La UE, Canadá, Reino Unido y Japón reclaman que el alto el fuego en la guerra de Irán incluya a Líbano
Los aliados de Estados Unidos aseguran que contribuirán a mantener “la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz”


El alto el fuego de dos semanas que han alcanzado Estados Unidos e Irán debe incluir a Líbano, donde el ejército de Israel ha mantenido los ataques —que han causado más de 250 muertos este miércoles— después del pacto. Esta es la exigencia de buena parte de los Estados miembros de la UE —al menos de los más grandes y de quienes dirigen sus instituciones—, de Canadá, del Reino Unido y de Japón: “Llamamos a todas las partes a implementar el alto el fuego, incluyendo a Líbano”, exigen los líderes de estos países en un comunicado conjunto poco habitual emitido este miércoles a las dos de la tarde. Todos los firmantes, además, se comprometen a “contribuir a asegurar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz”.
Desde primera hora de la mañana, los líderes occidentales se han apresurado a “dar la bienvenida” al alto el fuego aceptado por Estados Unidos e Irán poco antes de que se cumpliera el ultimátum dado por el presidente Donald Trump, que había llegado a amenazar al régimen teocrático con destruir toda su infraestructura civil y acabar en una sola noche con “toda una civilización”. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha hablado de “alivio”, y el presidente francés, Emmanuel Macron, ha señalado que el cese temporal de las hostilidades era “algo muy positivo”.
Ambos firman el comunicado emitido después del mediodía junto con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el canciller alemán, Friedrich Merz; y los primeros ministros de Países Bajos, Rob Jetten; de Dinamarca, Mette Frederiksen; de Italia, Giorgia Meloni; de Grecia, Kiriakos Mitsotakis; de Canadá, Mark Carney; y de Japón, Sanae Takaichi, además de los presidentes del Consejo Europeo, António Costa, y de la Comisión, Ursula von der Leyen. La entidad de los firmantes y la poca frecuencia de este tipo de comunicados ayudan a entender la importancia del alto el fuego alcanzado con la mediación de Pakistán.
El llamamiento a que el alto el fuego incluya a Líbano gana importancia por la confusión acerca de si el país mediterráneo, aún atacado por Israel, forma parte o no de la propuesta paquistaní. La Casa Blanca ha negado a la prensa estadounidense que esté incluido en el acuerdo. Israel también lo rechaza y, de hecho, ha continuado con los bombardeos, justificándolos con supuestos movimientos de la milicia proiraní Hezbolá en la zona. Este miércoles, medio centenar de cazas israelíes han lanzado unas 160 bombas en solo 10 minutos, causando al menos 254 muertos y más de 800 heridos, según los servicios sanitarios libaneses.
Teherán, por su parte, ha amenazado con no cumplir el alto el fuego si continúan los ataques en Líbano. De hecho, según informaciones de la agencia de noticias Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, ha vuelto a interrumpir la navegación de los buques petroleros por Ormuz por este motivo.
Y en este momento de confusión, cobra más sentido la reclamación del grupo de países que ha emitido el comunicado: “Ahora, el objetivo debe ser negociar un final de la guerra rápido y duradero en los próximos días. Esto solo puede lograrse a través de la diplomacia”. Para los firmantes, la paz es necesaria y “crucial para proteger a la población civil de Irán y garantizar la seguridad en la región”, continúan. “Esto puede evitar una crisis energética severa”.
El alto el fuego y, sobre todo, la apertura del estrecho de Ormuz al tráfico de barcos que transporten petróleo y gas natural licuado (GNL) son clave para que se calme la situación en los mercados de materias primas. Por ese paso, transita el 20% del crudo y el GNL que se consume en todo el mundo, y eso impacta directamente en las cotizaciones.
Crisis energética
Para Europa, el problema no ha sido hasta ahora de abastecimiento de combustibles, pero sí de precios. Otra cosa podría pasar si la guerra se reemprendiera o si escalara todavía más. En este escenario, la crisis energética sería gravísima como se ha señalado reiteradamente desde la Agencia Internacional de la Energía. Su director ejecutivo, el turco Fatih Birol, señaló este martes que “el mundo nunca ha experimentado una interrupción del suministro energético de esta magnitud”, en referencia al bloqueo de Ormuz durante el mes de marzo. “Es más grave que las de 1973, 1979 y 2022 juntas”, ilustró, comparando lo sucedido cuando tres guerras anteriores también provocaron disrupciones graves en el suministro de combustibles.
Garantizar, por tanto, que ese estrecho por el que sale todo el tráfico marítimo de la zona se mantiene abierto se ha convertido en un objetivo crucial. Y de ahí que este grupo de países —todos a su vez miembros de la OTAN (menos Japón) y, por tanto, aliados de Estados Unidos— también se muestre dispuesto a “contribuir a asegurar la libertad de navegación en Ormuz”.
Su compromiso se queda por ahora en esa frase. No hay más detalles de cómo se concretaría esa voluntad. No obstante, resulta significativa la frase, puesto que varios de ellos han señalado más de una vez que estaban dispuestos a facilitar la navegación en la zona cuando se detuvieran las hostilidades, y ese momento ha llegado, aunque de forma provisional.
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