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Las polémicas esculturas de Málaga se quedan sin acto de inauguración para evitar avivar el debate

El Puerto de Málaga y el autor, Ginés Serrán Pagán, acuerdan retirar las vallas y dar por presentadas las obras para que “hablen por sí mismas” durante los seis meses que estarán instaladas a la entrada del recinto portuario

Las esculturas de Venus y Neptuno, del artista Ginés Serrán, en entrada al puerto de Málaga.Álvaro Cabrera

Las controvertidas esculturas instaladas a la entrada del Puerto de Málaga no tendrán inauguración. La Autoridad Portuaria, junto al autor de las obras, Ginés Serrán Pagán, han descartado realizar un acto oficial de presentación. “Tras todo lo ocurrido hemos decidido evitar nuevas polémicas. Instalar las obras y que sean ellas las que hablen por sí mismas”, expone el artista, cansado de tanta discusión. Este lunes se retiraron las vallas que rodeaban al conjunto escultórico, formado por una Venus con un sol en la mano y un Neptuno con una red de pesca, además de dos leones situados unos metros más atrás. Ese día, el 16 de marzo, es además el que marca ya el inicio del periodo de seis meses que las figuras permanecerán en el lugar a pesar del rechazo mostrado por distintas instituciones sociales y culturales de la ciudad.

Las esculturas han alcanzado así al final de un camino en el que han debido sortear muchos obstáculos. La propuesta partió en 2021 del propio artista, nacido en Ceuta, que quiso donar las obras a Málaga porque su padre era natural de la localidad malagueña de Villanueva del Rosario. Se llegó a un acuerdo para cederlas durante 25 años, convenio en el que él se comprometía a sufragar todos los gastos de producción —están construidas en sus talleres en China— y el puerto el coste de la instalación, valorada en casi 70.000 euros. El consejo de administración aprobó la medida el verano pasado, pero a principios de este año diversas organizaciones sociales y culturales malagueñas pusieron el grito en el cielo, porque consideran que el conjunto necesita permisos que no tiene y porque es “más propio del cómic de superhéroes y superheroínas surgido del universo Marvel”, como subrayó en un comunicado la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo. El debate se instaló en la ciudad y la Autoridad Portuaria decidió entonces pasar de nuevo la idea por el consejo de administración, que la aprobó por mayoría —solo votaron en contra UGT y la subdelegación del Gobierno— a principios de marzo. Eso sí, esta vez el pacto incluía que solo estarían instaladas durante seis meses.

“A quien le guste, que se haga fotos y lo disfrute. Quien no le guste, que piense que es un día menos para que se vayan”, dijo aquel día Carlos Rubio a Málaga hoy. Es justo lo que hacían este martes buena parte de las personas que pasaban junto a las esculturas bajo un intenso sol ya primaveral. La Venus con un sol dorado tiene cinco metros de altura y el Neptuno acompañado de una red de pesca —también dorada— alcanza los 7,5 metros, a los que hay que sumar los enormes pedestales de tres metros cada uno sobre los que se han instalado. “Es la primera vez en la historia del arte que se realiza una escultura en bronce de una red de pesca en una escala monumental”, sostiene Serrán Pagán en sus redes sociales. Más atrás, en el suelo, flanqueando la bandera de España, dos leones de casi dos metros de altura completan el conjunto. Sobre sus lomos, algunas familias subían a sus hijos para hacerles fotos con el móvil, otros se hacían selfis y algunos más pedían una imagen en familia. “Está todo fenomenal. Nos encanta”, decían convencidas tres señoras malagueñas, en sintonía con la mayoría de opiniones de quienes pasaban por allí. “Creo que están muy bien, pero quizá este no sea su sitio: no pegan ni con pegamento”, debatía otro grupo cercano de hombres.

Con rotuladores y acuarelas, Antonio Domínguez, de 45 años, trazaba la pieza denominada Neptuno de Málaga. Sus líneas reflejaban un doble estudio de la escultura, que a este dibujante urbano de Torre del Mar se le quedaba pequeña. “Pensaba que iban a tener un tamaño más colosal, más impresionante. El pedestal hace más bulto que la obra, que desde lejos parece un muñequito”, aseguraba tras terminar las páginas de su cuaderno. “Pero me gustan. Yo las dejaría los 25 años que estaban previstos”, aseguraba. “Que las quiten es un desastre. Es una preciosidad, es arte y además gratuito para la ciudad. Es una suerte. ¿Qué más queremos?”, añadía Antonio Fernández, de 79 años, crítico con quienes han promovido el rechazo al conjunto. “Ponen cuatro palanganas revueltas y es una obra maravillosa porque es moderna. Eso es una mierda. Esto es arte, coño”, sostenía con visible enfado. “No tiene sentido que perdamos la oportunidad por cuatro caprichosos. No sé si por cuestión política o por ignorancia, que tan malo es enero como febrero”, sostenía entre refranes personalizados.

“Inequívoco enganche kitsch”

Fernández se refería a la contestación social mostrada —con hasta tres comunicados— por entidades malagueñas como la Sociedad Económica de Amigos del País, el Instituto de Estudios Urbanos y Sociales, el Ateneo de Málaga o la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, que definen al conjunto escultórico “pretencioso y grandilocuente” y de “inequívoco enganche kitsch”. Pero que también consideran que el lugar elegido está bajo la influencia del centro histórico de la ciudad, declarado de Bien de Interés Cultural (BIC), y que por ello su instalación debería haber contado con el permiso de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, algo con lo que no cuenta. “La legislación andaluza”, argumentan, dice que la delimitación que se debe proteger incluye “no solo elementos físicos como una línea, sino el entorno del BIC, su percepción visual y simbólica”, relataban. La consejera del ramo, Patricia del Pozo, no lo considera así. “Decimos no a esas esculturas en ese sitio”, ha aclarado en más de una ocasión la presidenta de San Telmo, Rosario Camacho.

“Ha sido una lucha sin precedentes entre un artista y unos señores que no conocen mi obra”, afirma Serrán Pagán a EL PAÍS. “No va a haber inauguración porque ahora la idea que el público las vea, mejor así que generar más polémica”, recalca el autor y confirma la Autoridad Portuaria, donde apuntan que con las piezas ya a la vista de los visitantes, un acto protocolario de presentación “no añadirá nada nuevo”. Mientras, el autor cuenta que aún quedaban algunos ajustes por hacer respecto a la iluminación para que pueda ofrecer distinto colores y éstos se puedan ajustar a celebraciones o fechas relevantes, pero también sigue sin entender “que se votase en contra de una obra de arte que no se había visto cuando, sobre todo, es un regalo para la ciudad”. “La cultura no debe ser un juego político, es libre y universal. Pero no guardo rencor, para nada”, concluye el artista.

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