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Entre el habitual desembarco español otoñal, el buen cine ‘indie’ y el recurrente asalto de Netflix a los Oscar en el cine de la ‘rentrée’ cultural de 2025

Las nuevas películas de Alberto Rodríguez, Agustín Díaz Yanes o Alauda Ruiz de Azúa comparten cartelera con Jim Jarmusch, Guillermo del Toro o Kathryn Bigelow, en un año con solo una película evento: ‘Avatar: fuego y ceniza’

BABELIA WEB 30/08/2025 RENTRÉE CINE
Gregorio Belinchón

No hay estación más obvia en el cine en España que otoño: llegan los festivales, con su correspondiente desembarco de cine español, se estrenan los títulos con más aspiraciones a los premios Oscar y las salas preparan la avalancha navideña. En 2025, los certámenes y el cine patrio mantienen la constante, pero en esta ocasión solo Avatar 3 concursa como taquillazo, la plataforma Netflix sube las apuestas en su pretensión de ganar la estatuilla dorada de Hollywood y hay una oleada de cine indie estadounidense: la cantidad llama la atención, ya se verá la calidad.

la rentrée cultural de 2025

Netflix es el martillo percutor de la temporada de premios. Repite estrategia de estreno en el festival de Venecia antes de lanzar sus películas a la carrera por el Oscar, galardón que en su categoría principal sigue sin obtener. En este 2025, su trío de ases lo componen Frankenstein, de Guillermo del Toro; A House of Dynamite, de Kathryn Bigelow; y Jay Kelly, de Noah Baumbach. De la primera, que ha generado enormes expectativas, se espera una versión gótica del clásico de Mary Shelley con Oscar Isaac como el doctor y Jacob Elordi como la criatura. Bigelow llevaba sin estrenar un filme desde Detroit (2017) y retorna con un thriller en el que Estados Unidos es atacado con un solo misil, lo que arranca una investigación contra reloj para encontrar al culpable y tomar medidas. Finalmente, Baumbach ha contratado a George Clooney para que encarne en su comedia a un famoso actor de cine que se encuentra en una crisis vital a los sesenta años y por ello se embarca en un viaje por Europa con su devoto representante, interpretado por Adam Sandler. Clooney haciendo de Clooney es apuesta segura.

En otro festival, el de San Sebastián, la plataforma de la N estrena Un fantasma en la batalla, dirigida por Agustín Díaz Yanes, la historia —ficticia, aunque con numerosos anclajes con la realidad—, de una infiltrada de la Guerra Civil en la organización y los comandos operativos de ETA. De la mano de Díaz Yanes la plataforma quiere llegar a los Goya, aunque ya obtuvo ese premio con La sociedad de la nieve, y la temporada pasada el máximo galardón del cine español lo ganó ex aequo La infiltrada, con una sinopsis demasiado similar. Y en el Zinemaldia la plataforma también presentará Maldita suerte, del alemán Edward Berger, con buena mano en los Oscar, en la que Colin Farrell encarna a un jugador que, huyendo de su pasado, se instala en Macao, donde prueba fortuna en los casinos. Todas estas películas se estrenarán en Netflix este otoño, algunas con paso previo por salas.

Mencionado el retorno de Díaz Yanes, durante el resto del otoño habrá más nombres grandes patrios, porque otoño es la estación en la que se aglutinan más festivales en España. La temporada, sin embargo, la abre una película procedente de Cannes, Romería, de Carla Simón, que clausura su trilogía sobre su familia. Después, se irán estrenando muchos más filmes, entre ellos, El cautivo, en la que Alejandro Amenábar imagina los años de prisión de Miguel de Cervantes en Argel; Mi amiga Eva, con la que Cesc Gay navega en esa Barcelona que tan bien conoce, aunque en esta ocasión con protagonista femenina; Maspalomas, de los Moriarti (en este caso, firman Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga); Karmele, de Asier Altuna, adaptando una novela de Kirmen Uribe; Los domingos, la constatación de la fuerza de Alauda Ruiz de Azúa; Subsuelo, de Fernando Franco; Los Tigres, el drama de unos hermanos buceadores contado por Alberto Rodríguez, cuyo coguionista habitual, Rafael Cobos, debuta en la dirección de largos con Golpes, o Siempre es invierno, de David Trueba, sobre su novela Blitz. Y entre los debutantes, atentos a Jone, a veces, de Sara Fantoya.

También estrenarán en otoño dos creadores muy diferentes al resto: el animador Alberto Vázquez ha desarrollado en Decorado el mundo de su cortometraje homónimo; y Paul Urkijo sigue alimentándose de la mitología y el folclore vasco para Gaua.

No va a haber un Marvel o una película de DC que intenten ayudar a la taquilla, así que las Navidades casi han quedado en manos de títulos poco atractivos como Ahora me ves 3, Zootrópolis 2 y, estos con más enjundia, Wicked: parte II y Avatar: fuego y ceniza, la tercera entrega de la saga de ciencia ficción de James Cameron. También habrá que ver si la pasión española por The Boss encumbra el biopic Springsteen: Deliver Me From Nowhere, y si los fans del cine de tacitas se vuelca con Downton Abbey: el gran final. Las salas van a echar de menos las películas evento.

En donde sí lucirá talento la industria estadounidense será en su listado de cineastas de autor, algunos cómodos en los márgenes del negocio, en el mundo indie, y otros más avispados en levantar presupuestos dentro de las majors. Paul Thomas Anderson ha colaborado con Leonardo DiCaprio en el thriller Una batalla tras otra, con cierto tono sarcástico. Los hermanos Safdie han diversificado esfuerzos y aunque los dos se han centrado en dramas con trasfondos deportivos reales, Benny ha trabajado con Dwayne Johnson en The Smashing Machine, la historia de una estrella de la lucha americana; y Josh ha contado con Timothée Chalamet recreando la vida de un estafador que acabó siendo campeón nacional de EE UU de ping-pong.

Más indie: Richard Linklater hace doblete con Blue Moon, sobre Lorenz Hart, el letrista de grandes canciones como Blue Moon, Isn’t It Romantic? o My Funny Valentine; y con Nouvelle Vague, una aproximación no muy atinada al rodaje de Al final de la escapada, de Godard. Mucho más acertadas han estado Nia DaCosta, con Hedda, versión de la obra de Ibsen, y la veterana Kelly Reichardt con The Mastermind, una tragicomedia sobre un ladronzuelo sin éxito a inicios de los setenta. Jim Jarmusch estrena el drama familiar Father Mother Sister Brother. Mike Flanagan, rey del terror, ahonda en el Stephen King más onírico en La vida de Chuck. James Vanderbilt desmenuza en Núremberg los juicios a los prebostes nazis, con Russell Crowe como Hermann Göring. Y dos europeos que navegan bien en el audiovisual estadounidense: Luca Guadagnino ha contado con Julia Roberts en Caza de brujas y Yorgos Lanthimos no se separa de su musa Emma Stone en Bugonia.

A las salas españolas llegarán dos grandes trabajos de sendos cineastas europeos en plena forma: el drama familiar (con eco cinematográfico) Valor sentimental, del noruego Joachim Trier, está llamado a rascar incluso en los próximos premios Oscar; y la comedia satírica Kontinental ’25 confirma al rumano Radu Jude como desaforado cirujano de la vida diaria.

Y con todo, aún quedan tres viajes fílmicos que ilustran cómo el cine puede ir más allá que el resto de las artes: la china Resurrección, de Bi Gan, una aplastante demostración del manejo de distintas técnicas para narrar todo tipo de historias; el documental de HBO The Alabama Solution, de Andrew Jarecki (Capturing the Friedmans y la serie The Jinx) y Charlotte Kaufman, que cuentan el sistema penitenciario estadounidense desde el punto de vista de los reclusos; y la española Ciudad sin sueño, de Guillermo Galoe, ficción creada en el barrio madrileño de La Cañada Real y protagonizada por sus vecinos con una visión y un cariño únicos en el cine español.

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Sobre la firma

Gregorio Belinchón
Es redactor de la sección de Cultura, especializado en cine. En el diario trabajó antes en Babelia, El Espectador y Tentaciones. Empezó en radios locales de Madrid, y ha colaborado en diversas publicaciones cinematográficas como Cinemanía o Academia. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster en Relaciones Internacionales.
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