Ir al contenido
_
_
_
_

La caída de un avión en Putumayo reabre el debate sobre las fallas de mantenimiento de los equipos militares

La oposición acusa a Gustavo Petro de descuidar a las Fuerzas Armadas y el presidente admite la necesidad de modernizarlas

Fuerzas Armadas de Colombia trasladan a una persona herida en el accidente aéreo, en Puerto Leguízamo. AP

La caída de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial, que se estrelló con más de un centenar de pasajeros la mañana de este lunes poco después de despegar desde Puerto Leguízamo, en el selvático departamento del Putumayo, ha reabierto el espinoso debate sobre las fallas de mantenimiento de los equipos militares en Colombia durante el Gobierno de Gustavo Petro. Los Hércules son uno de los modelos más usados en el mundo para transportar soldados y material militar.

En la aeronave viajaban más de un centenar de soldados, de los cuales al menos 83 heridos fueron trasladados a centros hospitalarios, según informó el presidente la tarde del lunes en sus redes sociales. Por lo menos 34 personas murieron, reportó el mandatario al final de la jornada. “No hay indicios de un ataque por parte de actores ilegales”, apuntó por su parte el ministro de Defensa, el general en retiro Pedro Sánchez. El episodio se investiga como un accidente de aviación, pero eso no ha impedido que agite de inmediato el debate político en plena campaña electoral para la primera vuelta presidencial del próximo 31 de mayo.

El senador Iván Cepeda, el candidato del oficialista Pacto Histórico y favorito de las encuestas para suceder a Petro, se limitó a expresar sus condolencias por ese “trágico hecho”, mientras que la oposición aprovechó la oportunidad para acusar por enésima ocasión al primer presidente de izquierda de la Colombia contemporánea de haber descuidado a los uniformados. A lo largo de este Gobierno, se ha registrado una serie de accidentes aéreos que han costado la vida de más de 30 militares, incidentes dispares que han involucrado principalmente helicópteros de la Fuerza Pública. Eso ha provocado denuncias sobre la baja ejecución presupuestal para el mantenimiento de las aeronaves desde el Congreso.

En sus primeras reacciones al siniestro de Putumayo, el presidente Petro se escudó en las dificultades burocráticas. “La renovación del armamento de las Fuerzas Militares es una decisión de mi Presidencia desde hace años”, escribió en un largo mensaje en X, su canal de comunicación predilecto. Aseguró que él ya ha exigido modernizar la flota aérea, pero lamentó que no se ha aprobado el documento necesario para hacerlo (un CONPES, en la jerga institucional colombiana). “Si los funcionarios administrativos civiles o militares no están a la altura de este reto, deben ser retirados”, escribió. “No daré más tiempos, es la vida de los jóvenes la que se pone en juego. Por eso contra viento y marea modernicé la flota estratégica aérea y he pedido la compra inmediata de helicópteros y aviones de carga y tropa”, defendió. También pidió una reunión con la directora de Planeación Nacional y su ministro de Defensa para aprobar el CONPES correspondiente.

Las reacciones no se hicieron esperar. “No es aceptable que se siga poniendo la vida de nuestros soldados en riesgo con un pésimo mantenimiento de las aeronaves de Colombia”, le ripostó en una serie de videos la senadora Paloma Valencia, la candidata del Centro Democrático, el partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe, el gran referente de la derecha, que aparece segunda, detrás de Cepeda, en la más reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría. “No es aceptable presidente que usted no asuma que es el comandante en jefe, y que de usted dependen las decisiones del Estado”, lo interpeló Valencia en su pronunciamiento. “Usted decidió comprar unos aviones Gripen (…) en vez de comprar los helicópteros y los aviones que necesitamos para portar la tropa, en vez de sofisticar la capacidad de movilidad de nuestra gente. Son sus decisiones las que tienen consecuencias, y es su mandato el que está teniendo consecuencias sobre la vida de los jóvenes que están en la fuerza pública”, lo fustigó.

Tanto el presidente como la candidata de la derecha se referían al dilatado proceso para renovar la obsoleta flota de aviones de combate de Colombia. El Gobierno de Petro se decantó por los Gripen, la oferta de la sueca Saab, para sustituir a los antiguos Kfir israelíes, a punto de cumplir su vida útil y repotenciados a más no poder. Esa decisión, tomada hace un año, coincidió con una delicada situación de seguridad ante la expansión de los grupos armados, y con la llegada al Ministerio de Defensa de Sánchez, que era un general de la Fuerza Aeroespacial (FAC) que se retiró del servicio para asumir el cargo como civil. “Es una decisión del presidente y un deber de la Nación. No es un capricho”, ha defendido ya como ministro. Es la mayor adquisición de equipo militar que hace Colombia en décadas, y no ha estado exenta de polémica.

Desde distintas orillas cuestionaron a Petro con dureza. “Su reacción instintiva es buscar culpables. Responsabilizar a otros de sus propias limitaciones como Jefe de Estado”, lo fustigó el exministro conservador Mauricio Cárdenas, parte de la coalición de derecha que respalda a Paloma Valencia. “Se le acabó el Gobierno y ahora sí quiere tomar decisiones”, añadió Juan Manuel Galán, otro de los precandidatos que ya salió de la carrera. “Presidente, si se dedicara a gobernar más que a hacer campaña por su partido y candidato habría concretado a tiempo esta y otras acciones indispensables de Gobierno para garantizar la seguridad de nuestras tropas, gentes y territorios”, le dijo Claudia López, exalcaldesa de Bogotá y aspirante presidencial del centro político que le reclamó la ausencia de una política de seguridad y defensa.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_