Hoover, Roosevelt y los perroflautas
Todos aquellos que llevan años proclamando la muerte del eje derecha-izquierda quedan en evidencia ante este drama de la vivienda y las soluciones propuestas


El asunto que puede hacer saltar por los aires la legislatura es la cesión de la recaudación del IRPF a Cataluña. Los socialistas se lo prometieron a ERC para lograr la investidura de Salvador Illa y, ahora, al PSOE se le hace un mundo cumplirlo, teniendo a la ministra de Hacienda de cabeza de cartel para las próximas elecciones andaluzas. Nadie ha anunciado que rompa las cartas, pero nadie parece dispuesto a dar el paso clave para el acuerdo. Sin embargo, escuchando más a fondo el debate político, y me atrevería a decir que el runrún de la calle, el TEMA sigue siendo la crisis de la vivienda.
Aquí es donde se está produciendo la discusión ideológica de auténtico calado. ¿El derecho a una vivienda digna es compatible con el respeto absoluto a la propiedad privada? ¿Sí? ¿No? ¿Hasta cierto punto? Todos aquellos que llevan años proclamando la muerte del eje derecha-izquierda quedan en evidencia ante este drama de la vivienda y las soluciones propuestas. En una sencilla sesión de control al president de la Generalitat se ha podido ver la magnitud del abismo entre unos y otros.
Alejandro Fernández, líder del PP catalán, ha exclamado con ese énfasis que sabe dar a sus intervenciones: “Estamos hartos de okupas, de perroflautismo y de socialismo.” Descontada la referencia a las okupaciones -cita impuesta, seguramente, por el manual de uso del buen parlamentario del PP-, Fernández ha mentado el socialismo como temor, y no se refería exactamente al PSC, sino al proyecto político que prioriza la defensa de la colectividad antes que el respeto a la posesión individual.
Illa, siempre dispuesto a la argumentación teórica -es el president al que más hemos oído hablar de pensadores y de filosofía política-, le ha replicado con una alusión a los presidentes del crack del 29: Hoover y Roosevelt. El primero fracasó manteniendo una política liberal clásica, y el segundo recuperó la economía con una agenda intervencionista. Illa ha rematado afirmando que “la propiedad privada tiene una función social”.
En el otro extremo del ring, la CUP sigue considerando insuficiente el reciente acuerdo del Govern con los Comuns para limitar la compra especulativa de pisos: “El texto que han aprobado descafeína la propuesta de los expertos y permite que los pisos se puedan comprar sin destinarlos a vivir”, ha asegurado Xavier Pellicer.
Es difícilmente discutible que la liberalización del suelo de los años de Aznar fomentó el libertinaje especulativo, pero por el momento cuesta ver una mejora general con las medidas tomadas. Este periódico publicó el domingo un informe que revela que la vivienda de alquiler en Cataluña sube de nuevo pese a la regulación de precios, lo que confirma la ardua batalla que hay que librar todavía. El propio president admite que esto “no se resuelve ni en una semana ni en un mes”. Por cierto, sea por lo que sea, esta preocupación tan básica no suele figurar demasiado en las intervenciones de la extrema derecha.
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