Gustavo Petro y Delcy Rodríguez deshielan relaciones en Caracas
La líder chavista recibe del colombiano la primera visita de un jefe de Estado como presidenta encargada

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aterrizó este viernes en Caracas para convertirse en el primer mandatario extranjero en pisar Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. El vecino es el primero en visitar un país singular, un país por décadas antiimperialista pero que sigue ahora los dictados de Washington. Le esperaba en el Palacio de Miraflores la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, que en algo más de cien días al frente del país petrolero ha emprendido un puñado de reformas para abrir al mundo una economía exhausta y quebrada. Aliados intermitentes en distintos capítulos de la convulsa historia reciente del chavismo, ambos dirigentes de izquierda inauguran con este encuentro un nuevo periodo de deshielo después de años de aislamiento internacional para Venezuela.
La agenda oficial sitúa la cooperación en seguridad como prioridad absoluta. Buena parte de los grupos criminales que operan a un lado y otro de la frontera se mueven con la misma soltura en territorio colombiano que en el venezolano, y la zona limítrofe del Catatumbo es desde hace más de un año un campo de batalla en llamas. Esa vasta extensión de selva, montaña y ríos pegada a Venezuela se ha convertido en el epicentro de una guerra fratricida entre dos grupos armados que se disputan un territorio estratégico y rico en minerales, carbón y petróleo. En poco más de un año, desde que se agravó el conflicto, sus acciones violentas han desplazado a cerca de 100.000 personas, tras haber sembrado el terror en comunidades enteras, incapaces ya de moverse por miedo a los drones o a las minas antipersona sembradas en los caminos.
En las primeras imágenes del encuentro puede verse a Petro, vestido de lino blanco, junto a Rodríguez, con un traje rosa, conversando animadamente. Del lado colombiano, los acompañan en la reunión la canciller, Rosa Yolanda Villavicencio, y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez. Del venezolano, el canciller Yvan Gil y el ministro del Interior, Diosdado Cabello.

El sector energético, que no aparece de forma explícita en la convocatoria del encuentro bilateral, era hasta hace bien poco la gran prioridad. Venezuela se dispone a multiplicar su producción de petróleo empujada por Estados Unidos, y se habla mucho del potencial de sus campos, pero muy poco de la enorme deficiencia energética del país. “Estados Unidos necesita la energía de Colombia para explotar el petróleo venezolano”, afirmaba a EL PAÍS el pasado mes de marzo la canciller colombiana, Rosa Yolanda Villavicencio. La recuperación económica de Venezuela pasa, según los expertos, por integrar su sistema con el de sus vecinos, especialmente Colombia, lo que abre una enorme oportunidad económica.
Petro ha sido un presidente cercano a Venezuela. Al inicio de su mandato restableció las relaciones diplomáticas rotas durante la gestión de su antecesor de derechas, Iván Duque, y reabrió los pasos fronterizos. Tras las elecciones de 2024, en las que Maduro se autoproclamó vencedor pese a los evidentes indicios de fraude, el mandatario colombiano intentó mediar junto al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva para forzar una salida pactada a la crisis. Ambos fracasaron ante un Maduro enrocado. Sus adversarios le acusaron entonces de simpatizar con el régimen, pero ni Lula ni Petro reconocieron jamás aquellos comicios.

“Yo realmente no fui amigo de Maduro”, afirmó el presidente colombiano la semana pasada en una entrevista, aunque admitió haber mantenido encuentros con él desde que llegó al poder. Una de las diferencias de fondo, explicó, era el modelo económico: “Mi línea progresista alrededor de descarbonizar la economía (…) no suena bien en Venezuela, porque Venezuela lleva un siglo viviendo del petróleo”.
Petro lleva queriendo verse con Delcy Rodríguez, a quien considera su amiga, desde el pasado mes de enero, cuando Estados Unidos capturó a Maduro para encerrarlo en una cárcel de Nueva York. En este nuevo contexto de dominio estadounidense, sin embargo, el papel de Colombia en Venezuela ha perdido relevancia. Petro, además, está a tres meses de dejar la presidencia en unas elecciones en las que el candidato de su partido es puntero en las encuestas, pero no tiene asegurado el triunfo.
La cita ocurre pocos días después de que el mandatario colombiano haya hecho unas declaraciones sobre su mejor receta para el país vecino. En su visita a España la semana pasada, recomendó que Venezuela tuviera un “cogobierno” o “gobierno de transición” de uno o dos años entre el chavismo y la oposición. “Tienen que hacerse [elecciones], pero yo lo que he propuesto (…) es hacer algo que se hizo en Colombia (…) que fue cogobernar un tiempo”, explicó. Las declaraciones causaron desconcierto en Miraflores, donde esa fórmula no está sobre la mesa.
En la misma conversación en Barcelona, Petro deslizó otro de sus posicionamientos, que incomodó a la opositora María Corina Machado, también de gira en España esos días. Existe, aseguró Petro, “un gran temor” en el pueblo venezolano ante la posibilidad de una “vendetta política” si regresa la opositora y premio Nobel de la Paz.
El encuentro de este viernes es parte de la agenda bilateral que ambos países, que comparten 2.000 kilómetros de frontera, han querido resucitar. Las delegaciones técnicas llevan reunidas desde el jueves en Caracas para abordar los expedientes que han pasado demasiado tiempo en un cajón. La migración encabeza la lista, pero también la reactivación del comercio binacional, seguridad alimentaria, industria y turismo.
La reunión presidencial llega tras un primer intento fallido. En marzo, ambos mandatarios estaban citados en Cúcuta, del lado colombiano de la frontera, pero Caracas canceló la reunión a última hora invocando motivos de “fuerza mayor”, con la prensa ya desplegada en la frontera. “Yo la invité a Cartagena, pero a ella le da temor”, y luego se iba a producir una “reunión en la frontera”, que también se anuló por razones de seguridad, ha contado Petro.
La reunión se reprogramó a estos días, inicialmente en Maracaibo. La sede terminó trasladándose a Caracas, un movimiento que el propio Petro resumió la semana pasada en España con una frase: “Si Mahoma no viene a mí, yo voy a la montaña. Y entonces voy a Caracas”.







































