubio remarca la importancia de mirar hacia atrás y poner en valor lo hecho: “Es bueno recordar de dónde veníamos, dónde hemos llegado y a dónde podemos volver... Es importante recordar que siempre hay un intento, por parte de mucha gente, de resistirse al retroceso y de seguir avanzando”.
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