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Sebastián Herceg: “La baja productividad de las personas con discapacidad es un mito”

El emprendedor fundó Centro Inclusivo R, una empresa de economía circular que emplea a personas con discapacidad. Está demostrando en Chile que apostar por la inclusión es una fortaleza

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Todas las mañanas, Heitor Ramos Chambers emprende un viaje de hora y media en autobús desde el sur al norte de Antofagasta, Chile, para llegar a su trabajo como reparador de palets de madera en el Centro Inclusivo R. Aunque este tipo de traslados son comunes para muchos trabajadores en la ciudad, Ramos, quien tiene un diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA), lo vive como una conquista de su autonomía y un ejemplo de confianza que ha logrado desarrollar gracias a su empleo. “Trabajo, como cualquiera, gano mi propio sueldo y eso ayuda al tema de la independencia y quizás a tener mis propios proyectos con base en estos esfuerzos”, cuenta.

Cuando Sebastián Herceg (Santiago de Chile, 38 años) fundó el Centro Inclusivo R en 2019, una empresa de economía circular que recicla, repara, reutiliza materiales y emplea a personas con discapacidad, no se imaginaba que su impacto trascendería para extenderse a la mejora de dinámicas personales y familiares. Su empuje para contribuir a mejorar el mundo comenzó a los 23 años, cuando casi pierde la vida en un asalto. Al titularse como ingeniero civil industrial, fundó la empresa Kyklos, enfocada en fomentar la sostenibilidad en escuelas de Santiago. Ese fue su trampolín.

En 2016, ganó una beca de emprendimiento social en Estados Unidos que lo llevó a trabajar en una empresa recicladora de aparatos electrónicos que contrataba a personas con discapacidad. Ahí entendió que “el problema de la falta de inclusión laboral de personas con discapacidad es un problema de oportunidades”. Tres años después, desarrolló el modelo en Chile con el apoyo de Bill Morris y Con Trabajo, una fundación que apoya a empresas en la contratación de personas con discapacidad intelectual. El Centro Inclusivo R inició con ocho miembros y, desde entonces, ha ido creciendo. Actualmente, ya cuentan con una segunda filial en Antofagasta y en total tienen contratadas a 56 personas con discapacidad.

Pregunta. ¿Cuáles son los retos más grandes que enfrentan las personas con discapacidad y la economía circular en Chile?

Respuesta. Creo que hay una gran necesidad de poder encontrar esos ajustes razonables o una estructura para desenvolvernos dentro de la sociedad chilena que permita que las personas con discapacidad puedan desempeñarse de igual manera que cualquier otra persona. Obviamente, la legislación [Ley de Inclusión Laboral N.º 21.015] ayuda mucho, pero la alta tasa de desempleo habla de que todavía no es suficiente. Esto por el lado de la inclusión. Desde la economía circular, desde Kyklos o del Centro Inclusivo R, se ve que hay una gran oportunidad de emplear personas con discapacidad. Es una oportunidad para la inclusión y la inclusión es una oportunidad para la economía circular, porque básicamente hoy día no podemos automatizarlo todo, tenemos que humanizar muchas de las funciones para que haya más puestos de trabajo.

P. ¿Cómo rompe su modelo de trabajo los miedos y prejuicios de contratar a personas con discapacidad?

R.  Cuando me tocó esta experiencia donde fui a trabajar con personas con discapacidad, lo que el equipo de ellos hacía era desarmar aparatos eléctricos y electrónicos. Yo me puse a trabajar con ellos a la par en el desarme. Mientras yo me demoraba de cinco a 10 minutos en desarmar una computadora, ellos lo hacían en tres. Yo nunca llegué a la velocidad que tenían y ahí me di cuenta de que la baja productividad era un mito. Lo otro que me di cuenta, y es algo que me evidenció el fundador, fue que la cantidad de accidentes era mucho menor, era cercana a cero. En 15 años que tenía la empresa, habían tenido un accidente. Lo tercero que me demostró es la cero rotación. Que una persona con discapacidad se fuera del trabajo era imposible. Era básicamente siempre el mejor trabajador porque respetaba mucho la oportunidad, que es algo que el resto de las personas de repente no lo respetamos o no lo vemos. Cuando yo lo vivencié en mi empresa, fue tal cual. Lo traje, lo implementé y me pasó lo mismo: cero rotación, cero accidentes y mucha productividad, a medida que vas avanzando.

P. ¿Qué le diría a una empresa que cree que incluir personas con discapacidad es muy caro o complicado?

R. Lo complicado lo pone uno. Cuando uno le dice a una empresa que incluir personas con discapacidad es hoy día una obligación, entran primero a decir, “es complicada, un problema o algo que me va a afectar en el tiempo”. Hablan finalmente de todo lo negativo, pero no viendo lo positivo. Entender que la inclusión de personas con discapacidad construye un mejor ambiente laboral permite generar procesos que, incluso, son menos riesgosos. Eso, para una empresa, es mucho mejor en el tiempo que en lo inmediato. Entonces, si yo pienso en el corto plazo y lo veo complejo, es difícil: me voy a quedar en ese corto plazo sin ver los beneficios del largo y mediano plazo.

P. ¿De qué forma los empleadores pueden crear las condiciones para contratar a personas con distintas discapacidades?

R.  Nosotros hoy día nos hemos abierto a discapacidades físicas y hemos abierto oportunidades no solamente a personas con autismo, sino también síndrome de Down. El problema que tiene la discapacidad física, a diferencia de la discapacidad intelectual, es que tienes que adaptar el espacio de trabajo. Nosotros hemos hecho parte de los procesos de mejora del Centro Inclusivo R con las personas que empleamos y ellos nos han ido declarando elementos que harían de su trabajo mucho más efectivo. También hicimos un programa de empleo protegido. Las personas con discapacidad y sin discapacidad tienen todo un acompañamiento laboral que contempla evaluaciones que van permitiendo la construcción de ciertas capacidades. La persona va recibiendo feedback y, al mismo tiempo, creamos un diploma digital que les sirva para poder evidenciar que tiene esas competencias avaladas por mi empresa. Entonces, si en algún momento quisieran buscar trabajo en otro lugar, tienen la posibilidad de moverse.

P. Ustedes trabajan también con las familias de los empleados. ¿De qué forma?

R. Dentro de las recomendaciones que nos dio la fundación Con Trabajo, fue tener terapeutas ocupacionales para que puedan manejar el entorno familiar, por un lado, y laboral, por el otro. Una persona con discapacidad nunca ha trabajado en su vida, o lo ha hecho muy pocas veces, y generalmente son muy cuidados por sus papás. Dejarlos ir a trabajar es un problema para el papá. Entonces, había un proceso con los padres de hacer que su hijo fuera independiente.

P. ¿Y cambian las dinámicas familiares?

R.  El quintil más bajo en Chile es el que tiene más personas con discapacidad. Es un tema de derecho de salud muy importante en nuestro país, ya que tienen mayor necesidad económica. Muchas veces se da que uno de los papás no puede trabajar porque tiene que quedarse cuidando al hijo. Pierden un sueldo. Entonces hay un tema social y económico gigantesco. Que ellos empiecen a generar un sueldo, primero, es un cambio a la economía de la familia. Hemos visto que las personas con discapacidad tienen muchos tratamientos de salud que son una carga para el Estado. Lo bueno también de que trabajen y de que se sientan valorados es que les baja la necesidad de tratamientos de salud.

P. ¿Qué le diría a las personas con discapacidad que se puedan sentir algo frustradas por la falta de oportunidades laborales?

R. Existe finalmente esa esperanza de que lo que uno se propone se puede hacer, entendiendo que exista la colaboración de todos los actores. Todos somos parte de la solución. La economía circular es un rubro nuevo que está creciendo. El futuro de todos los empleos verdes del mundo está alojado en la economía circular.

P. ¿Cómo imagina el futuro del trabajo inclusivo en un contexto de crisis climática?

R. La crisis climática no la vamos a resolver individualmente. La vamos a resolver colectivamente. Finalmente, eso es lo que nos va a permitir sostener nuestra vida diaria y, sobre todo, nuestra profesión porque muchas se van a ver afectadas. Eso requiere de una evolución, de un ajuste, de mirar un poco fuera de la caja. Esas personas nos van a permitir sostener lo que tengamos emocionalmente que sufrir muchas veces, que puede ser pérdida de familiares, pérdida de amigos, cosas que si no tenemos un grupo humano y una estructura sólida de cómo desenvolvernos y desempeñarnos, se vuelve más difícil aún sostener para el propio individuo.

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