Torremolinos regula la ropa tendida en sus balcones para mejorar la estética del municipio
El municipio aprueba una ordenanza que prohíbe tender si se ve desde la calle siempre que el edificio cuente con patio, azotea o cualquier otra alternativa para secar la ropa


El Ayuntamiento de Torremolinos (Málaga, 71.329 habitantes) quiere unificar la estética del municipio. Para lograrlo, ha recogido todas las instrucciones y bandos publicados en los últimos años para unificarlos en una nueva ordenanza. En otras cuestiones, el documento restringe la incorporación de elementos que alteren fachadas y exige que los rótulos comerciales estén bien integrados, pero también incluye una serie de prohibiciones expresas. Llama la atención la última: tender la ropa “a la vista desde calles principales”. El texto, eso sí, advierte que la limitación solo afecta a los edificios que tengan tendederos alternativos (patio, azotea o lavadero, por ejemplo) y excluye la acción del apartado de infracciones. “Es altamente improbable que alguien pueda ser multado por ello”, señalan fuentes municipales sobre una cuestión que ha suscitado un llamativo debate en la localidad malagueña a pesar de que ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia ya regulan la situación desde hace años. Más cerca, en Almería, también lo hacen El Ejido y Cuevas del Almanzora.
La Ordenanza reguladora de las condiciones de estética urbana del municipio de Torremolinos, que así se llama el documento, fue aprobada de manera inicial en el pleno del pasado mes de febrero con los votos a favor de PP —que gobierna en la ciudad— y Vox, además de la abstención del PSOE, entrará en vigor cuando sea publicada en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) de Málaga, algo que ocurrirá en los próximos días tras su aprobación inicial municipal. “Es una herramienta necesaria y estratégica para avanzar hacia un modelo de ciudad más cuidado, coherente y atractivo”, explicó la alcaldesa, Margarita del Cid, en un vídeo en sus redes sociales. Su principal objetivo, dijo, es reducir la contaminación visual y crear una imagen “coherente y ordenada” en toda la localidad.
La nueva norma sostiene que los principales problemas visuales de la ciudad —hoy claramente desordenada, como se comprueba con un simple paseo por sus calles principales— que incluyen el deterioro de numerosas fachadas, la saturación de publicidad en muchas de ellas o la “invasión en vía pública de elementos publicitarios” y que todo ello afecta “negativamente” a la imagen de la localidad. “La ordenanza pretende paliar la falta de armonización de su imagen y la necesidad de una renovación estética urbana con la finalidad de conseguir que la ciudad sea más amable para quienes la habitan”, insiste el texto, que se marca como objetivos reducir la contaminación visual, eliminar el desorden, integrar la cartelería de comercios de manera más armónica con el entorno urbano y generar unos criterios unificados. Todo ello se regula de manera más específica en las zonas de especial interés turístico e histórico, donde las restricciones son mayores por ser las áreas más sensibles. Son cinco: El Calvario, el centro histórico, La Nogalera, el Bajondillo y La Carihuela, donde el turismo es clave.

En su desarrollo, el documento habla de que las fachadas deben presentar “proporciones equilibradas” y continuidad visual y que sus renovaciones deben mantener la estructura original. También pide que se eviten las imitaciones y que se mantenga una composición armónica coherente con el entorno más inmediato, prohibiendo colores fluorescentes, neones, metálicos o saturados. Más allá, destaca que los rótulos comerciales deben ir bien integrados y no pueden invadir forjados o balcones y no permite la publicidad intermitente ni la rotulación en pantallas LED en movimiento o con sonidos automáticos. La norma también dice que las instalaciones auxiliares —desde aires acondicionados hasta antenas o cableados— deben quedar ocultas o, al menos, de la manera más discreta posible.
“Tendedero alternativo”
Y entre sus prohibiciones expresas, la ordenanza incluye un último apartado: “Ropa tendida a la vista desde calles principales, en edificios con soluciones de tendedero alternativo y, en caso contrario, con solución de tendedero móvil dentro de cada propiedad”. Fuentes municipales explican que la norma ya estaba vigente en 2005 y que simplemente se añade ahora a la ordenanza que aún toda la cuestión de estética. Y que, además, solo indica a la población que la ropa se tienda siempre que exista una alternativa en zonas no visibles de las fachadas, como patios interiores, azoteas, lavaderos o zonas comunes de tendido. “Se trata de una norma de estética urbana, no de convivencia doméstica”, insisten en el ayuntamiento. “Su finalidad no es regular la vida privada de los vecinos, sino mejorar la imagen urbana”, añaden las mismas fuentes municipales, que recuerdan que ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia regulan la estética urbana con ordenanzas, sobre todo en centros históricos y zonas turísticas.

El municipio subraya, igualmente, que este apartado está desvinculado de las infracciones, de tal manera que nadie pueda ser multado si no tiene otro sitio donde colgar la ropa. “La norma persigue ordenar, no sancionar. Su espíritu es fomentar soluciones estéticas adecuadas, promover una adaptación progresiva y mejorar el entorno urbano, estableciendo además un periodo de adaptación para los elementos existentes y evitando cambios inmediatos”, insisten en el municipio. Para el resto de aspectos, incumplir la norma conlleva multas desde 100 a 3.000 euros según sea leve, grave o muy grave.
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