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crítica teatral
Crítica

‘Solo quería bailar’: divertida adaptación teatral de la historia de la bailarina que acabó en la cárcel

Olalla Hernández sostiene con gracia la versión escénica de la novela de Greta García dirigida por Alberto Velasco, aunque a veces roza la parodia

Al leer la novela de Greta García Solo quería bailar (Tránsito, 2023) se puede sentir el impulso de hacerlo en voz alta. Está escrito como se habla en Sevilla, de donde es Pili, la protagonista. Y esa fonética puesta por escrito pide volver a ser oralidad, a dinamitar ese silencio de leer a solas. “Me metío un sepillo diente por el culo y ara no me lo puedo sacá”. Igual que en el libro Pili dinamita la Agencia de Instituciones Culturales de la Junta de Andalucía. De este modo, no resulta extraño que el texto de García, concebido como un monólogo interior tragicómico, se haya convertido en obra escénica y tampoco resulta difícil identificar a esa Pili de la novela con la que interpreta Olalla Hernández.

Adaptada por Sergio Martínez Vila y dirigida por Alberto Velasco, la versión escénica deposita todo su peso en la interpretación de la actriz, tal y como Pili lo sostiene en la novela. Y durante la casi hora y media que dura la obra (el final queda algo dilatado), Hernández arma un personaje bastante definido que adquiere confianza y convence según avanza el montaje. Sin embargo, la exageración histriónica de ese acento profundo, junto con el alto (y continuo) tono de voz, roza la caricatura y resta matices y fuerza al personaje.

La historia de Pili es la de una bailarina encarcelada por cometer un acto terrorista contra la Administración pública, tras no poder acceder a una ayuda por la burocracia online. Y aunque en la novela el humor cafre y lo casi-absurdo lo empapa todo, también hay un dolor que en la adaptación teatral se encuentra menos, aunque vaya marcado por el diseño de luces. Pili echa de menos a su madre, quiere triunfar y comer donetes.

Tal y como pasa en el libro, las escenas directamente relacionadas con la danza y su precariedad, así como la escenificación del acto terrorista de Pili, son las más divertidas, y lo escatológico resulta algo repetitivo. La escenografía, sencilla y doblemente carcelaria (el lugar físico en el que está Pili y la cárcel que le ha supuesto la danza), es un bello acierto. También el movimiento corporal de Olalla Hernández, mínimo y ajustado, con asesoría de la coreógrafa Olga Magaña. El montaje recibió una larga ovación en la tarde de su estreno.

Solo quería bailar

Texto: Sergio Martínez Vila, a partir de la novela homónima de Greta García. Dirección: Alberto Velasco.

Interpretación: Olalla Hernández. Teatro del Barrio. Hasta el 6 de febrero.

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