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La diplomacia de Petro en redes sociales abre nuevos frentes con Bukele y Noboa

El presidente de El Salvador propone trasladar los presos de su país a Colombia luego de que su homólogo lo cuestionara por su política carcelaria. Ecuador envía una nota de protesta por el apoyo a Jorge Glas

Gustavo Petro en Bogotá, el 7 de abril.Presidencia de Colombia

La afición del presidente de Colombia, Gustavo Petro, por expresar sus opiniones sobre política internacional en X ha abierto nuevos frentes para la diplomacia de su país. El lunes, en un lapso de solo cinco horas, escaló la tensión con dos de sus némesis en América Latina: el salvadoreño Nayib Bukele y el ecuatoriano Daniel Noboa. Primero comentó un podcast de Hoy en EL PAÍS sobre el polémico estado de excepción en el país centroamericano y el encarcelamiento de personas inocentes en cárceles de máxima seguridad. “Es un crimen contra la humanidad, se trata de campos de concentración”, enfatizó. Luego reiteró sus críticas a Ecuador por la condena por corrupción que el exvicepresidente Jorge Glas cumple en una cárcel de Guayaquil. “No deben haber presos políticos en América”, apuntó. Tanto Bukele como Noboa reaccionaron el martes en X. Ecuador, además, envió una nota de protesta y llamó a consultas a su embajador.

Los cuestionamientos contra El Salvador surgieron a raíz de un podcast de este periódico en el que se menciona que 33.000 de los detenidos durante el estado de excepción no figuraban como pandilleros en registros policiales previos, algo que robustece las denuncias de la comunidad internacional sobre las arbitrariedades de los procesos. “Tener un 36% de personas presas inocentes es un crimen contra la humanidad; se trata de campos de concentración de población civil, gente apresada porque tiene un tatuaje o es joven”, opinó Petro en respuesta al podcast. Comparó las políticas de su Gobierno y el de Bukele para combatir el crimen: dijo que Colombia apuesta por “construir paz en las ciudades y en el mundo rural”, mientras que El Salvador está “matando en vida a miles de jóvenes inocentes y a sus familias”.

Bukele, que suele aprovechar las ocasiones que Petro le brinda para confrontar en X, optó por responderle con sorna: le propuso que Colombia acepte a los más de 100.000 presos de El Salvador. “Si, como usted sostiene, en nuestro país existen ‘campos de concentración’, estaríamos frente a una situación que no admite términos medios, sino decisiones firmes en favor de la dignidad humana. En ese espíritu, El Salvador está dispuesto a facilitar el traslado del 100% de su población carcelaria, todos, incluyendo los llamados presos políticos y cualquier otro caso que considere viole su política del ‘amor y la vida”, dijo. Apeló a los deseos de su homólogo colombiano de quedar en la historia de la región. “Esta es una oportunidad histórica para consolidar su legado como el libertador que extendió la cuerda firme de la justicia, para sacar a miles del abismo de la exclusión”, aseguró.

Mientras tanto, Petro ya había abierto un nuevo frente con Ecuador. Comentó un informe televisivo de RTVC, el sistema de medios públicos de Colombia, que denuncia el deterioro del estado de salud del exvicepresidente Glas por las condiciones precarias en su reclusión. “Es indudable que Jorge Glas es un preso político”, sentenció sobre el político de izquierdas, a quien le concedió la nacionalidad colombiana el año pasado para presionar por su liberación. Petro asegura que le pidió a Noboa que intercediera durante una visita a las islas Galápagos en 2024 y que su homólogo no le hizo caso. “No ha sido posible, y en América no deben haber presos políticos”, apuntó en X.

El presidente ecuatoriano respondió en X sin nombrar a Petro directamente. “Este país ha esperado años para ver a los corruptos responder ante la justicia. Hoy, desde afuera, quieren vender el cuento de los ‘presos políticos’ para tapar lo evidente: en la cárcel hay un corrupto que debe responder al Ecuador”, resaltó, al tiempo que recordó que una de las causas está vinculada al caso Odebrecht, que “también llegó a Colombia”. Para Noboa, los cuestionamientos que llegan desde el exterior son “un atentado” contra la soberanía ecuatoriana y “una violación al principio de no intervención”.

Petro no se echó para atrás e insistió con un nuevo mensaje en el que recuerda que Glas ahora es “un ciudadano colombiano” por su nacionalización el año pasado. “Solicito a los organismos internacionales de DDHH velar por sus derechos”, apuntó. Asimismo, retomó las denuncias sobre las condiciones que enfrenta en la cárcel El Encuentro: “Su estado de salud compromete ya su vida porque, al estar en prisión, no le han dado el suficiente alimento y sufre ya una severa desnutrición y pérdida de masa muscular. Dejar morir a una persona de hambre, estando bajo el cuidado de un Gobierno, es un delito de lesa humanidad”.

La respuesta de Ecuador, a diferencia de la de El Salvador, no se quedó solo en trinos en X. El Palacio de Najas envió el mismo martes a Bogotá una nota en la que expresa “su más enérgica protesta” por las declaraciones de Petro. “El Ecuador exige el cese inmediato de declaraciones que vulneran su soberanía”, se lee en el documento. “El ciudadano en mención no es un perseguido político, sino un sentenciado por la justicia ecuatoriana tras procesos legítimos por delitos de asociación ilícita (...) Cualquier intento de deslegitimar estas sentencias constituye una violación flagrante del principio de no intervención”, argumenta.

Quito ha aprovechado la ocasión para retomar los cuestionamientos a la política de seguridad del Gobierno de Petro, a la que señala desde hace meses de ser demasiado permisiva y de ser la causa del escalamiento de la criminalidad que enfrenta la Administración de Noboa. “El Ecuador condena la persistente falta de control y el abandono de la frontera por parte del Estado colombiano”, se lee en la nota de protesta, que también “exige un compromiso real de Colombia de fortalecer la vigilancia fronteriza”. Bogotá ya ha rechazado estos señalamientos en las últimas semanas, y ha asegurado que los grupos armados han desplazado parte de sus operaciones al país vecino por las dificultades que supuestamente enfrentan en Colombia.

A diferencia del escalamiento con el El Salvador, que se ha quedado en el habitual choque retórico que tanto Petro como Bukele suelen buscar en X, el frente con Ecuador ya ha producido más señales de alarma. Quito, según informaron varios medios de comunicación este miércoles y ha confirmado este periódico, ha llamado a consultas a su embajador en Bogotá. En el lenguaje diplomático, es un gesto que expresa un profundo descontento con el otro país y que se interpreta como el paso previo a una ruptura de las relaciones. La canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, ha ahondado personalmente en los cuestionamientos a Colombia durante una entrevista radial este miércoles. “Nosotros no opinamos sobre quién está preso o no en territorio colombiano”, ha insistido. Bogotá todavía no ha respondido.

Estos dos incidentes no son hechos aislados en el Gobierno de Petro. Desde el inicio del cuatrienio, en agosto de 2022, gran parte de la política exterior de Colombia se ha jugado en los vaivenes tuiteros del presidente. Ya en su primer año, Petro había causado revuelo al decir en X que el exdictador chileno Augusto Pinochet había “revivido” por el rechazo a una nueva constitución en un plebiscito. Perú incluso lo había declarado persona non grata por señalar que los policías que reprimían las protestas en apoyo a Pedro Castillo “marchaban como nazis”.

Los cuestionamientos más significativos fueron hacia Donald Trump a lo largo de casi todo el 2026 por asuntos variados: desde las condiciones de deportación de migrantes colombianos hasta las críticas a los bombardeos contra narcolanchas en el Caribe y el Pacífico. Los mensajes en X derivaron en amenazas concretas de aranceles, protestas del Departamento de Estado y un sinnúmero de reuniones de diplomáticos que lograron apaciguar las aguas.

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