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Las izquierdas chilenas inician una larga noche en el Gobierno de Kast

Los partidos que arroparon al Ejecutivo de Boric esperan, unidos, ejercer una oposición al Gobierno más de derecha que haya tenido Chile desde el retorno a la democracia en 1990

Jeannette Jara frente a su equipo tras conocerse los resultados oficiales de las elecciones.CRISTOBAL VENEGAS

Luego de cuatro años en el oficialismo de Gabriel Boric, este miércoles la izquierda chilena vuelve a la oposición. Como lo era entre 2018 y 2022, en el Gobierno de Sebastián Piñera, de la derecha moderada. El Partido Socialista (PS) y sus socios del PPD, el Frente Amplo (FA) que lidera el propio Boric y el Partido Comunista (PC) arrancan este miércoles un cuatrienio donde deberán hacer frente a José Antonio Kast, líder del Partido Republicano, de la extrema derecha, que llega a La Moneda apoyado por la derecha tradicional de Chile Vamos. Es el Gobierno más a la derecha que haya tenido Chile desde el retorno a la democracia, porque Piñera era un rara avis en su sector político. De partida, porque, a diferencia de Kast, votó por el No a Pinochet en el plebiscito de 1988 que dio inicio a la transición.

La derrota en la segunda vuelta presidencial de diciembre fue incontrarrestable: un 42% para Jeannette Jara (PC), la candidata oficialista de Boric, y un 58% para Kast. Para Gabriel Boric, sin embargo, los resultados no fueron un derrumbe, según dijo en una entrevista con EL PAÍS en enero pasado. No negaba la derrota, pero —según analizaba hace dos meses— la izquierda chilena quedaba de pie para levantar alternativas ante un Gobierno de ultraderecha. Porque están los espacios institucionales —quedarse con el Ejecutivo, del que ahora están fuera—, pero también el trabajo territorial, la disputa cultural o la política internacional. Desde su oficina de expresidente, que prepara, Boric jugará un papel político, aunque durante “un tiempo prudente” estará fuera de la contingencia y evitará comentar sobre el arranque del Gobierno de Kast. “Evidentemente, si hay mentiras o ataques arteros, tendré que defender lo logrado”, aseguró a EL PAÍS.

En estos días de fin de Gobierno, que se anuncian como fin de ciclo, los principales dirigentes políticos de la izquierda han analizado lo ocurrido y lo que vendrá para Chile en 2026-2030. No solo se han hecho análisis, también mea culpa. Boric dijo a este periódico que su Gobierno no logró, para la mayoría de la población, ser lo suficientemente creíble en materia de control de la delincuencia, pese a las medidas tomadas (se aprobaron más de 80 leyes sobre seguridad). El domingo pasado, en un programa de televisión, Jara hablaba del Chile que la izquierda dejó de representar. “De poder solventar las condiciones mínimas de vida, nuestra agenda se quedó corta para el contexto actual (...) La gente quiere tener derechos sociales, educación, salud y buenas pensiones, para lo cual se requiere un Estado potente. Pero también [la gente] quiere que le vaya bien, y la parte del neoliberalismo es que ojalá le vaya mejor que al otro”. Y agregó: “Hay una cosa como que la austeridad y la solidaridad se han perdido como valor. Y son elementos que hoy complotan culturalmente contra el proyecto progresista. Es importante que hagamos esa reflexión”.

Este martes, en la radio T13, el que fue el principal aliado político de Boric, Giorgio Jackson, que fue su ministro hasta agosto de 2023, y actualmente está radicado en Barcelona, aseguraba que Kast ha prometido un "Gobierno de emergencia" centrado en la seguridad y la economía. Pero, agregó, si empuja iniciativas o “gustitos ideológicos” —como el proyecto de conmutación de penas que abre la puerta para que condenados por violaciones a los derechos humanos en la dictadura, mayores de 70 años y con enfermedades crónicas, terminen sus penas en sus casas u otros temas de “carga valórica [moral]”—, no solo va a tener consecuencias en el Congreso, sino en la ciudadanía”.

El pasado viernes, en La Moneda, se celebró el último cónclave de la izquierda de Boric, a puerta cerrada. El presidente, según trascendió, hizo un repaso por errores y aciertos de estos cuatro años, al igual que los líderes de los partidos y algunos de los principales dirigentes. Hubo una conclusión: la oposición al Gobierno de Kast debe estar unida y, al margen de las diferencias internas —que las hay y muchas— enfrentar juntos a la Administración de Kast, desde la centroizquierda a la izquierda, de la Democracia Cristiana al Partido Comunista. Entre otros asuntos, porque Kast parece decidido a acabar con el legado de Boric: anunció hace unos días que su Gobierno hará una auditoría a toda la información que las autoridades salientes, entre ellos ministros y subsecretarios, entregaron a sus sucesores, pues señaló que no confía en lo que se les ha suministrado durante el traspaso de mando.

El republicano anunció la auditoría el 3 de marzo, pocas horas después del quiebre de relaciones con Boric a raíz de las controversias generadas en torno al proyecto de cable submarino chino que impulsaba la Administración de izquierdas, pero que luego paralizó. Y si el presidente electo y el saliente se reunieron este domingo para dar una señal de que el cambio de mando será “ejemplar” e “impecable”, la investigación que impulsa Kast seguirá adelante a partir de este 11 de marzo. Para liderar esa fiscalización nombró a Alejandro Irarrázaval, uno de los tres hombres de su mayor confianza, quien además asume este miércoles como su jefe de asesores en el segundo piso de La Moneda.

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