El 8M en Chile, a tres días de la llegada de Kast al poder
No resulta evidente la cantidad de mujeres que llegarán este domingo a la marcha convocada desde Plaza Italia. Las organizaciones se declaran “en alerta” ante el nuevo Gobierno, de convicciones conservadoras

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Queridos lectores,
Luego de un receso de verano, vuelvo a contactarme con ustedes a través de este espacio que, me comunican desde Madrid, llega a los buzones de miles de lectores. Gracias por ello. Sin imaginarlo, estamos construyendo una comunidad de seres humanos y este concepto se lo pido prestado a la antropóloga chilena Patricia May, que hace décadas trabaja en una síntesis entre el conocimiento científico y las tradiciones espirituales, con la que estuve en un retiro de tres días a fines de febrero en el Valle del Elqui. Espero que pronto haya una oportunidad para contarles profundamente sobre esta experiencia, que puedo resumir en una frase: se puede vivir de una forma distinta.
Ojalá —esto lo digo un poco en broma y un poco en serio— este espíritu de vivir en forma consciente me dure al menos hasta Semana Santa, porque el año ha arrancado rudo: en la misma semana donde se acaban las vacaciones de verano y empieza formalmente el año (los colegios, las universidades, etcétera, como el septiembre de España), las relaciones entre el presidente Gabriel Boric y su sucesor, José Antonio Kast, el martes saltó por los aires a propósito de las versiones encontradas sobre el proyecto de cable submarino chino, la trama a la que algunos llaman Cable-gate (como para no perder el sentido del humor). En la recta final del traspaso de mando, del próximo día miércoles 11, las principales autoridades del país nos muestran que el diálogo no fluye. Kast da por paralizado el proceso (luego su futura portavoz, Mara Sedini, dice que se cortaron las reuniones bilaterales, pero no el diálogo) y no resulta difícil encontrar razones para que la ciudadanía esté alejada de la política, como explica maravillosamente Kathya Araujo. Les recomiendo escucharla en el programa que EL PAÍS tiene con radio ADN cada semana, De esto se habla. Se puede ver en Youtube.
Pero esta mañana no quería escribir sobre el enfrentamiento del presidente electo y el mandatario en ejercicio, sino sobre la marcha del 8M del domingo, convocada en Plaza Italia para las 10 de la mañana, con el inicio de la caminata a las 11 horas. Tiene una connotación especial, porque este 8M encuentra a Chile a días de que asuma Kast, un presidente con posiciones ultraconservadoras en materia de derechos sexuales y reproductivos. Posturas que dice seguir manteniendo, pero que al menos dejó de lado en campaña para prometer un Gobierno de emergencia. ¿Qué podemos esperar las mujeres en los cuatro años que vienen, justamente luego de un mandato como el de Boric que se catalogó al inicio de feminista? No lo sabemos, pero todo indica que, si impera la racionalidad política, Kast no debería hacer retroceder al menos los derechos logrados como el aborto en tres causales, el reglamento definitivo sobre objeción de conciencia que empujó el ministerio de la Mujer o la Ley Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres (con la que, me cuentan, la nueva presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich —la primera mujer en 200 años en liderar el alto tribunal chileno— está comprometida en implementar).
La que será a partir del miércoles la ministra de la Mujer de Kast, Judith Marín, de religión evangélica y activista contra el aborto, no ha concedido una entrevista en profundidad, es decir, no la hemos escuchado y probablemente no la escucharemos antes del domingo. Hoy entregó algunas declaraciones a Emol y dijo: “En este Gobierno de emergencia queremos plasmar un sello de terreno, de trabajo y diálogo con la ciudadanía. Nuestra meta es luchar por las reales urgencias de las mujeres, y para eso, estamos generando diálogo con distintos actores que quieren aportar en la construcción de mejores políticas públicas para las mujeres del país”. Espero que la ministra no olvide la urgencia que puede representar para mujeres, grandes y niñas, quedar embarazadas luego de una violación o tener embarazo con inviabilidad fetal o que ponga en peligro la vida de la madre. Entre otras tantas urgencias de la sociedad chilena, como la necesidad imperiosa de contar con salas cunas que nos permitan seguir trabajando luego del nacimiento y no volvernos locas en la esclavitud del siglo XXI: la combinación entre trabajo y familia cuando, como suele suceder, la vida doméstica sigue en gran parte en los hombros de las mujeres.
La marcha del domingo suele ser transversal: participan mujeres de todas las edades, independientemente de su pensamiento político. La actual ministra de la Mujer, Antonia Orellana, decía en una entrevista del fin de semana que “el malestar puede ir hacia cualquier lado. El malestar no es de izquierda o de derecha, es una incomodidad con una situación” y la circunstancia de las mujeres en Chile sigue siendo de una gran inequidad respecto de los hombres, pese a los tímidos avances de los últimos 35 años. La marcha del 2025 fue discreta, a diferencia de la de 2020 (estábamos en la misma ola del estallido social) y la de 2022 (cuando estaba a punto de arrancar la Administración de Boric y las que serían sus principales ministras salieron a la calle). Pero algunas de las principales organizaciones —no todas han sido incondicionales con el Gobierno actual de izquierda— se declaran en alerta. ¿El lema de la marcha de este año? “Ni un paso atrás, cien pasos hacia adelante”.
No habrá forma de leer correctamente la masividad de la convocatoria. Si es grande, no implica necesariamente una alerta ante Kast y, si es pequeña, no será que las urgencias de las mujeres están dormidas. La sociedad, como sabemos, es más compleja que eso.
Mis recomendaciones
Hemos escrito mucho y bien en la última semana. Pero les daré un puñado de recomendaciones por si se han perdido de algo.
Por ejemplo:
- Esta crónica de Ana María Sanhueza que ha sido leída mucho tanto fuera como dentro de Chile: un adolescente de 15 años, desaparecido en 1986, es reconocido oficialmente como víctima de la dictadura de Pinochet
- La columna de Ascanio Cavallo sobre lo que ocurrió el martes en La Moneda entre Boric y Kast: ruptura en el traspaso, la tituló.
- Otra columna: la de Alfredo Joignant, que escribe en EL PAÍS todos los lunes. “Era imposible imaginar un fin de Gobierno tan funesto como el que se está observando”, arranca este texto.
- El controvertido estilo de Brandon Judd, el embajador de Estados Unidos en Chile, protagonista indiscutido del Cable-gate. Antonia Laborde escribió este perfil.
- Y esta historia refrescante: la ranita descubierta por Charles Darwin en Chile busca salvarse de la extinción. La escribió Maolis Castro.
Muchas gracias queridos lectores. Espero escribirles el próximo jueves, ya con nuevo presidente y nuevo exmandatario.
Un abrazo
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