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La inflación de marzo en Colombia acelera hasta el 5,56% anual

La cifra está por encima de lo esperado por los expertos. El IPC de cada mes se convierte en un termómetro de la pelea entre el gobierno de Gustavo Petro y el Banco de la República

En Colombia, cada dato de inflación que publica el estatal Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) se ha convertido en los últimos meses en algo más que una estadística. El número mide cuánto se han encarecido los bienes y servicios, pero en el contexto actual también sirve de munición en la batalla que libra el gobierno de Gustavo Petro contra el Banco de la República. Mientras que el Ejecutivo exige tasas de interés más bajas, el Emisor las ha subido en medio de precios que se resisten a converger hacia la meta de una inflación del 3%. Este jueves, el organismo de estadística ha confirmado que el IPC de marzo fue del 5,56% anual, por encima de lo esperado en el consenso del mercado —que anticipaba un encarecimiento del 5,45%— y 27 puntos básicos más que el 5,29% de febrero. Se trata del dato anualizado más alto desde septiembre de 2024.

Los datos de los dos primeros meses del año ya dibujaban algo del comportamiento. En enero, el IPC registró una variación mensual de 1,18%, con restaurantes y hoteles (2,94%) y transporte (2,14%) a la cabeza. La lectura fue que el alza del salario mínimo del 23% se trasladó a los precios, con el transporte urbano subiendo 5,11% y el servicio doméstico 5,16% en un solo mes. En febrero, ocurrió algo similar: restaurantes y hoteles lideraron el repunte, junto a Educación, con una variación mensual de 1,38%. En el acumulado anual, las comidas en establecimientos de servicio a la mesa y el servicio doméstico —segmentos intensivos en mano de obra— se encarecieron más de un 10% en febrero. Según el centro de investigaciones económicas de Bancolombia, el incremento del mínimo se ha integrado en la economía en un 25% con corte a marzo.

Para el dato de marzo, la variación mensual fue de 0,78%, inferior a la de los dos meses anteriores, pero con una composición que revela presiones persistentes. Las frutas frescas subieron 8,66% en el mes, la electricidad un 2,78% y los servicios de comunicación fija, móvil e internet un 3,15%. Según BBVA Research, “la división de alojamiento y servicios públicos continuaría presionando al alza la inflación”, con la electricidad dando un salto relevante del 13% en la tarifa en Bogotá durante el mes, “tras tres meses consecutivos de reducciones”. El único alivio fue el transporte, por la reducción de 1.000 pesos en el galón de gasolina en marzo. Pero ese alivio ya se ha reducido: desde el 1 de abril, el gobierno subió 375 pesos por galón, un ajuste que expertos como Julio César Vera, de la Fundación Xua Energy, consideran insuficiente, pues el galón en Colombia se mantiene cerca de 2.000 pesos por debajo del precio internacional, según comentó a EL TIEMPO. Ese ajuste, y si hay otros, pueden agregar velocidad al encarecimiento de los bienes y servicios en Colombia.

La tendencia alcista coincide con lo que prevé el mismo Gobierno. En su Plan Financiero 2026, el Ministerio de Hacienda destacó que la inflación de este año aumentaría por una “materialización de algunas presiones alcistas”. El Ejecutivo proyecta que el IPC cierre el año en 5,8%, más alto que el publicado hoy. La explicación oficial menciona “el traspaso parcial a los precios de aquellos costos laborales con dificultades para ser plenamente absorbidos por algunas empresas, en un contexto en el que la demanda interna se mantendría dinámica”. Es decir: Hacienda describe con precisión el mecanismo que está ocurriendo, y que es el mismo con el que la Junta del Banco de la República ha justificado las alzas.

Así, el dato de hoy no ayuda en nada a las ambiciones del presidente de bajar la tasa de interés. El Emisor ha subido la tasa en 100 puntos básicos en la última reunión y desde el área de investigaciones económicas de Bancolombia prevén que suba otros 75, hasta el 12%, en la próxima reunión (en suspenso tras la salida de Ávila). César Pabón, de Corficolombiana, lo sintetiza: “La aceleración de la inflación de servicios en 2026 confirma que este es el principal canal de transmisión del choque”. BBVA Research proyecta que el encarecimiento de 2026 sea del 6,5%, con riesgos al alza por el conflicto en Medio Oriente y el fenómeno de El Niño en el segundo semestre, al que el IDEAM da una probabilidad del 50%. El propio gobierno, en su Plan Financiero, es algo más optimista —calcula un cierre del IPC en 5,8%—, pero reconoce que esos mismos riesgos podrían llevar la inflación a 6,1%.

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